Trabajador de mina Conchita, Raúl González Peláez declaró ante el juez que cualquiera podía sustraer explosivos de esa explotación debido a la «absoluta falta» de medidas de seguridad.
Reconoció también que esconder los explosivos que no se utilizaban con el fin de aprovecharlos al día siguiente era una práctica habitual.
Además, entre finales de enero y principios de febrero de 2004 -justo las fechas en las que la goma-2 es sustraída- se intensifican los contactos de este procesado con Suárez Trashorras. Iván Granados aseguró sobre este hecho que los explosivos los proporcionaba «Rulo», apodo con el que se conoce a Raúl González.
SENTENCIA:
La fiscalía pedía 8 años y le han condenado a 5