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Cómo son y a quién apoyan las minorías en Siria

Alauitas, cristianos, drusos y otras comunidades religiosas temen el creciente peso del radicalismo suní en el bando rebelde

Guillermo Llona - Actualizado: Guardado en: Internacional

Si la guerra en Siria no es ya un conflicto «abiertamente sectario» -así lo calificó a finales de 2012 un informe de Naciones Unidas-, no cabe duda de que evoluciona hacia la balcanización total. En cualquier caso, en estos momentos se enfrentan dos grandes bandos, el liderado por el tirano Bashar al Assad y el opositor, formado en su mayor parte por la mayoría musulmana suní -75 por ciento de la población del país- y en el que el yihadismo gana peso día a día.

Las comunidades religiosas minoritarias en Siria, que históricamente han dado el visto bueno a la dictadura del Partido Baath, temen ahora el crecimiento del islamismo radical suní entre los rebeldes. Con todo, en todos estos grupos existen posiciones encontradas: unos mantienen el tradicional apoyo al régimen de los Assad, pero otros han decidido enrolarse en las filas rebeldes que quieren derrocarlo.

Los alauitas, mayoritarios en la costa del país, suponen un 10 por ciento de la población siria. Forman la única minoría incondicionalmente leal al dictador y, de hecho, desde los años 70 han ocupado los principales centros de poder político y militar. El dictador Bashar al Assad y su familia pertenecen a esta secta, una rama muy heterodoxa del islam chií que, por sus costumbres y creencias -algunas ocultas-, muchos musulmanes consideran una herejía.

Desde los años 70 los alauitas han ocupado los principales centros de poderSegún explica la profesora de la Universidad Autónoma de Madrid Gema Martín Muñoz en «El islam y el mundo árabe», «esta comunidad se divide en iniciados y profanos, con exclusión de las mujeres, a las que no conceden que tengan alma [...] Tienen tres grados de iniciación y un libro sagrado litúrgico. Su calendario contiene fiestas religiosas suníes, chiíes y cristianas. No tienen templos y sus ceremonias las celebran en casas particulares, donde usan incienso, velas y consagran vino». Los fieles alauitas interpretan de forma alegórica el Corán y los Pilares del islam, por eso no ven como obligatorias la realización de las cinco oraciones diarias, el ayuno en Ramadán y la peregrinación a La Meca.

Además del de los alauitas, en Siria existen otros pequeños grupos chiíes, como el de los ismailitas y el de los duodecimistas (la rama «iraní», mayoritaria en el chiísmo), que también han dado su apoyo al tirano Bashar al Assad, consolidando así un frente chií que se extiende desde Irán hasta Líbano pasando por Irak y Siria.

La Cruz, entre dos fuegos

Los cristianos, que suponen un 10 por ciento de la población siria, temen sufrir en su país la persecución que ya sufren sus hermanos egipcios, y por esta razón se han posicionado mayoritariamente a favor del régimen. Católicos maronitas o de rito armenio, ortodoxos griegos de Antioquía, siríacos y fieles de otras iglesias han visto arder sus templos y poblados a manos de los rebeldes más extremistas. De hecho, el pasado mes de abril fuerzas opositoras secuestraron a los arzobispos Boulos Yazigi, de la Iglesia Ortodoxa Griega de Antioquía, y Yohanna Ibrahim, de la Iglesia Ortodoxa Siríaca.

Los cristianos del valle de Wadi al Nassara, una de las regiones sirias con mayor presencia de fieles de esta confesión, han pedido auxilio al dictador Bashar al Assad tras los ataques que han recibido por parte de fuerzas rebeldes. Pero en cualquier caso, los fieles a la Cruz, que históricamente han mantenido buenas relaciones con la dictadura, se encuentran ahora entres dos fuegos. Tal y como ha explicado Francisco de Andrés para ABC.es, ser cristiano en Siria conlleva ser sospechoso de complicidad con el régimen de Assad o de traición a la causa chií. «La radicalización religiosa de la guerra civil ha creado un clima fundamentalista musulmán irrespirable para todas las minorías», concluye el periodista.

Drusos y kurdos

Los drusos, un 3 por ciento de la población siria, también se han posicionado mayoritariamente a favor de Bashar al Assad. De hecho, forman una minoría que ha ocupado importantes puestos en la cúpula militar de la dictadura. Así, cientos de jóvenes drusos de Israel -muchos viven en los Altos del Golán- se ofrecieron el pasado mes de marzo para cruzar la frontera y luchar junto a sus hermanos sirios contra los rebeldes yihadistas que asuelan sus poblados.

La mayor parte de esta comunidad religiosa vive en la sureña región de Jabal al Druze o «Montaña de los Drusos». Estos son monoteístas, y sus creencias esotéricas son cercanas al agnosticismo y el neoplatonismo. Se trata de un grupo muy cerrado que prohíbe a sus miembros casarse con fieles de otras confesiones. María Iverski, corresponsal de ABC en Beirut, informó el pasado mes de julio de que los parientes de una chica drusa de Líbano seccionaron el pene a su marido al descubrir que era musulmán suní.

Por otra parte, los kurdos no forman una minoría religiosa, pero sí son la principal minoría étnica del país. De hecho, el resto de los sirios son árabes. Los kurdos suponen un 10 por ciento de la población de Siria y habitan el nordeste del país, entre Turquía e Irak. Históricamente discriminados por el régimen, han llegado a acuerdos con Bashar al Assad y, aunque no se posicionan claramente a favor de uno u otro bando, tienen a los rebeldes yihadistas por principales enemigos. La mayoría son musulmanes suníes, y unos pocos yazidíes. El yazidismo es una fe preislámica que sostiene que Dios creó el mundo y que este es ahora gobernado por siete seres divinos o ángeles, entre los que destaca Melek Taus, «el Ángel Pavo Real», a quien desde el cristianismo y el islam se ha llegado a identificar con Satanás.

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