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Aunque suene bastante mercantilista, la forma de evaluar los éxitos de un jugador la marca su cuenta corriente. Los profesionales juegan por dinero y, lógicamente, cuanto mejor lo hacen, más ingresos perciben. Con una fórmula similar a la que se utiliza en el mundo del tenis, los circuitos europeo y nacional (Peugeot Tour) suman las ganancias de los jugadores en los torneos y así determinan la clasificación de su Orden de Mérito.
El ránking mundial, por el contrario, tiene otro sistema de puntuación. También se basa en las posiciones en los torneos, pero en su caso las convierte a puntos. Después, se suman los puntos mediante un complejo sistema aritmético y se dividen por el número de participaciones; en los dos años siguientes, se añaden o restan puntos según las posiciones obtenidas previamente en dichos torneos. Es decir, cuando se gana por primera vez un campeonato se ascienden plazas muy rápidamente, pero luego hay que seguir manteniendo el ritmo en ocasiones sucesivas para no volver a perderlas.
En los veinte años que lleva funcionando el ránking mundial, sólo 12 jugadores han sido capaces de auparse a lo más alto. La clasificación cambia cada semana y se contabilizan los torneos de todos los continentes, aunque los que más puntúan son los del Grand Slam, Copa del Mundo y Circuito PGA americano.
Además de Tiger Woods, que merece una mención especial por las 384 semanas en las que ha ostentado este honor (al cierre de la presente edición), también han sido los mejores del mundo en algún momento los siguientes jugadores: Bernhard Langer (3 semanas), Severiano Ballesteros (61), Greg Norman (331), Nick Faldo (97), Ian Woosnam (50), Fred Copules (16), Nick Price (44), Tom Lehman (1), Ernie Els (9), David Duval (15) y Vijay Singh (32). Precisamente el fidjiano ha sido el último capaz de desafiar a el Tigre, aunque desde que el californiano recuperó su cetro hace un año no ha dejado lugar a la duda. Ahora mismo duplica en puntos a su perseguidor y pasará mucho tiempo antes de que lo vuelva a perder.
La carrera por el número uno mundial está siendo espectacular este año. Woods comenzó de un modo demoledor, imponiéndose ya desde su primera prueba. Era la cuarta vez que ganaba en su debú y lo malo para los españoles es que lo hizo batiendo a Chema Olazábal en el segundo hoyo del desempate en el Buick Invitational. Por si no tuviera bastante, la semana siguiente viajó a Dubai y allí volvió a deshacerse de otra figura en el play-off, en este caso Ernie Els. Era el décimo triunfo internacional de su carrera, logrado en otros tantos países (Tailandia, Alemania, España, Gran Bretaña, Canadá, Irlanda, Japón y Malasia). Acumula ya 47 entorchados.
El modo de puntuar en Europa, como se ha mencionado, es diferente. Aquí no hay puntos que defender de un año a otro; cada temporada se hace tabla rasa y se empieza a contabilizar desde cero. Y este trimestre el inglés David Howell está que se sale. Encabeza la tabla con solvencia: roza el millón de euros en sólo seis torneos y le saca 350.000 al siguiente, el sueco Henrik Stenson. A pesar de que se trata de una clasificación nueva, también tiene sus peculiaridades. Por mor del calendario, hay pruebas que no se celebran en su año natural, sino que se adelantan: así, a finales de 2005 se celebraron campeonatos cuyos puntos son valederos para 2006. Esto supone que un jugador que terminó muy fuerte el año anterior, como por ejemplo el mismo Howell (ganó el Mundial de Campeones HSBC), esté viviendo ahora de esas rentas. La razón de este desconcierto es que el circuito europeo es ahora un circuito de carácter internacional y cuando termina sus citas en el Viejo Continente se va a buscar el calor y el dinero a otras partes del mundo. Suráfrica, Australia y Asia son paradas obligadas en un calendario que no sólo no termina nunca, sino que solapa sus temporadas.
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