EL CORAZÓN
DEL HOGAR
TEXTO MERCEDES MARTÍN LUENGO
La vida late en el salón, recinto íntimo que rinde culto a la luz y al espacio en estancias diáfanas donde conviven varios ambientes. Elementos estructurales y decorativos rea.rman su polivalencia.
Hace 40 años el salón era una habitación fantasma y que sólo cobraba vida cuando llegaban las visitas. Por fortuna las cosas han cambiado y hoy es el corazón del hogar, donde gozamos a diario de nuestra intimidad y en el que de cuando en cuando agasajamos a familiares y amigos. Funcionalidad
y diseño se imponen en una nueva concepción del espacio hogareño, entre otras cosas porque el tamaño de las casas se ha reducido. Hoy preferimos menos
estancias pero más amplias, una tendencia que encuentra su máxima expresión en el salón.
Éste se concibe como un espacio diáfano, despejado y polivalente donde se integran y conviven varios ambientes. Así nace el salón-comedor, el salón-zona de estudio o lectura, el salóncomedor-cocina...
La imaginación se dispara cuando pensamos en el salón de nuestros sueños. Del rústico al retro, pasando por el colonialista, el clásico, el pop o el
minimalista, el mercado ofrece un sinfín de posiblidades en materia de muebles, textiles y complementos desde muy diversas estéticas. La contraseña
sigue siendo el mestizaje, al que contribuyen innovadores materiales desde todos los frentes. La mezcla de texturas, colores y estilos marcan la pauta en el salón del siglo XXI. Antes de meterse en faena conviene analizar sus dimensiones y su planta, así como su orientación, la luz natural que recibe a lo largo del día y sus elementos estructurales.
Nuestras propias necesidades y el uso que vamos a dar al espacio, también son decisivos. El interiorismo actual aboga por realzar y potenciar estos elementos en vez de disimularlos con objeto de personalizar la estancia. Las tonalidades claras visten sus paredes y techos a base de pintura plástica o estuco, aunque el papel pintado vuelve a estar de plena actualidad.
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