
Elecciones presidencias, legislativas, partidistas… El voto ha sido el gran protagonista de este año en América del Sur. Evo Morales revalidó en diciembre su título presidencial con una mayoría aplastante: Más del 60 por ciento de respaldo. Antes logró luz verde de la población para promulgar una Constitución de marcado carácter indigenista y de compleja aplicación. En Ecuador, Rafael Correa, defensor a ultranza del socialismo siglo XXI, también obtuvo, sin problemas, la reelección. Uruguay, ese pequeño país atrapado entre Brasil y Argentina, escribió un capítulo aparte en la historia de la región: Por primera vez un ex guerrillero alcanzó el poder por la fuerza del sufragio. La victoria de José “Pepe” Mujica, un hombre que pasó más de catorce años detenido en condiciones infrahumanas, no fue tarea fácil. El hoy presidente electo debió superar una segunda vuelta. En esa situación se encuentra Chile hasta el 17 de enero. Será entonces cuando el empresario Sebastián Piñera (Coalición por el cambio) y el ex presidente Eduardo Frei, representante de la Concertación, alianza oficialista de centro izquierda, medirán sus fuerzas en un balotaje. Piñera obtuvo un resultado más que prometedor. Con el 44 por ciento de los votos se encuentra en posición inmejorable para romper con veinte años de hegemonía de la Concertación pero la última palabra la tendrá en enero el electorado. Siguiendo en la línea de urnas y sufragios el matrimonio Kirchner encajó este año su primer revés electoral. Las legislativas de octubre dejaron al Gobierno sin la mayoría de la que había gozado los últimos seis años.
Elecciones aparte, otros temas se impusieron en la agenda de estos doce últimos meses. Los efectos y el temor a la gripe A se sintieron en la región antes que en Europa. El invierno austral anticipó la cadena de contagios y muertes del virus que todavía muchos conocen como la gripe porcina. El ex presidente Raúl Alfonsín, murió tras luchar durante largo tiempo contra el cáncer. Paraguay fue portada en el mundo por un caso sin precedentes. Su presidente, Fernando Lugo, tuvo que reconocer a un hijo natural concebido cuando era Obispo. Sería el primero de una lista –de momento son cuatro- de críos que reclaman sus derechos de filiación. El escándalo vino acompañado de denuncias y hasta de una acusación de violación del actual Jefe del Estado, impermeable a las críticas y a las censuras de la opinión pública y del Congreso. Para finalizar, Brasil fue, sin duda, el rey de todo Iberoamérica. Como dijera el uruguayo José “Pepe” Mujica, “parece que Dios es brasileño”. Luiz Inacio Lula Da Silva se ha convertido en el líder de una región que ha logrado bandearse con más soltura de lo que se vaticinaba en la crisis global. Brasil se ha convertido en la estrella del firmamento iberoamericano. El país más grande del continente pasó como una apisonadora sobre la candidatura de Madrid como sede de las Olimpiadas. Río de Janeiro fue la elegida para organizar los juegos Olímpicos en el 2016. Dos años antes esta ciudad carioca será la sede del mundial de Fútbol. Mejor, imposible.