Los Kirchner, salpicados por un gran escándalo de lavado de dinero negro
Cristina Férnandez y Néstor Kirchner conversan durante una cumbre de Unasur, en Buenos Aires en 2010 - reuters
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Los Kirchner, salpicados por un gran escándalo de lavado de dinero negro

El difunto expresidente y su esposa evadieron 50 millones de euros a paraísos fiscales, según el Canal 13

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Arrepentidos, amenazas de muerte, medio centenar de sociedades fantasma, entre 45 y 50 millones de euros en negro en seis meses, aviones privados, cuentas en Suiza, Belice, Islas Caimán, Seychelles, Panamá, Luxemburgo, Montevideo o cualquier otro paraíso fiscal donde pregunten poco o no pregunten. Estos son algunos de los ingredientes de la red de lavado de dinero del Estado argentino de la que formó parte el difunto expresidente Néstor Kirchner, su socio o testaferro, Lázaro Báez —al que se le atribuye una fortuna de cinco mil millones de dólares—, y miembros del círculo íntimo del matrimonio Kirchner, según un reportaje realizado en el Canal 13 por el periodista Jorge Lanata.

En las oficinas del edificio Madero Center, conocidas como «La Rosadita», en alusión a la Casa Rosada, sede del Ejecutivo argentino, se organizaba hasta el pasado jueves, según los testimonios recogidos en el programa PPT (Periodismo Para Todos) de Lanata, el gran fraude. Leonardo Fariña y Federico Elaskar, dos financieros, desvelaron la trama de funcionamiento de la organización de la que, con distintos cometidos, formaron parte.

Ambos ofrecieron detalles, cifras y letras de la ruta del dinero «K» hacia el exterior. Los dos denunciaron haber recibido amenazas de muerte y los dos, tras emitirse el programa —en dos entregas— rectificaron públicamente sus declaraciones. El programa difundió documentos para sostener el mayor escándalo que salpica de lleno a la triple administración Kirchner: la primera del expresidente (2003-2007) y la doble de su viuda, a la que le quedan dos años para terminar la legislatura.

  • El dinero provendría de comisiones bajo cuerda en adjudicaciones
El dinero provendría de comisiones bajo cuerda en adjudicaciones, principalmente, de obras públicas o «coimas», término local para referirse a los sobornos. Fariña, según reconoce a micrófono abierto en un programa de radio y confiesa en una cámara oculta en PPT, se encargaba de hacerle llegar a Elaskar los millones que éste, por medio de la sociedad de inversión SGI, desviaría a los paraísos fiscales. El traslado físico de la «plata» se hacía, según su resumen, desde la ciudad de Río Gallegos, feudo de la familia Kirchner en la provincia de Santa Cruz; hacía escala en el aeropuerto bonaerense de San Fernando y de ahí partía a Montevideo, donde se enviaba, mediante transferencias, a cuentas corrientes y sociedades fantasma en el exterior.

Los «arrepentidos», enfrentados entre sí, desvelan la trama porque a Elaskar, según su declaración, le obligaron a desprenderse de SGI, que sigue operando para Báez pero por un hombre puesto por él. La «operación» forzosa se hizo ante la duda de Baéz de cuál de los dos, él o Fariña, se habían quedado «con un vuelto». Es decir, se apropiaron de parte del dinero que presuntamente pertenecía a Lázaro Báez, que actuaría en su nombre y el del expresidente.

En bolsas de deporte

El escándalo, tras cuatro días de indiferencia judicial, desembocó en el registro —por orden de un juez— de «La Rosadita», la «cueva», como se denomina en Argentina a los centros donde se cambia o se recibe el dinero negro. A ésta, según testimonios de los mencionados, acudiría hasta el actual ministro de Planificación y ex brazo derecho de Kirchner, Julio De Vido. «Cerraba las licitaciones. Todos van ahí», asegura uno de ellos. Los volúmenes de lavado de dinero que se manejaban llegaban a una entrega «máxima de doce millones» en euros, porque el tamaño de estos billetes es inferior al de los dólares y los de 500 permiten trasladarlos en espacios más reducidos. «Se utilizaban bolsos negros de Nike y de Gola», detallan.

Fariña se presenta como el hombre que trabajaba para «el jefe», Lázaro Báez, al que identifica, lo mismo que Elaskar, como socio de Kirchner. Para no tener que contar los cientos de fajos, cuando se trataba de dólares directamente los pesaba, «un kilo cien es un millón de dólares», garantiza. «Vos no tenés dimensión de la estructura que había armado Néstor (Kirchner). Yo te puedo asegurar que el tipo lo manejaba todo», le insiste a Lanata. «Yo hice un plan para blanquear 190 millones de dólares», añade.

El escándalo forzó que Lázaro Báez, considerado el Alfredo Yabrán del matrimonio Kirchner, en alusión al empresario vinculado al presidente Carlos Menem que se suicidó, compareciera públicamente para protestar porque «me quieren mostrar como un hombre oscuro dedicado a negocios turbios... Me toman como un forro (preservativo)», dice en algún momento. Paradójicamente, la Justicia, al menos de momento, le ha dejado fuera de la causa. La presidenta del Gobierno no se ha pronunciado sobre el tema en ninguna de sus habituales intervenciones públicas.