Así cambió el mundo en 2009

Obama resucita a Bin Laden

Mikel Ayestaran

Obama ya tiene un plan para el frente “Af-Pak”. La solución en Afganistán consiste en el envío de 30.000 soldados de refuerzo y un plazo de dieciocho meses para solucionar una guerra que después de ocho años se encuentra en un callejón sin salida y en la que las diferencias entre socios de la OTAN son cada vez mayores. Para Pakistán, la fórmula de Washington combinará mayores ayudas económicas para el desarrollo y el aumento de ataques con aviones no tripulados en las zonas tribales. Una mezcla de fuerza y buenas intenciones para ganar una guerra contra el terror en la que los americanos vuelven a pensar que “no es posible derrotar a Al Qaeda sin cazar o matar a Bin Laden”. Así lo declararon las dos máximas autoridades de Estados Unidos en Afganistán, en el plano militar -el general Stanley McChrystal- y en el diplomático -el embajador en Kabul, Karl W. Eikenberry-, en su última comparecencia ante el Congreso.

La solución Obama contará sobre el terreno con dos aliados en horas bajas. Por un lado, un Hamid Karzai cuya reputación ha caído en picado por las acusaciones de corrupción en su Gobierno y, sobre todo, tras el fracaso del proceso electoral afgano vivido en 2009. La manipulación masiva de los comicios le convirtió en ganador absoluto en primera vuelta. Ante las protestas de la comunidad internacional y la presión de una oposición liderada por el ex ministro de Exteriores, Abdulá Abdulá, Karzai dio el brazo a torcer y aceptó el fraude abriendo el paso a una segunda vuelta que nunca se produjo porque Abdula se retiro pocas horas antes de la fecha prevista.

Por otro, Asif Alí Zardarí, viudo de Benazir Bhutto, que trata de asentar un sistema democrático en un Pakistán acostumbrado a vivir sometido a los regímenes militares. El país se ha convertido en la auténtica línea del frente contra el terrorismo y allí están muriendo civiles cada día a causa de atentados. Por otro lado, más de cien mil soldados permanecen desplegados en la frontera con Afganistán desde el mes de junio intentando controlar la presencia de núcleos talibanes y milicianos de Al Qaeda. En estas agencias tribales es donde, según los servicios de inteligencia, se encontrarían el mulá Omar y el mismísimo Osama Bin Laden, el gran objetivo frustrado de George Bush que ahora pasa al punto de mira de la nueva Administración.

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