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Cameron anuncia un referéndum sobre la permanencia en la UE si es reelegido

Día 25/01/2013 - 09.35h
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El «premier» pretende renegociar con la Unión una relación basada en el «mercado único» antes de convocar la consulta, que prevé para después de las elecciones de 2015 y antes de que acabe 2017. Antes sería «un error», afirma

afp

«El genio de la posible salida de la UE ha salido de la lámpara». Así de certeramente analizan desde las filas del antieuropeo Partido de la Independencia (UKIP) el anuncio realizado este miércoles por el primer ministro británico, el conservador David Cameron, de convocar un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea en caso de ser reelegido en 2015. En un esperado discurso, anunciado desde hacía meses y retrasado en numerosas ocasiones, Cameron ha señalado que, si sigue en el gobierno después de los comicios previstos en mayo de 2015, convocará «un referéndum sobre quedarse o salir» de la UE, a la que el Reino Unido pertenece desde hace 40 años.

Según ha explicado, el Partido Conservador se presentará a esas elecciones pidiendo «el mandato del pueblo británico para negociar unas nuevas relaciones con nuestros socios europeos en la próxima legislatura». Si obtiene ese mandato, su intención es repatriar poderes de la UE y establecer un nuevo estatus para el Reino Unido en Europa «con el Mercado Único en el corazón». «Y cuando hayamos negociado este nuevo acuerdo, ofreceremos a los británicos un referéndum con una simple alternativa de quedarse o salirse; quedarse en la UE en estos nuevos términos o abandonarla», ha anunciado Cameron.

«Zanjar» la cuestión europea

El líder conservador se pliega así a meses de intensa presión del ala más euroescéptica de su partido, cuya insatisfación crecía a medida que Cameron se hundía en ambiguas proclamas sobre la cuestión europea. Las alarmas euroescépticas saltaron ya el verano pasado, cuando en un artículo de opinión con el que intentó, torpemente, zanjar el debate Cameron solo se aventuró a decir que «para mi, las dos palabras "Europa" y "referéndum" pueden ir juntas, pero en el momento adecuado». Seis meses después, el jefe del Gobierno británico ha puesto sobre la mesa una consulta con fecha -«antes del final de 2017», ha prometido- y al grano. «Será un referéndum de dentro o fuera», ha reiterado en un discurso [puedes leerlo aquí en inglés] dirigido a aplacar de una vez por todas a las facciones «rebeldes», más o menos eurofóbicas, de su partido.

Cameron se ha negado, eso sí, a aprobar una ley sobre el referéndum en la actual legislatura, tal y como le piden los diputados más antieuropeos, para evitar que el gobierno que emerja de las próximas elecciones tenga las manos atadas. «Si es elegido un gobierno conservador en 2015, introduciremos la legislación necesaria para aprobarla a finales de ese año», ha dicho. «Es hora de dar la palabra a los británicos, es hora de zanjar la cuestión europea en la política británica», ha defendido. Al mismo tiempo, ha explicado que sería un «error» convocarlo de forma inmediata sin dar «algún tiempo» para solucionar los problemas en el seno de la Unión, en particular aquellos retos derivados de la crisis económica.

«No soy un aislacionista británico», ha aclarado Cameron, quien se ha presentado -como ya hicieron Tony Blair en 2003 y Margaret Thatcher en 1988- como «un primer ministro británico con una visión positiva del futuro de la UE». En su apelación a que Gran Bretaña resuelva su «destino», el líder «tory» se ha situado en el papel de «hereje» en una Europa reacia al cambio. «El mayor peligro para la UE viene no de quienes promulgan el cambio sino de quienes denuncian las nuevas ideas como herejía; en su larga historia, Europa tiene ya experiencia de herejes que después tuvieron razón», ha dicho.

Pero su «herejía» no ha gustado mucho en el continente, desde donde Francia y Alemania han advertido inmediatamente que «una Europa a la carta no es una opción», según han coincidido el titular alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, y su homólogo francés, Laurent Fabius. Este se ha referido al «peligro» de una eventual salida británica de la UE, una advertencia que también ha lanzado la Administración Obama en las últimas semanas, para quien la tradicional «relación especial» con Londres pasa por su pertenencia a la UE.

Agenda reformista para la UE

Sabedor de los recelos en Bruselas y en el resto de socios hacia sus planes de entablar una negociación en un momento en el que la prioridad es avanzar hacia la unión bancaria y fiscal, Cameron ha evitado enumerar el catálogo de competencias que le gustaría repatriar para alcanzar esa nuevo escenario basado en el Mercado Único. Pero sí se ha detenido en avanzar todo un programa de reforma de la UE basado en las nociones de «competitividad y «menor burocracia» -porque «el corazón de la UE tiene que ser, como es ahora, el mercado único»-, «flexibilidad para acomodar a los miembros que contemplan una mayor integración política y económica y los que no», «subsidiariedad» -se ha referido a la Declaración de Laeken de 2001, que contempla la devolución de competencias comunitarias a los Estados miembros- y mayor papel de los parlamentos nacionales.

Y ha justificado esta visión reformista de la Unión en la constatación, sostenida por los sondeos, de que «la desilusión pública con la Unión está en niveles récord». Sin decirlo, su advertencia ha sido clara. Si se avanza hacia estas reformas y si Londres obtiene este nuevo arreglo con Bruselas, el propio Cameron defenderá «con toda mi alma» la permanencia en la UE. En ausencia de avances, la alternativa parece clara. El político conservador ha rechazado las voces que, dentro y fuera del Reino Unido, le advierten que una renegociación así es implanteable. Pero ha reconocido que «si salimos de la Unión Europea, sería un viaje de ida, sin vuelta».

Varios diputados conservadores han aplaudido el discurso. "Ya era hora", ha dicho el alcalde "tory" de Londres, Boris Johnson. Pero, desde las filas laboristas, su portavoz de Exteriores Douglas Alexander ha explicado que "entendemos la necesidad de las reformas, pero sinceramente no creo que la mejor forma de obtener cambios en un club a 27 sea ponerse en la puerta y amenazar con irse si no hay cambios". Los conservadores británicos se enfrentan ahora a la difícil gestión de la expectativa creada por Cameron con su anuncio este miércoles, con una cuestión como la europea que divide a sus filas. Por eso, la satisfacción plena corresponde hoy al UKIP de Nigel Farage, la formación soberanista y populista que quiere capitalizar este fervor antieuropeo y que aspira a ser la fuerza más votada en las elecciones europeas de 2014. Se calcula que hasta un tercio del voto "tory" podría pasarse al UKIP, una hemorragia que Cameron intenta frenar ahora con la promesa de un referéndum. "Ganar este referéndum, si llega, no será fácil, pero siento que el verdadero trabajo del UKIP comienza ahora", ha dicho Farage.

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