El presidente de EE.UU., Barack Obama, durante su discurso - afp

Obama da pasos para el cierre de Guantánamo y anuncia reglas para el uso de drones

El presidente de EE.UU. pronuncia un discurso sobre la política estadounidense contra el terrorismo

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«Por un momento parecía que el siglo XXI iba a ser tranquilo. Entonces llegó el 11-S». Así de contundente -y simbólica- ha sido la introducción elegida por el presidente de EE.UU., Barack Obama, para su discurso sobre seguridad nacional. Simbólica porque implica un recorrido sobre cómo ha evolucionado la situación, tanto en lo que a amenazas se refiere como al modo de enfrentarse a ellas, y porque es, en definitiva, la forma con la que ha querido expresar el final de la política antiterrorista heredada de la administración Bush.

El uso de drones, Guantánamo, la situación actual de Al Qaida y las nuevas formas de terrorismo han centrado un discurso en el que Obama ha reiterado que desde su llegada a la Casa Blanca ha continuado la guerra contra las amenazas cambiando, eso sí, las estrategias.

«Estamos más seguros, pero no nos equivoquemos: nuestra nación sigue amenazada por terroristas. Pero la amenaza ha cambiado», ha asegurado a la vez que ha manifestado que desde que es presidente, Estados Unidos es un país más seguro: «Bin Laden está muerto y hemos acabado con otros cabecillas de Al Qaida. Pero las amenazas continúan como han probado Bengasi y los atentados de Boston».

Por ello, ha explicado, los retos principales de la política antiterrorista de EE.UU. pasan ahora por «acabar con la amenaza de Al Qaida y sus ramificaciones» y garantizar la transición en Afganistán ya que el territorio estadounidense se enfrenta actualmente a «amenazas locales» por lo que «hay que adaptarse» y «responder de manera proporcionada a las nuevas amenazas». En este sentido, ha puesto como prueba el hecho de que Al Qaida en Pakistán está «prácticamente derrotada». Con todo, ha defendido que se lucha normalmente contra «una amenaza real de individuos radicalizados aquí, en Estados Unidos» pero que EE.UU. «no está en guerra contra el Islam».

«Estamos más seguros pero seguimos amenazados por terroristas»Uno de los temas más esperados de su intervención era el del uso de los drones, asunto que el presidente ha introducido refiriéndose a cómo se gestionó la captura de Osama Bin Laden: «Esa operación no puede ser la pauta. Los riesgos fueron tremendos. Estaba en juego nuestra relación con Pakistán y la desconfianza de su pueblo hacia nosotros es tal, que en la actualidad seguimos reconstruyéndola». Precisamente ese tipo de riesgos, ha defendido, son los que han hecho que el gobierno estadounidense pruebe otras técnicas que ha definido como «más seguras y eficaces» como los drones.

Los drones y Guantánamo

«Es un hecho que los ataques americanos con drones han causado muertes de civiles pero ese es un riesgo que existe en todas las guerras. Con todo, simplemente, los ataques con esta técnica han salvado vidas», ha defendido Obama citando el asesinato del ciudadano estadounidense Anwar al Awlaki, un clérigo conocido por ser uno de los líderes de Al Qaida en la Península Arábiga: «Estaba planeando matar a gente. Como presidente, habría abandonado mi deber si no hubiera autorizado la operación contra Awlaki».

«Guantánamo es el símbolo global de un EE.UU. que vulnera la ley»«Cuando un estadounidense va al exterior para lanzar una guerra contra EE.UU. y está activamente planeando matar a ciudadanos estadounidenses, su ciudadanía no debe servirle de escudo, del mismo modo que un francotirador no debe ser protegido cuando dispara contra una muchedumbre inocente», ha sentenciado, tal y como recoge la agencia Efe.

Eso sí, tras reiterar que Estados Unidos no ataca cuando se tiene la «capacidad de capturar a terroristas», ha anunciado que existirán normas «más estrictas y transparentes» en el futuro para el uso de los drones.

Sobre Guantánamo, el otro punto clave de su intervención, Obama ha reiterado, entre aplausos, su intención de cerrar la prisión. En este sentido ha anunciado el levantamiento de la moratoria para transferir presos de Guantánamo a Yemen, además de manifestar que ha urgido al Congreso a suprimir las restricciones a las demás transferencias: «No hay ninguna justificación más allá de las políticas del Congreso para impedir el cierre de un centro que nunca debió haber sido abierto». Por todo ello, ha anunciado que nombrará un nuevo enviado especial para el cierre de esa cárcel.

«EE.UU. quiere detener a terroristas para interrogarlos y si creemos que pueden ser procesados, determinar si debe hacerse en un tribunal militar o civil. Guantánamo es una excepción a esta política, es el símbolo global de un EE.UU. que vulnera la ley», ha añadido antes de sentenciar que la historia «emitirá un juicio severo» si no se logra el cierre.