JULIÁN ÁVILA
Un lunes de judiones
Restaurante Betelu. Florencio Llorente, 27 (91, 3265087).
Hay que comenzar la semana fuerte. Y que mejor modo que conseguir una reserva en este pequeño templo gastronómico —no llega a superar los 50 comensales— de cocina vasco-navarra ubicado en el barrio de La Concepción, a cuarto de hora andando de la plaza. No tiene carta y la mayoría de los segundos platos son pescados. Hay que fiarse de las recomendaciones de la familia que lo regenta, que presenta el género que luego se consumirá. Para comenzar estaría bien pedir unos pimientos de piquillo rellenos de merluza y unas croquetas caseras. Las alubias de tolosa son un espectáculo, al igual que el cogote de merluza. En el postre hay que decantarse por el arroz con leche, la leche frita o las torrijas. La carta de vino es corta, pero con buenos precios.
Rabo de toro oficial el martes
Casa Toribio. Calle del Cardenal Belluga, 14 (91, 3559020).
Para degustar el plato por excelencia de la feria, el rabo de toro, hay que visitar al ensabanado de los fogones, Toribio Anta Anta. Se trata del restaurador que posee en exclusiva todos los rabos de toros que se lidian en la plaza de Las Ventas a lo largo de la temporada y de otras muchas plazas del territorio nacional. Otra de sus especialidades es el cabrito asado, siempre por encargo. Buen jamón de aperitivo. Son famosos sus gin-tonics de antes de las corridas y las timbas que se montan. Hay que reservar con mucha antelación porque cuenta con clientela fija.
Carne e historia, el miércoles
Casa Sierra, Villafranca 11. 913551029. Una casa rehabilitada convertida en un fantástico restaurante, que respira ambiente taurino por los cuatro costados a cien metros de la plaza. Toda la estancia está decorada con momentos muy importantes de la Fiesta Nacional. Preside el comedor principal la cabeza del último toro que lidió Antonio Bienvenida en Las Ventas, de nombre Curioso. Hay que seguir las recomendaciones del dueño, muy madridista, pero es muy recomendable pedir la ensalada de tomate con ventresca y el plato de patatas a lo pobre, arropado por una capa de jamón. La carne es de primera y no se puede dejar de probar el rabo de toro.
Una mariscada para el jueves
Rincón de Jaén. Alcalá, 225. 913614660.
Para cambiar un día el paso y dar un respiro al estómago es muy aconsejable hacer parada en este templo gastronómico del pescado, el marisco y la conserva, además del pescado frito. Por extraño que suene también se puede pedir jamón. La calidad precio es tan equilibrada que se puede comer picando en la barra (cerveza muy bien tirada), como en el comedor. Cuenta con una amplia carta para pedir y la terraza es muy agradable aunque se encuentre en la misma calle Alcalá. Hay que seguir las recomendaciones para no pinchar.
Torreznos y bravas, el jueves
Ketutín. Ricardo Ortiz, 47. 913569124.
Restaurante de cocina castellana, ubicado a cuatrocientos metros de la plaza (se puede ir andando, pero es aconsejable coger en la misma puerta los autobuses 110 o 210 —tres paradas—). Goyo, el dueño y seguidor del Atlético, siempre ofrece la carta, pero hay que seguir sus consejos. Buen chuletón y chuletitas de cordero. Para abrir boca es indispensable pedir unos torreznos, patatas bravas, con salsa casera, y chorizo del pueblo. Tiran la cerveza muy bien. Te invitan a pacharán y orujo. Buena sobremesa porque se monta un pequeño casino con partidas de mus y de «pocha». También se puede preguntar cómo conseguir alguna entrada porque algún reventa se deja caer por ahí. Hay que reservar.