Un millón de litros de agua potable para el Sahel

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Elena Anaya, Anne Igartiburu, Maxim Huerta y Marta Etura son las caras solidarias de la campaña «Yo también tengo sed» del Comité español de ACNUR. Todos ellos han unido sus fuerzas para conseguir 1 millón de litros de agua potable para el Sahel, en Mali, donde unas 400.000 personas, especialmente niños, viven su día a día sin agua potable.

Tras el estallido de la violencia en el país, miles de refugiados que han huido a Mauritania, Níger y Burkina Faso, sobreviven en campos en el desierto, en una región severamente afectada por la sequía y el hambre. El Sahel es una zona geográfica que se extiende al sur del desierto del Sahara, va de lado a lado del continente africano, y abarca total o parcialmente Senegal, Mauritania, Argelia, Burkina Faso, Chad, Sudán, Eritrea y Mali. En este último país es donde la guerra abierta entre el gobierno y los radicales islamistas ha obligado a más de 400.000 personas a dejar sus hogares y buscar refugio en otras zonas más seguras.

La desesperación empuja a los refugiados a beber agua de cualquier lugar o a obtenerla a cualquier precio, aunque ello implique prostituirse. Sin embargo, el agua al que acceden está contaminada, lo que provoca un sinfín de enfermedades diarreicas que causan la muerte de miles de niños.

El Comité español de ACNUR señala que se necesitan más pozos, y cada vez más profundos, porque los acuíferos están agotados en la zona; hay que reacondicionar los existentes, construir duchas y letrinas, y en último caso, llevar camiones cisterna. Todo ello en un territorio donde la seguridad de los refugiados y los trabajadores humanitarios está amenazada por los grupos armados que operan en toda la región.