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Una de las costas más bellas del siempre sorprendente Cantábrico
abriga en Vizcaya un rosario de villas marineras abiertas al turismo
con la misma eficaz laboriosidad que acogieron en el pasado algunos
de los ejemplos más señeros de la industria. Es un
litoral marcado por abruptos acantilados y playas que duplican
sus arenales al ritmo de espectaculares mareas para abrir al visitante
un inacabable abanico de posibilidades, entre las que no es la
menos agradable el disfrute de un simple paseo entre las olas.
Oscurecidas durante años por ese pasado centrado en la actividad industrial,
las 29 playas que salpican el litoral vizcaíno, desde Muskiz a Ondarroa,
han diseñado una oferta de arena y sol que ahora emerge con fuerza, amparada
en la calidad de las aguas y la completa gama de servicios que han propiciado
que cada año se incremente el número de banderas azules.
Costumbrismo
La costa de Vizcaya ha sabido combinar como pocas el costumbrismo
de las villas marineras con el atractivo turístico playera,
de manera que quienes optan por ese viaje de sol y playa se no
se encuentran con una costa abarrotada de edificaciones agresivas,
sino con los pueblos tradicionales que han abierto sus brazos
para que el visitante disfrute de un tiempo de sosiego.
La citada Muskiz, Zierbana, Santurce y Portugalete, son playas
de arenas cálidas y baño saludable; Getxo, Sopelana,
Barrika e incluso Plencia y Gorliz que son arenales más
familiares, componen un grupo de playas que hacen las delicias
de los aficionados a los deportes acuáticos. Su especial
oleaje facilita la práctica del surf y otras actividades
propias del mar. Algo similar ocurre con la inmensa playa de Bakio,
una de las poblaciones que más visitantes atraer en verano.
Su playa, enclavada dentro del mismo pueblo permite la convivencia
entre los surfistas, los bañistas, las motos acuáticas,
los paseantes y los deportistas de tierra adentro,
Si seguimos por la costa dejando atrás la recóndita
población de Elanchove, un pueblo construido en el acantilado,
nos adentramos en la comarca de Lea-Artibai El nombre de la comarca
de Lea-Artibai se lo proporcionan sus dos ríos que estructuran
la comarca en dos valles. Sus ríos y vaguadas nacen en el
sur como continuación del macizo del parque natural de Urkiola
y sirve de conexión, al oeste, con la reserva de la biosfera
de Urdaibai Estos ríos presentan una cuenca muy poco alterada
que conserva un magnifico estado considerándose de los más
limpios de la costa de la Comunidad Autónoma del País
Vasco. En los tramos altos, algunas de cuyas riberas están
bien conservadas, crecen alisos, fresnos, robles y avellanos.
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