UN MULLIDO
REGAZO
TEXTO MERCEDES MARTÍN LUENGO
El sofá ejerce como rey del salón a golpe de ergonomía y diseño. El minimalismo y las composiciones modulares marcan tendencia. Sillones, butacas, banquetas, pufs y chaise-longues, también velan por nuestro descanso.
Confort y diseño definen el sofá del siglo XXI. Él es el mullido regazo donde transcurren nuestras horas de intimidad, a solas o en compañía. Toda la estancia gira en torno a este elemento decorativo y su estilo determina el resto del mobiliario con rotundidad. Si el espacio es generoso, entran en la sala de estar por partida doble para con.gurarse en forma de L o U en un sinfín de propuestas estéticas. Los clásicos sofás envolventes con respaldo y brazos curvos sobre patas de madera torneadas han pasado a la historia. Ahora privan las formas y líneas depuradas a base de respaldos bajos y brazos anchos que encarnan la versión más sintética del sofá tradicional. Son piezas de culto diseñadas con rigor geométrico, pero no por ello menos ergonómicas y acogedoras. Sus apoyos,
que mayoritariamente suelen ser metálicos, son mínimos y quedan ocultos o apenas se dejan notar.
Como contrapunto, otros posan sobre estilizadas patas de metal con un aire muy retro. Los asientos ganan en cabezal abatible-reclinable para obtener dos alturas y otros adoptan distintas posiciones de reclinamiento, posibilitando que remate la serie de módulos una relajante chaise-longue en uno de sus extremos.
Los asientos ganan enprofundidad al tiempo que los respaldos pierden altura hasta alinearse con los reposamanos. Esto se traduce en que muchos
modelos llevan como accesorios imprescindibles generosos y acogedores cojines. La tecnología hace carrera en sus sólidas estructuras, que ahora se presentan en acero o hierro revestido con espuma de poliuretan flexible o en madera maciza con correas elásticas y poliéster indeformable.
Entre las propuestas creativas destacan los sofás que mueren en una o dos mesas auxiliares, los que muestran forma de elipse o los que se recuestan voluminosos sobre estructuras metálicas vistas y a juego con la tapicería. El no va más viene dado por las composiciones modulares, que ofrecen infinitas posibilidades de configuración con o sin brazos y se adaptan a cualquier espacio. Su versatilidad permite que cada cual se fabrique el sofá de sus sueños según las necesidades de cada momento. En busca del máximo confort, algunos incorporan mecanismos de cabezal abatible reclinable para obtener dos alturas y otros adoptan distintas posiciones de reclinamiento, posibilitando que remate la serie de módulos una relajante chaise-longue en uno de sus extremos.
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