| NURIA RAMÍREZ
DE CASTRO
Científicos españoles
y estadounidenses han conseguido, por primera vez, reconstruir
el virus de la «gripe española», el patógeno
que en 1918 se cobró entre 20 y 50 millones de vidas y
causó la pandemia de gripe más importante de los últimos
cien años. Este enemigo mortal, que podría convertirse
en uno de los mayores «asesinos en serie», se encuentra
custodiado en un laboratorio de alta seguridad de Estados Unidos.
Se trata de un paso clave para prevenir nuevas pandemias de gripe
y desarrollar vacunas preventivas, en el que han participado
los españoles Adolfo García-Sastre y Alicia Solórzano,
del Departamento de Microbiología del Hospital Monte Sinaí,
de Nueva York.
Los científicos crearon el virus a partir de la información
genética de tejidos pulmonares de una víctima de
la gripe que permanecía enterrada y congelada desde noviembre
de 1918 en Alaska. La reconstrucción se realizó con
estrictas medidas de seguridad y utilizando técnicas de
genética inversa que permiten generar el virus a partir
de secuencias de ADN, con ayuda de bacterias y líneas
celulares. Estas técnicas, más rápidas y
seguras, son las que se están utilizando para desarrollar
vacunas contra la gripe aviar.
El equipo del Monte Sinaí firma este trabajo con Terrence
Tumpey, del Centro para el Control de Enfermedades, y patólogos
de las Fuerzas Armadas estadounidenses. El estudio, que se publica
en la prestigiosa revista «Science», se ha apoyado
en el avance que otros investigadores estadounidenses han proporcionado
al completar el mapa genético del virus de 1918. Este
trabajo se publica también hoy en la revista «Nature».
Tan letal como la gripe aviar
La secuenciación del genoma ha permitido saber que el
virus de la «gripe española» era extremadamente
virulento, tuvo un origen aviar y sufrió mutaciones
que le permitieron «saltar» al ser humano. Estas
alteraciones son similares a las sufridas por la cepa del virus
aviar H5N1 que ya ha causado 60 muertes en Asia. «El virus
del 1918 también comparte con el actual H5N1 los mismos
genes que hicieron tan letal la «gripe española»,
explicó ayer García-Sastre. «Básicamente,
la diferencia fundamental entre el virus de la gripe de 1918
y los virus aviares actuales es que estos últimos aún
no han conseguido dar el salto a la especie humana».
La buena noticia es que se podrán diseñar fármacos
antivirales que puedan interferir con los genes más virulentos
y disminuir la agresividad del virus. La secuenciación
del genoma y recreación del virus de 1918 también
permitirá saber si estamos ante una amenaza real, porque
se podrán identificar con anticipación qué virus
de los que circulan en la naturaleza pueden causar una epidemia
de grandes proporciones.
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