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Se cumple este año el 75 aniversario de la inauguración de la plaza de toros de Las Ventas. Una de las dependencias de la plaza es la enfermería, lugar donde no sólo se trata a los lesionados durante la lidia, sino a todo el público y personal que lo pueda necesitar.
La ubicación fue controvertida y, al final, se decidió construirla junto al patio de caballos, adosada a la capilla, lugar donde se encuentra actualmente. La primera reforma que se hizo fue la construcción de un túnel paralelo al del de caballos, con lo que quedaba más aislada al tener acceso directo desde el ruedo, evitando el traslado del herido entre caballos y mulillas. Hasta 1972 no se efectúa la primera gran reforma, solicitada por mi padre, el doctor don Máximo García de la Torre, a don Leopoldo Matos Aguilar, entonces vicepresidente de la Diputación Provincial de Madrid, que acogió con gran interés la necesidad de adecuar la enfermería al avance de la cirugía. Se cambió la ubicación del quirófano, se habilitaron más camas de hospitalización, instrumental y aparato de anestesia.
Posteriormente, con la creación del Consejo Taurino de la Comunidad de Madrid, su diferentes gerentes apoyaron en todo momento la realización de sus ampliaciones, mejoras de material, etcétera, que han hecho que la enfermería de la plaza de Las Ventas sea una de las mejores del mundo.
En estos 75 años cuatro hemos sido los cirujanos encargados de dirigir los servicios médicos: en primer lugar, el doctor don Jacinto Segovia, cirujano de la anterior plaza de toros de Felipe n, que permaneció desde 1931 a 1936 y que, por motivos políticos, se exilió a México, donde realizó una gran labor atendiendo y divulgando cómo se trataban este tipo de lesiones. En segundo lugar se hace cargo de la enfermería, en 1939, el doctor don Luis Jiménez Guinea, que hasta 1972 hizo una gran labor y adquirió una gran experiencia sobre las heridas por asta de toro, por su vinculación con el hospital Provincial de Madrid, el Sanatorio de Toreros y la plaza de toros. En 1942 entra a formar parte del equipo como primer ayudante el doctor don Máximo García de la Torre, hasta que en 1972 y por fallecimiento del doctor Jiménez Guinea se hace cargo como cirujano jefe, así como del Sanatorio de Toreros. Comienza una fase de divulgación de cómo tratar este tipo de heridas mediante conferencias, clases en la Universidad y la creación de la Sociedad Española de Cirugía Taurina, que a su vez acude a la Junta Consultiva del Ministerio del Interior para la mejora del Reglamento Taurino respecto a la atención sanitaria en los festejos. En 1966 entro a formar parte del equipo el doctor Jiménez Guinea hasta 1972, en que continuo como primer ayudante hasta 1985, fecha . en la que me hago cargo de los servicios médicos hasta la actualidad.
Cinco fallecimientos
Como es lógico, en estos 75 años se han producido numerosas asistencias a profesionales del toreo en nuestras instalaciones, por lesiones de mayor o menor importancia. Se han producido cinco fallecimientos y más de trescientos heridos de pronóstico muy grave o grave, muchos de los cuales deben su vida a la existencia de un equipo profesional, muy compenetrado, que está siempre presente en todos los festejos que se celebran en dicha plaza. Los fallecidos como consecuencia de la lesiones recibidas por astas de toro son:
El 13 de julio de 1959 el matador de toros Félix Almagro González es herido por el toro «Capirote», de la ganadería de Domingo Ortega, en la fosa supraclavicular con rotura de pleura. Fallece en las dependencias de la plaza a las seis horas de producirse el percance.
El 18 de mayo de 1941 el toro «Farolero», de Concha y Sierra, hiere fatalmente al matador Pascual Márquez Díaz. Le produce una herida en el quinto espacio intercostal izquierdo, con rotura de pleura y paricardio.
