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MANUEL M. CASCANTE - Martes 26 de febrero de 2008

actualidad

México

Las mariposas monarca adelantan su partida

El ascenso de temperaturas obliga a millones de mariposas monarca a revolotear cada vez más alto en las montañas mexicanas para invernar.

Las ramas del oyamel, el abeto mexicano de altura, filtran a más de cincuenta metros del suelo el sol templado del invierno. En los frondosos, sombríos y silenciosos bosques de Michoacán, en áreas que varían de año en otro según su capricho, millones de mariposas monarca —en multitudinaria danza, pegadas a los troncos o colgadas en palpitantes racimos— se burlan del frío polar que abandonaron un mes y cinco mil kilómetros atrás.

Acaba octubre, y Zitácuaro, Ocampo y Angangueo serán el Benidorm de las monarca hasta que, mediando abril, emprendan camino de regreso a su hogar estival en Estados Unidos y Canadá. Sus descendientes, cuando muera el siguiente otoño, repetirán una de las migraciones más misteriosas y fascinantes de la Naturaleza.

Tan diminuta —11 centímetros con las alas extendidas— como bella, la Danaus Plexippus Linneo es la reina de las mariposas, capaz de recorrer 120 kilómetros en un día, de resistir las condiciones variables del clima y de vivir hasta nueve meses, frente a los 24 días que promedia el ciclo vital de otros lepidópteros. Su importancia como agente polinizador y factor de equilibrio ecológico son enormes, y su visita anual a México es en buena parte responsable de la variedad de flores y plantas que alfombran el país.

Durante el verano, la monarca habita al este de las Montañas Rocosas y en los Grandes Lagos. Cuando los días comienzan a acortar y bajan las temperaturas, la mariposa se desplaza hacia latitudes más cálidas, en busca de alimento y de calor para pasar su letargo invernal. Algunas viajarán hasta la costa central de California; otras, bajarán hasta el profundo México; habrá osadas que, incluso, lleguen a Cuba, para perderse después su rastro, aunque en temporadas de vientos favorables han logrado aterrizar al suroeste de Gran Bretaña o en las Canarias, siendo uno de los pocos insectos capaces de culminar viajes trasatlánticos.

Generación tras generación

Aún se desconoce cómo la monarca recuerda su ruta y repite su destino generación tras generación. Los patrones de vuelo son hereditarios, el ritmo circadiano (el «reloj interno») las impulsaría a la diáspora y la posición del sol y los campos magnéticos les servirían de brújula. Durante el vuelo, evitan las montañas y aprovechan los vientos del norte que surcan los valles abiertos: aprovechan las corrientes para planear y sólo aletean para cambiarde rumbo.Si el aire es muy fuerte pliegan sus alas en «V» para controlar la velocidad, y las extienden por completo cuando apenas sopla ligera brisa. Vuelan durante las horas diurnas y pernoctan en grupos sobre los árboles que encuentran a su paso.

En su mes de travesía, la monarca se alimenta de asclepias, unas plantas también llamadas «lengua de vaca», «quiebramuelas» o «algodoncillo» que contiene un alcaloide venenoso para otras especies, pero que a ellas les sirve de protección. La mariposa, una vez ha asimilado el veneno de la planta, adquiere sabor y olor desagradables para los depredadores, al tiempo que se viste de pigmentos colorantes. La asclepia le servirá también de nido donde depositará sus larvas en el camino de retorno.

No fue hasta 1975 cuando se descubrió el santuario michoacano de la monarca, a las faldas de la Sierra Madre, a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar. Las mariposas se agrupan de noche y durante los días nublados en la parte media de los árboles, donde los vientos no azotan y las temperaturas son menos extremas. Pero, a menudo, los «nortes» arrancan las ramas y millones de mariposas mueren de frío sobre el suelo. Solamente la mitad de la población —que este año se calcula en 150 millones de individuos— sobrevive al periodo invernal.

Apareamiento

A mediados de febrero, cuando apunta la primavera, comienza el proceso de apareamiento: elmacho inicia el cortejo persiguiendo a las hembras y tratando de capturarlas; a menudo cargará con ella sobre sus alas y buscará un lugar tranquilo para consumar la unión, que puede durar más de una hora. La mayoría de los machos morirán, exhaustos, tras un desenfreno sexual que se prolonga por tres días. A principios de marzo, y una vez hecho acopio del néctar de las primeras flores, millones de mariposas levantarán el vuelo a la vez, batiendo sus alas en un apagado castañueleo, hasta encontrar una corriente de aire ascendente que las ponga en el camino de vuelta a casa.

Durante esta segunda migración, cada hembra depositará unos 600 huevecillos fecundados, para después morir. Cuatro días más tarde, los huevos eclosionan y brotan las orugas, que se comen la cáscara que las contuvo. Durante dos semanas se alimentarán de sustancias tóxicas paralos posibles depredadores. Posteriormente forman la crisálida, tras anclarse a la secreción de una yema o de una hoja: al cabo de doce días emergen las mariposas maduras, que ya a principios de abril se lanzarán al vuelo para volver a poblar las colonias de Norteamérica.

Las autoridades estatales y federales mexicanas han conseguido frenar la tala de árboles en los santuarios de la monarca, declarados Reserva de la Biosfera. Sin embargo, sólo en el pasado mes de diciembre las autoridades decomisaron más de seis mil toneladas de madera cortada de manera clandestina.

Más difícil de controlar es el ascenso global de las temperaturas, provocado por el cambio climático, que ha llevado a las mariposas a buscar en terrenos más altos el ambiente fresco que necesitan y a adelantar su partida, que en décadas anteriores podía demorarse hasta el mes de abril.

Cientos de miles de mariposas Monarca cuelgan de las ramas sin hojas de los árboles en la zona boscosa de Angangeo, en México
Emblema de tres países
En épocas prehispánicas, la mariposa tuvo una gran importancia para las culturas mexica, maya o totonaca, que la consideraban mensajera de los dioses. Estaba vinculada al culto a Xochiquetzal, el pájaro flor, diosa de la alegría y de la fertilidad de la naturaleza. Aún hoy, el sincretismo católico con la tradición náhua de los pueblos indígenas les lleva a creer que las mariposas traen consigo las almas de los niños difuntos, al coincidir sullegada con la fecha de Todos los Santos.
La popularidad de la monarca la ha llevado a ser declarada el insecto emblemático en varios Estados norteamericanos que visita durate su migración, comoAlabama, Idaho, Illinois y Texas, y ser la mariposa oficial de Minnesota, Vermont y Virginia Occidental. En 1989 fue propuesta como el insecto nacional de Estados Unidos y de Canadá, donde se la conoce como mariposa de la cerraja («milkweed butterfly»).
Pero es en el mexicano Michoacán donde se la venera de manera singular. Su nombre y su coloración rojigualda dan nombre y vestimenta al CA Monarcas Morelia, el equipo local de fútbol de primera división. Incluso las placas de matriculación de los coches del Estado llevan un anagrama que representa a la mariposa.
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