El sistema electoral alemán: proporcional pero muy complejo
Una mujer empuja un carrito de delnate de los carteles electorales de los dos principales candidatos, Angela Merkel (CDU) (d) y Peer Steinbrück (SPD) - reuters
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El sistema electoral alemán: proporcional pero muy complejo

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El sistema electoral de la cámara baja del Parlamento alemán, el Bundestag, diseñado en 1949, debía ser provisional. Pero se fue quedando ya que a pesar de su complejidad –muchos alemanes desconocen su mecanismo– es una mezcla modélica de representación proporcional.

El voto es un elemento que puede clarificar el sistema: las papeletas con las que el próximo 22 de septiembre votarán los alemanes tiene dos partes claramente divididas. A la izquierda se encuentran las casillas para elegir a un diputado por distrito electoral –Alemania está dividida en 299 distritos electorales– y a la derecha una lista de partidos –elaboradas por cada Estado federado (Land)– que a su vez eligen la otra mitad de los 598 escaños que tiene el Bundestag, es decir, 299 más.

Entre los mandatos del Parlamento se encuentra el elegir al Canciller federal; el cargo que actualmente ostenta la canciller Angela Merkel (CDU) es el único miembro del Gobierno federal elegido por el Parlamento. Y como ningún partido suele alcanzar la mayoría suficiente para gobernar en solitario, es necesaria una coalición de partidos; el partido mayoritario de la coalición es quien obtiene la Cancillería.

El sistema de «mandato directo» en el que cada distrito electoral envía a un diputado, se resuelve por mayoría simple: el candidato de la lista que haya obtenido más votos. Según los expertos se diseñó de esta manera para evitar –como hubiese sido en el caso de exigirse mayoría absoluta– una segunda vuelta. El voto ubicado a la derecha de la papeleta es en realidad el más importante ya que determina el número de parlamentarios que obtendrá cada partido en el Bundestag: a estos escaños, los «mandatos totales», se les restan los logrados gracias a los mandatos directos y el resultado termina por pintar los escaños de cada partido en el Bundestag.

Un segundo elemento que ayuda a la proporcionalidad es que en el reparto de los 299 mandatos totales influye la población de cada Land: la victoria de un partido en Renania del Norte Westfalia obtiene más escaños que el mismo partido en Sarre. La intención es que el Bundestag refleje a nivel parlamentario la estructura federal de Alemania.

«Cláusula del 5 por ciento»

Hay varios partidos que podrían quedar fuera del Parlamento, especialmente sensible es el caso de los liberales del FDP que sostienen junto la CDU el actual gobierno de Merkel. Podrían quedar fuera porque las puertas del Bundestag se abren sólo a aquellos partidos que hayan obtenido más del cinco por ciento de los votos. Pero hay excepciones: la llamada «Cláusula del cinco por ciento» queda anulada si el partido afectado es la formación vencedora en al menos tres distritos electorales. En 1994, por ejemplo el partido del Socialismo Democrático –hoy parte de La Izquierda– recaudó en los distritos del Berlín oriental cuatro «mandatos directos» y pasó a ocupar 30 escaños en el Parlamento –cuatro por los primeros votos y 26 por los segundos–, a pesar de estar con el 4,4 por ciento de los votos totales.

El sistema electoral alemán suele llamarse «personalista-proporcional» porque une justamente una elección directa de candidatos con una representación proporcional. El Consejo Parlamentario de Alemania Occidental adoptó en 1949 este novedoso sistema como provisional para evitar la proporcionalidad extrema: bastaba con obtener 60 mil votos para obtener un escaño. Este sistema fomentaba una dispersión de los partidos impidiendo gobiernos fuertes apoyados por una mayoría estable.