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POR P. ESPINOSA DE LOS MONTEROS De toda la vida, al menos en Madrid, el comienzo de las fiestas lo ha marcado la Inmaculada. Era entonces cuando los padres iban con sus niños a la Plaza Mayor a comprar el pino, el musgo y el serrín para el nacimiento. Toda la plaza huele de forma diferente al resto del año y uno empieza a darse cuenta de que los días ya se han hecho cortos, oscuros y fríos. No se por qué, pero cuando llegan estas fechas nos invade un sentimiento casi de prisa angustiosa. El encendido de las luces que iluminan las calles (cada vez más temprano) es como el pistoletazo de salida de un maratón de compras. Y esta fiebre llega hasta el punto de hacer que la Comunidad de Madrid editara el año pasado una completa guía que se puede consultar en internet (www.madrid.org) o llamando al 012 de consejos para realizar un consumo responsable para la salud, los bolsillos y el medio ambiente. El Mercado de la Plaza Mayor de Madrid, tiene 120 años y lo visitan miles de personas para comprar primero las figuritas, más adelante las bromas de los inocentes, y, por último, el horrible gorro de tomar las uvas. Actualmente tiene ciento cuatro puestos, número que se mantiene, por lo menos, desde 1940. La mayoría de los comerciantes de estos puestos son descendientes de los que lo iniciaron, con lo que se mantiene una tradición que ha pasado de padres a hijos y que les ha llevado a constituir la Asociación del Mercado Tradicional de la Plaza Mayor. Es un escenario muy parecido en todas las ciudades europeas que se llenan de puestos y lucecitas donde adquirir el gadget de turno, el adorno del árbol, el pequeño regalo artesanal o los dulces típicos. Son tan importantes estos mercados —cuya tradición se remonta a la Edad Media— que algunas agencias de viajes han llegado a organizar circuitos para conocer por ejemplo los de Alemania (Catai Tours www.catai.es) y así, sin pensarlo dos veces, se viaja para corretear por los de Fráncfort, Heidelberg, Baden-Baden, Villingen, Castillo Hohenzollern, y Stuttgart. Este año, en Madrid, se han abierto un buen numero de mercadillos interesantes, además del tradicional de la Plaza Mayor. Y casi todos eligen plazas: Plaza de Santa Ana (artesanía); Plaza Vázquez de Mella (gastronomía); Plaza Isabel II (artesanía); Paseo de Coches del Retiro, Avda. de Felipe II, Plaza de Chamberí y Plaza de la Remonta en Tetuán (temático de Navidad); Plaza de España (artesanía promovida por la Comunidad y el Ayuntamiento). En Valencia, el mercado central se viste de gala con más de 300 puestos de adornos y pequeños objetos de regalo. El del Cabanyal abre 200 puestos con todo tipo de artículos navideños y donde seguro que te puedes tropezar con el pintor Antonio de Felipe, gran aficionado a los mercados. En Córdoba se instala otro mercadillo en el Paseo de la Victoria, a la sombra del Mausoleo romano de siglo I. Es típico recorrerlo de noche, a la luz de las bombillitas. Citas europeas Fuera de España son famosísimos los mercados navideños austriacos, como el Christkindl de Viena, en la plaza del Ayuntamiento, hasta el 23 de diciembre. (www.christkindlmarkt.at). Pero también se pueden disfrutar de ellos en Bath, en Bruselas, en Estrasburgo —dicen que es el más antiguo—, en Budapest; en Nuremberg, donde se celebra uno especial para niños que cocinan galletas y dulces. O el famosísimo Tivoli Christmas Market en Copenhague, entre pistas de hielo, de donde no se puede salir sin probar sus famosas manzanas caramelizadas. En todos puedes beber un chocolate, un capuchino o un vino caliente, mientras vas de puesto en puesto rebuscando entre adornos, broches, juguetes hechos a mano o gorros de lana, guantes, ponchos… Por estas fechas también se pueden aprovechar subastas, ventas especiales o ferias extraordinarias, lugares perfectos para encontrar alguna oportunidad a buen precio. Desde un álbum de fotos de los años 20 hasta un abrigo de piel vuelta hasta los pies, pasando por collares, discos de vinilo para sibaritas o collares punk del mas puro estilo de los 80. Estas excursiones crean adicción. Y es muy normal encontrar caras conocidísimas: entre los famosos hay verdaderos expertos en el arte de rebuscar, como Kate Moss, o nuestra Laura Ponte. Mercados urbanos Portobello, en Londres, es el «mercado» por antonomasia, donde aunque diluvie está prohibido abrir un paraguas. Tiene un monton de rincones secretos y un camino «iniciático». En el de Porta Portese, en Roma, se pueden encontrar piezas de recambio para el Mini antiguo, ropa «vintage» o lo más raro del mundo. También cuentan el Chelsea Flea Market, en Nueva York, en el que hay una posibilidad de coincidir con Sarah Jessica Parker. Como en el Marché aux Puces de París puede aparecer Karl Lagerfield, entre restos de series de grandes marcas de moda. ¿Y el zoco de Marrakech? Ahí hay que regatear siempre y comprar lo que sea, como en el Rastro madrileño y en Els Encantes barcelonés... Rastrillos y desembalajes En cuanto a las ferias que podemos visitar estos días para encontrar algún objeto para la casa, todavía estamos a tiempo de llegar a El Rastrillo de Madrid, abierto hasta mañana domingo, igual que Feriarte. Hay que ser rápido para llegar también mañana a alguno de los desembalajes que se van a celebrar en Barcelon, en Sant Cugat del Vallés, o en Madrid, en el circuito del Jarama. (tel.: 93 828 40 37 o www.llobregat.com). El 8 y 9 de diciembre será en Lérida, en El Pont de Suert (93 844 40 45) y el 17 de diciembre le llegará el turno al desembalaje de Bilbao, de antigüedades, en el Bilbao Exhibition Centre. Del 28 de diciembre al 7 de enero podremos dar una vuelta por Viella Mijaran, donde se celebra Anticviella (tel.: 93 828 40 37). |
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