El 6 de octubre de 1957 el carpintero Pablo Pérez Gómez sufre heridas múltiples al saltar al callejón el toro de Flores Albarralnal. Fallece a los pocos minutos de ingresar en la enfermería.
El 6 de octubre de 1964 el banderillero Manuel Leyton «El Coli» sufre una herida en la cara posterior del hemitórax izquierdo que alcanzó el corazón, provocando su muerte en el acto. El toro causante del percance fue «Cuatrero», de Ángela Rodríguez de Arce.
El 22 de mayo de 1988 se produce el último fallecimiento. Be trata del banderillero Manuel González Gordón «El Campeño», con una herida en la región anterior del cuello con arrancamiento de la arteria carótida primitiva, venas yugulares, tiroides, parótida, hasta alcanzar la base del cráneo. Entró en la enfermería en parada cardiorrespiratoria y, gracias a la intervención de todo el equipo, se pudo superar, pero desgraciadamente falleció a los seis días de suceder el percance.
Como decía antes, m95 de trescientos lesionados han sido diagnosticados de pronóstico muy grave o grave, es decir, que de no haber existido un equipo quirúrgico, como el que siempre ha tenido Las Ventas, muchos de ellos hubieran pasado a engrosar esta triste lista de fallecidos. Todos tenemos en la memoria cornadas en las que tienes la conciencia de que con que esa actuación has salvado la vida de una persona. Afortunadamente, en el último lustro no se han producido percances de suma gravedad, pero sí ha habido gran cantidad de lesiones que nos han tenido a todo el equipo en estado de máxima alerta. PARTE DE HERIDOS MÁS GRAVES
La lista de corneados sería interminable. Éstos son los heridos de mayor gravedad:
1941: el banderillero Paco Rabadán. 1943: el novillero Luis Mata.
1945: el matador Carlos Vera «Cañitas» y el banderillero Emilio Saugar. 1946: el matador Carlos Arruza.
1950: el novillero Joselete.
1951: el novillero Juan Posada. 1952: el picador Fernando Catelo y el novillero Manuel Cano.
1953: los banderilleros Manuel Rosado y Pirri.
1956: el novillero Curro Lara.
1958: el matador Antonio Bienvenida y el novillero Juan González «Trianero».
1959: el banderillero Román López Mingo y el novillero Francisco Medina Aranda.
1960: los novilleros Curro Puya y Miguel de los Reyes y el espontáneo Miguel García Lora.
1961: Julio Aparicio y el espontáneo Pedro Gomáriz.
1962: Manolo Vázquez y Antonio de Jesús.
1963: Antonio Ortega, Jaime Ostos, César Girón, Rafael Chacarte y Emilio Oliva y el novillero Antonio Medina.
Oliva y el novillero Antonio Medina.
1964: M. Benítez «El Cordobés».
1965: Guillermo Sandoval y los novilleros Pallarés y Dos Santos.
1966: Curro Limones Y el novillero Luis López Maganto.
1968: el matador Emilio Oliva, que reaparecía de su gravísima cogida en Madrid, sufre otra penetrante en el tórax. Los novilleros Macareno, Florendo Blázquez y Juan Asenjo. 1969: Sebastián Martín «Chanito». 1972: Bartolomé Sánchez y el novillero Ángel López.
1973: Vicente Punzón Y Antonio Porras. 1975: el sobresaliente Julián de Mata, el matador Antonio Rojas y el novillero Salvador Farelo.
1976: Pablo Sánchet «Barajitas». 1978: Pepe Camará.
1979: Antonio Chacón y El Regio. 1982: Macareno.
1983: Curro Vázquez.
1987: Joselito y el novillero José Luis Ramos.
1989: Raúl Galindo.
1990: Lucio Sandín, El Niño de la Taurina y José Antonio Carretero. 1992: José Luis Bote.
1995: Miguel Espinosa Armillita.
1997: José Antonio Iniesta.
2001 Mariano Jiménez.
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