«Es muy difícil reducir la dependencia de Cuba con Venezuela»
El economista Carmelo Mesa-Lago, nacido en La Habana, reside en Pittsburgh y Miami - abc
entrevista

«Es muy difícil reducir la dependencia de Cuba con Venezuela»

El economista cubano-americano Carmelo Mesa-Lago sostiene que Raúl Castro ha emprendido «las reformas más profundas hechas en el país bajo el socialismo»

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Carmelo Mesa-Lago (La Habana, 1934) es el decano de los economistas cubanos: desde hace más de medio siglo analiza la economía del régimen comunista de forma «sabia, rigurosa y constructiva», según distintos expertos. Catedrático Distinguido Emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh, el próximo jueves presenta en la Casa de América su libro «Cuba en la era de Raúl Castro: reformas económico-sociales y sus efectos» (editorial Colibrí) e intervendrá en el Real Instituto Elcano. El finalista del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2009) resume la historia de la economía cubana desde 1959, analiza la situación económico-social desde que Fidel Castro se retiró del poder en 2006 y describe las reformas emprendidas por su hermano menor y sucesor. Mesa-Lago se marchó de Cuba en 1961, ha visitado la isla en seis ocasiones, la última en 2011. Dos veces la dictadura le negó el visado de entrada.

-¿El régimen de los Castro continúa en el inmovilismo, hay cierta apertura económica en Cuba o son cambios dirigidos a la comunidad internacional?

-Mi libro demuestra que hay una apertura económica a través de las reformas más profundas hechas en Cuba bajo el socialismo, orientadas hacia el mercado y el sector no estatal, que intentan resolver serios problemas acumulados en más de medio siglo de revolución.

«No creo que este híbrido indefinido resuelva los problemas»-¿Considera que la «actualización del modelo socialista», como el presidente Raúl Castro llama a los cambios, puede ayudar a sacar a la economía cubana del deterioro o piensa que el sistema no tiene solución?

-Según los acuerdos del VI Congreso del PCC en abril de 2011, la «actualización del modelo» mantendrá el predominio del plan central y la empresa estatal sobre el mercado y el «sector no estatal» (cooperativas, usufructo y propiedad privada), aunque éste último se expandirá. Hasta ahora no se ha concretado el modelo y el Consejo de Estado recientemente solicitó que se definiese, dos años después del Congreso. No creo que este híbrido indefinido resuelva los problemas, como no lo hizo en algunos países de Europa Oriental.

-¿Cuáles son, a su juicio, las cifras más dramáticas de la economía cubana?

-Mi libro muestra que la mayoría de los indicadores económicos en 2011, último año en que tuve estadísticas, estaban muy por debajo de 1989, antes del colapso de la URSS: inversión, salario real, producción agrícola e industrial, mientras que la deuda externa, el déficit en la balanza comercial de mercancías, la desigualdad y la pobreza eran superiores. Por el contrario, la minería (petróleo, gas, níquel) había aumentado de forma considerable aunque estancada, y también se había expandido ampliamente el turismo, las remesas y el superávit en la balanza de servicios por el pago de profesionales cubanos en Venezuela. El desempleo «abierto» era menor pero el desempleo «oculto», empleo estatal innecesario, era mucho mayor.

-¿Ve posible, como afirmó el economista oficialista Hugo Pons en una reciente entrevista a ABC, que el problema de la doble moneda estará solucionado en 2016?

-La unificación de las dos monedas, peso nacional y peso convertible, es una de las reformas más difíciles y necesarias, pero requiere antes el aumento de la producción y la productividad. El Congreso del PCC no determinó plazo ni forma para terminar con la doble moneda y los economistas cubanos creen que se hará de manera paulatina. Hasta ahora no se han tomado medidas importantes para lograr ese objetivo y desconozco en qué se basa la predicción de 2016.

-¿Qué medidas cree que está tomando La Habana por si en Venezuela se produce un cambio brusco en el Gobierno, dada la inestabilidad política y económica del país aliado? ¿Cuáles debería adoptar si le faltasen su petróleo, comercio y ayuda económica?

-Mi libro estima la dependencia de Cuba con Venezuela (comercio, petróleo, pago de servicios profesionales cubanos e inversión directa) en 21% del PIB; debido a su magnitud, generosidad y escasa producción interna, es muy difícil reducir dicha dependencia. Cuba está incrementando su comercio con China y Brasil, además planeaba exportar 6.000 médicos a Brasil pero esto parece haber fracasado. Las cifras más recientes no indican una reducción substancial de la relación de Cuba con Venezuela.

