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Del gran genio austriaco conocemos su precoz interés por
la música, el gran número de obras, o la cantidad
de festejos para celebrar su aniversario; pero...¿sabían
las futuras mamás que lo mejor para sus bebés es la
música de Mozart? ¿y que se puede padecer la misma
enfermedad que el austriaco? Estos son los otros “datos”
del compositor.
Un carácter explosivo
Que se anden con cuidado aquellas personas que se puedan sentir
impulsadas a lanzar improperios o de manera obsesiva se vuelven
hasta diez veces a la puerta de su casa para ver si esta cerrada;
pueden tener más cosas en común con Mozart de lo que
creían. El genio de la música sufría el síndrome
de Tourette.
Este trastorno nervioso le convertía en un hombre incapaz
de comportarse correctamente en sociedad, no se quedaba quieto y
se expresaba de una manera no demasiado apropiada para la época.
Los textos de algún canón y algunas cartas revelaban
su gusto por los insultos y las expresiones un tanto vulgares.
Quedará sin respuesta la pregunta de si, en el caso del
compositor, esta enfermedad llegó a influir positivamente
en su capacidad creativa.
El misterio del cráneo
Los muertos pueden llevarse sus secretos a la tumba. El misterio
del supuesto cráneo de Mozart, que se conserva desde 1902
en la Fundación Mozarteum, sigue abierto después de
que los últimos resultados de las pruebas del ADN mitocondrial
realizadas a los restos de dos supuestas familiares suyas no hayan
podido demostrar si la calavera es verdadera o falsa.
La duda sobre la autenticidad de la supuesta calavera es ya centenaria
y tiene mucho que ver con las circunstancias del fallecimiento,
el 5 de diciembre de 1791, y el entierro sin testigos familiares.
Según los datos que se conocen, el 6 de diciembre de 1791
se trasladaron sus restos desde la catedral de San Esteban al cementerio
de Saint Marx, donde el cadáver del compositor fue inhumado,
con la única presencia en el lugar de los enterradores, en
una fosa común donde cabían 16 cuerpos.
Medio siglo después de la desaparición de Mozart
estalló una disputa sobre la última morada del músico
austríaco y sobre la localización de sus restos. En
1859 se le erigió un monumento fúnebre que, en 1891,
fue trasladado al nuevo Cementerio Central, mientras el lugar donde
se sospecha que tuvo lugar su entierro original en Saint Marx ha
quedado marcado por la figura de un ángel.
El presunto cráneo de Mozart fue "salvado" en
1801 y pasó de mano en mano hasta llegar a la ciudad natal
del compositor en 1902.
Música clásica y nada de rock antes de nacer
Según un estudio, tres meses antes de llegar al mundo, aún
en el viente materno, los bebés prefieren la música
suave y melodiosa de Mozart antes que el rock pesado.
Estos datos fueron revelados en la conferencia con el tema “Estimulación
prenatal y temprana” impartida en Méjico por la doctora
María Dolores Villa.
Para la especialista “existe una conexión directa
entre los sonidos de la música y el aprendizaje prenatal".
Reveló que ya en el tercer trimestre existe un impacto musical,
y por eso el bebé prefiere armoniosas melodías de
Mozart, Vivaldi, y rechazando, no sólo el rock pesado sino
la música de Wagner. Ya saben futuras mamás.
Seguro que a lo largo de este año, conoceremos más
facetas desconocidas de este curioso personaje que fue Mozart.
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