|
ZARAGOZA
ha apostado por las Expo. Sevilla lo hizo en 1992 con
un notable éxito en cuanto a proyección
exterior y por lo que supuso de inversiones públicas en
infraestructuras y urbanismo de la capital hispalense. Barcelona
lo hizo con los Juegos Olímpicos, también en 1992.
Son los dos eventos que más próximos están,
en la comparación, al que va a acoger la capital aragonesa
a mediados de 2008.
Pero, a pesar de la genérica definición
de Expo, hay una diferencia entre la que tuvo lugar en Sevilla
y la que se celebrará en Zaragoza. Ambas dependen del Buró Internacional
de Exposiciones (BIE), el organismo en el que tienen representación
los distintos países y que es el encargado de decidir dónde
se celebra cada uno de estos eventos. Hay dos tipos de exposiciones,
las universales, que se celebran cada cinco años, y las
internacionales, que se celebran en el intermedio entre dos exposiciones
universales.
Sevilla fue sede de la Exposición Universal de 1992; Zaragoza
lo será de la Exposición Internacional de 2008.
Fue en 1851 cuando Londres acogió la primera Exposición
Universal de la historia. La última tuvo lugar en Aichi
(Japón), el año pasado. En total, hasta el momento
se han celebrado 34 exposiciones universales. La inaugural de Londres
acogió a seis millones de visitantes y en ella participaron
veinticinco países. Y la más concurrida hasta el
momento fue la que se celebró en la japonesa ciudad de Osaka,
que alcanzó los 64 millones de visitantes. Por la Expo de
Sevilla pasaron 42 millones de personas.
Todas las ciudades en las que se ha celebrado una Expo tienen algo
en común: que en todas ellas se ha construido un edificio
emblemático. Es el caso de la Torre Eiffel de París,
en la Expo de 1889, el Atomium de Bruselas, en 1958 o el Pueblo
Español en Barcelona, en 1929.
El emblema de la Expo de Zaragoza será la Torre
del Agua, construcción integrada en el recinto de la Exposición
Internacional que se está construyendo desde hace varios
meses en el Meandro de Ranillas, a orillas del río Ebro.
|