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TEXTO: ROSARIO PÉREZ
-¿Qué objetivos se marca en San Isidro?
-Estar 10 mejor posible e intentar demostrar el buen momento en el que me encuentro. Me gustaría colocarme otra vez en el podium de triunfadores. En Sevilla no han salido del todo las cosas, pero en Madrid hemos hecho un planteamiento con corridas de garantías sobre el papel.
-Se anuncia en tres carteles estelares. ¿Da vértigo torear en tardes que levantan tanta expectación?
-Es una responsabilidad que gusta. Estoy en tres de las corridas más apetecibles para la afición: en la de Alcurrucén, una de las ganaderías sobresalientes en la pasada edición; Victorino, con la que abrí la Puerta Grande, y Jandilla, en la que tengo también mucha confianza. Creo que hemos hecho la elección acertada.
-¿Con qué armas se presenta?
-Vengo con toda la artillería pesada para continuar ilusionando al aficionado, que es lo fundamental.
-¿Su izquierda sigue siendo la misma?
-La izquierda y la derecha. Todo es igual, pero más depurado.
-En Fallas y en Sevilla no han terminado de rodar las cosas. ¿Está satisfecho El Cid con sus actuaciones?
-Tengo la mente tranquila y duermo perfectamente por las noches, porque creo que aún no se me ha ido un toro sin torear. Lo que sucede es que no he tenido suerte con el ganado. Yo necesito un toro que sea bravo y que coja bien la muleta, como me ocurrió en Castellón, donde salí a hombros. Con Sevilla no tengo mal sabor de boca, porque he dado una vuelta al ruedo y corté una oreja a un toro importante de Pereda, con el que estuve a la altura. Además, la temporada acaba de comenzar. y lo principal no es cómo se empieza, sino cómo se termina.
-¿Siente una mayor exigencia?
-Sí, y bendita exigencia, porque eso significa que estoy arriba y que ya no me ven como un pobrecito. Me gusta que me exijan, pero la gente debe entender también que uno no es mago y que todos los días no se puede salir por las puertas grandes ni por la del Príncipe. Hay que comer y dejar de comer. Somos humanos y no podemos estar igual todos los días, incluso el comportamiento del público puede ser diferente de una tarde a otra.
-¿Cómo espera que le reciba la afición venteña?
-Bien, como siempre. Madrid es especial para mi, porque, pese a ser de Sevilla, fue esta plaza la que me descubrió. Cada vez que he venido, ha sido para darlo todo. Nunca me han faltado ganas ni disposición. Y las plazas importantes siempre valoran y agradecen los esfuerzos.
-¿Algún miedo?
-Miedo no tengo, pero sí siento mucha responsabilidad,.porque quiero que me
vean a buen nivel. Lo único que pido es que me embista un toro.
-¿Cómo le gustaría que le recordasen al concluir la feria?
-Me encantaría que el aficionado hablase del toreo de toda la vida, del toreo de El Cid, de ese toreo que llevo en la mente, de ese toreo que realicé el año pasado con un alcurrucén. Quiero que la gente salga otra vez toreando de la plaza. |