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La fiebre del golf ha empezado a extenderse por toda España. Lo que hasta hace pocos años era considerado un deporte elitista, se está convirtiendo en un deporte cada vez más popular (actualmente es el tercero en número de licencias en España) y en un buen reclamo para los promotores inmobiliarios. Desde Cabo de Gata hasta Finisterre, sin olvidarse de las islas, es posible encontrar promociones urbanísticas en la que se incluye el desarrollo de un campo de golf. Y es que este deporte se ha convertido en una importante industria capaz de generar anualmente en España más de 2.003 millones de euros. Cifra que puede experimentar un importante crecimiento durante los próximos años. En nuestro país hay unas 330 instalaciones de golf, pero el desarrollo urbanístico ligado a este deporte está aún dando sus primeros pasos.
El dato que comúnmente se utiliza para analizar la oferta de golf en un lugar determinado es la población total por cada 18 hoyos construidos. Según un estudio de la consultora inmobiliaria Irea, actualmente, Europa alcanza un promedio de 77.000 personas por cada 18 hoyos, muy lejos todavía de las 23.000 personas de Estados Unidos. España y Portugal, a pesar de la reputación alcanzada por el Algarve y la Costa del Sol como destinos de golf, están por debajo de la media de oferta europea. Por ello, se puede afirmar que ambos países cuentan todavía con un fuerte potencial de crecimiento.
El turismo relacionado con el golf está cobrando mayor importancia como tipología turística propia. Según los datos de Tourespaña, el turismo de golf origina en Europa 1,6 millones de viajes al año, de los que cerca del 60% son internacionales. Dentro de este segmento turístico, España ha logrado una destacada posición de liderazgo, con una cuota de mercado cercana al 35%, muy por delante de Portugal, que ocupa el segundo lugar.
Nuestro país se encuentra en plena expansión, motivado por las favorables condiciones climáticas, la sustancial mejora de la calidad de las instalaciones y la existencia de una oferta complementaria de interés. Aunque, como se ha señalado anteriormente, hay campos de golf en desarrollo por todo el territorio, la mayor parte –el 63% de los existentes– se concentra en las zonas costeras del Este y Sur, así como en las Islas Baleares y Canarias. Andalucía se sitúa como la primera región, tanto por número de turistas de golf como por campos (28% del total). Esta relevancia geográfica hizo nacer la denominación de “Costa del Golf” al territorio que comprende toda la provincia de Málaga, la Costa del Sol y la zona entre Sotogrande y San Roque, en Cádiz.
Murcia y Almería están en pleno auge, pero aún cuentan con una oferta limitada. En la costa Blanca también se está incrementando la oferta. Muchos europeos escogen Alicante como lugar para practicar el golf, sobre todo en temporada baja. A finales de 2004 existían en la provincia 13 campos de golf. Se calcula que, dentro de siete años, contará con 17.
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