Las potencias ven con escepticismo los últimos intentos para solucionar el conflicto sirio
Una mujer siria camina con su bebé en el campamento de refugiados de Al Zaatri, Jordania - REUTERS
ORIENTE MEDIO

Las potencias ven con escepticismo los últimos intentos para solucionar el conflicto sirio

Los líderes occidentales insisten en la necesidad de que Assad deje el cargo para poner de acuerdo a gobierno con oposición

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El aislamiento del régimen de Bashar al Assad impone la pregunta de quién le sucederá en el mando. Los países del grupo de «Amigos de Siria» que respaldan a la oposición contra el dictador, se reunirán a mediados de la próxima semana en Amán (Jordania) para impulsar la conferencia patrocinada por Washington y Moscú e intentar poner fin al conflicto, así lo ha anunciado la portavoz del Ministerio jordano de Asuntos Exteriores Sabah Rafaei. A la cita está previsto que acudan los ministros de Exteriores de Jordania, Arabia Saudí, Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Turquía, Alemania e Italia.

Esa reunión en Jordania es la antesala de otro encuentro que se celebrará en Ginebra a finales de mayo, según lo acordado a principios de mes por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov. Tanto el estadounidense como el ruso propusieron celebrar una conferencia sobre Siria en la que participen miembros del Gobierno. Y de la oposición.

Pero ya han surgido algunas voces escépticas al encuentro: el ministro de exteriores francés, Laurent Fabius, quien ha asegurado que al Asad, no estará en esa conferencia. Y que tampoco participará en un eventual gobierno de transición.

«Bashar al Assad será descartado de hecho», señaló Fabius en una entrevista a la emisora de radio «RTL», añadiendo que se está trabajando para que la cita de Ginebra «se organice a finales de mayo». El objetivo de ese encuentro es formar un gobierno de transición que tendrá los plenos poderes y cuyos integrantes serán elegidos por consentimiento mutuo. «Se tratará de un gobierno diferente del actual; los opositores no aceptarían nunca a Assad », dijo Fabius.

La gran pregunta es quién formará parte de este gobierno de transición. En el laberinto del conflicto sirio ni siquiera está claro quién es la oposición. Ni sus líderes. «El alzamiento inicial se ha ido difuminando y ahora la oposición está muy fragmentada», según explica a ABC el analista en relaciones internacionales Sergio Príncipe, profesor en la Universidad Complutense de Madrid.

Oposición enredadera

El entramado opositor lo componen numerosos actores. Por un lado, está la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (CNFORS), principal organización política, formada a su vez por varios grupos, entre ellos el Consejo Nacional Sirio (CNS).

Pero sus líderes no tienen un contacto directo con la población. Muchos llevan años fuera del país. Y ninguno de ellos ha superado más de doce meses consecutivos a la cabeza de la coalición. En abril del 2013 la CNFORS nombraba al actual presidente, el veterano opositor George Sabra como líder interino tras la dimisión de su antecesor Moaz al Jatib. Sabra ya fue designado en noviembre como presidente del CNS, sucediendo a Abdulbaset Sieda, un kurdo residente en Suecia que, a su vez, había reemplazado al primer presidente de la formación, Burhan Ghalioun.

Otro de los actores es el Frente Al-Nusra, una facción del grupo internacional terrorista Al Qaida y su operativo asociado en Siria. Liderado por Abu Mohammad al-Golani, el grupo es el responsable de algunos de los peores atentados cometidos en los últimos meses. Combaten al lado de los rebeldes del Ejército Libre Sirio, —muchos de ellos desertores del régimen—, aunque no comparten su emblema.

Intervención extranjera

En la cumbre que se celebrará en Jordania, Estados Unidosestá tratando de explorar todas las opciones pacíficas antes de actuar «por la fuerza», según ha manifestado a Reuters un responsable europeo que acudirá a la reunión y pidió no ser identificado. El analista Sergio Príncipe coincide en que el supuesto uso de armas químicas por parte del régimen, al que apuntan varios informes, constituiría una línea roja en el conflicto, como ya ha advertido Washington.

Por otro lado, Bashar al Assad culpa a la intervención de las potencias externas de la prolongación conflicto, teniendo en cuenta que entre las causas de la dimisión de al Jatib al frente de la coalición opositora estarían las presiones de países como Catar y Arabia Saudí, por pilotar la transición.

Príncipe apunta también al importante papel como mediador que Rusia podría jugar, teniendo en cuenta que es uno de los principales aliados del régimen. También ha añadido que en caso de que EE.UU. Intervenga, Moscú «se mantendrá al margen».