-¿El Gobierno cubano va a permitir que los trabajadores estatales que sobran pasen al sector privado o solo una mínima parte?

-En 2011, Raúl estimó que 1,3 millones de trabajadores estatales eran innecesarios y debían ser despedidos (la cifra después subió a 1,8 millones o 38% de la fuerza laboral); se predijo que un millón serían despedidos a fines de ese año, pero al final de 2012 sólo 36% de la meta se había alcanzado. El obstáculo ha sido la insuficiente creación de empleos no estatales, especialmente por cuenta propia, necesaria para absorber a los parados: sólo un neto de 253.000 de estos empleos se había agregado en 2012 debido a excesivos controles, regulaciones, impuestos, desincentivos e inspecciones.

-¿Qué le sugiere el nombramiento de Miguel Díaz-Canel como primer vicepresidente del Consejo de Estado? ¿Tiene margen de maniobra o es fiel reflejo de quien lo nombró, Raúl Castro?

-Raúl reconoció en 2011 el error de no haber formado cuadros para la sucesión y está nombrando en puestos clave a tecnócratas de unos 50 años de edad. El más importante es Díaz-Canel porque suplantó a Machado Ventura, que es mayor que Raúl y un ortodoxo. Para mantener su puesto, Díaz-Canel debe ser leal a Raúl, mantener buenas relaciones con las Fuerzas Armadas y el PCC, pero también lograr avances, lo cual no es fácil pues puede haber conflictos entre esos objetivos.

-¿Teme que la reforma migratoria contribuya a agravar el envejecimiento de la población que queda en la isla, con la marcha de los jóvenes que buscan una vida mejor?

-Cuba tiene la segunda población más envejecida de América Latina y en 2025 sobrepasará a Uruguay, lo cual aumenta de forma dramática el costo de las pensiones y la salud. Si parte de los emigrantes fuesen ancianos, se aliviaría el costo citado, pero es probable que la mayoría sea joven en busca de un mejor nivel de vida y ello acelerará el envejecimiento y el costo.

Para evitar tensiones sociales se decidió reducir las metas de despidos-Si se agrava la situación ¿ve posible que se produzcan protestas en las calles?

-Las reformas estructurales, aunque bien orientadas, tienen efectos sociales adversos: incremento del desempleo abierto, extracción del racionamiento de alimentos que se venden a precio de mercado (varias veces mayor), aumento de las tarifas de servicios públicos y de las mercancías vendidas en tiendas de divisas, eliminación de gratuidades (por ejemplo, comidas baratas en los centros de trabajo), recorte en los servicios sociales, etcétera. Esto expande la pobreza y la población vulnerable, pero la asistencia social se redujo en alrededor de 70% en 2006-2011. Lo anterior puede crear fuertes tensiones sociales y por ello el Gobierno decidió reducir las metas de despido que había fijado en 2011.

-¿Cree como algunos sectores, que la solución biológica, por la edad de sus mandatarios, será la alternativa a los problemas de Cuba?

-Para 2018 cuando venzan los dos mandatos de cinco años a la enorme mayoría de los actuales dirigentes, estos tendrán una edad muy avanzada o habrán muerto (Raúl tendría 86 y Fidel 91). De manera que por ley y biología accederá al poder una nueva generación, mayormente tecnócrata aunque cuadros «políticamente correctos». Es imposible predecir si las reformas se acelerarán, profundizarán y tendrán resultados tangibles en los próximos cinco años, ni tampoco el camino que tomarán los nuevos dirigentes.

-¿Pronostica una apertura económica pero no política en Cuba, al estilo de China o Vietnam?

-Mi ideal sería un modelo económico-político como el escandinavo; no obstante, por sus efectos económicos positivos, me tranzaría por las vías económicas china o vietnamita aunque, desgraciadamente, ambos mantienen el partido único. Después de cinco años de la primera reforma cubana del usufructo (2008) aún no hay efectos substanciales en la producción agrícola y se importan €1.400 millones en alimentos. La reforma agraria más radical, hecha en los dos países asiáticos, los hizo autosuficientes y terminó las hambrunas, a más de convertir al menos a Vietnam en exportador (es uno de los principales exportadores mundiales de arroz y suministra medio millón de toneladas a Cuba). Pero los dirigentes cubanos argumentan que no son viables en Cuba (discrepo de esa opinión) la cual creará un modelo autóctono, aún en busca de una definición.