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| ESPACIOS ABIERTOS |
UNA CASA
DE ALTURA
TEXTO JORGE ABAD
Si hay una vivienda luminosa, esa es el ‘loft’. Su origen hay que buscarlo en las antiguas zonas comerciales e industriales de Nueva York, concretamente en el barrio del Soho, en los años 70. Los artistas ocuparon entonces las fábricas, talleres y locales que se habían quedado vacíos y que tenían dos grandes ventajas: un alquiler asequible y espacios abiertos con mucha luz. Hoy en día es uno de los inmuebles más demandados.
En nuestro país no se empezó a conocer qué eran los loft hasta principios de la década de los 90. Poco a poco se han ido popularizando, sobre todo entre los más jóvenes, que se sienten atraídos por su estética industrial, por la sensación de libertad que dan las super.cies abiertas y luminosas y por las posibilidades que tienen a la hora de distribuir los espacios.
El problema es que su popularidad ha ido tan en aumento que, hoy por hoy, no hay suficientes fábricas o talleres desocupados para cubrir la demanda, por lo
que algunas inmobiliarias y constructoras han empezado a dar este nombre a cualquier inmueble que coincida, más o menos, con los principios del diseño de los ‘lofts’.
Grandes ventanales
Según el libro The Best of Lofts (67 Editorial), un ‘loft’ se distingue por unos rasgos básicos. En primer lugar, por sus líneas rectas, que definen el espacio. Los materiales más característicos son el hormigón (también para el suelo), el ladrillo, la madera (ambos aportan calidez) o el hierro y el acero, típicamente
industriales. Una de las cosas que los hacen atractivos (no sólo para convertirlos en vivienda, sino también en estudios o despachos profesionales) es su luminosidad, por lo que un ‘loft’ tendrá que tener grandes ventanales y techos muy altos, algo que también nos permitirá grandes posibilidades a la hora
de decorar. Los colores generalmente suelen ser fríos, con grises, azules y sobre todo blancos, pero también se utilizan tonos vainilla, tierra o hueso.
La decoración de un ‘loft’ está siempre asociada a la sencillez, al minimalismo, con muebles integrados al diseño arquitectónico. Las vigas vistas (ya sean
de madera o de acero) también son elementos característicos de estos espacios.
Separar ambientes
La luz que permiten los ‘lofts’ fue precisamente lo que fueron buscando sus primeros moradores, los artistas, generalmente escultores, pintores o fotógrafos,
que veían en estos inmuebles la posibilidad de tener en el mismo espacio la casa y el estudio. Y es que los ‘lofts’ son viviendas polivalentes, algo muy atractivo para pequeños profesionales que ven en ellos la solución a las largas horas perdidas en los desplazamientos hasta su lugar de trabajo.
En cualquier caso, hay que desterrar la idea de que todo ‘loft’ debe ser un inmueble de más de 150 metros cuadrados, en los que siempre nos sobrará sitio y que nunca se nos quedará pequeño. De hecho, muchos ‘lofts’ que hoy se venden suelen proceder de pequeños talleres artesanales (imprentas, carpinterías,
almacenes) que pueden variar entre los 30 y los 300 metros. Sus grandes ventanales, las piezas comunes (siempre llevan cocina americana) y la ausencia de muros y pasillos garantizan bastante luz natural, pero en cualquier caso hay pequeños “trucos” para hacer que parezca más luminoso.
Una de las ventajas fundamentales del ‘loft’, lo que nos permitirá jugar y crear ambientes diferentes, es la altura. De hecho, sacar partido a la altura es siempre la mejor solución para optimizar al máximo el espacio. Por eso es habitual en los ‘loft’ crear altillos o pisos superiores, abiertos a la planta baja, en los que
habitualmente se ubican el despacho y el dormitorio y, en ocasiones, también el baño.
Para acceder a estos altillos se pueden colocar escaleras de madera o en materiales como el hierro o el acero (que siempre reforzarán el carácter industrial
del ‘loft’). Pero si andamos escasos de espacio, y no queremos “llenar” las estancias con muebles que restarían luminosidad y encanto a la vivienda, podemos aprovechar los huecos que quedan bajo estas escaleras para crear, por ejemplo, armarios.
En su interior se pueden poner baldas para convertirla en una pequeña despensa. Y es que diseñar un ‘loft’ no es fácil, y siempre corres el riesgo de quedarte sin sitio donde guardar las cosas. Por eso el mobiliario que escojamos será fundamental para que nuestro ‘loft’ parezca más o menos luminoso. En ese
sentido lo más recomendable es escoger muebles funcionales, de líneas geométricas y preferiblemente en tonos claros (blancos o pastel) o incluso translúcidos. Por ejemplo, los armarios de cocina o para guardar la vajilla pasan más desapercibidos si llevan puertas translúcidas.
Que no te den piso por loft
A pesar de que hace un tiempo vivir en un ‘loft’ era una solución relativamente económica, hoy en día parece destinado únicamente a personas con una alta
capacidad adquisitiva. Por lo general, los locales que ahora se venden para convertirlos en viviendas son muy caros, y luego hay que dejarse mucho dinero para hacerlos habitables y acondicionarlos a nuestro gusto: primero hay que hacer un proyecto que tiene que aprobar el ayuntamiento, nos tienen que
dar la licencia de habitabilidad y después habrá que hacer una buena obra: instalación eléctrica, de gas, calefacción, aislamientos, pintura, suelos, etc.
Y no hay que olvidar un detalle muy importante: un ‘loft’ no es un local comercial de una ciudad que se reconvierte en vivienda. Ni tampoco una nueva
construcción que se hace siguiendo una determinada estética. El ‘loft’auténtico debe ser un local antiguo y desaprovechado, que nosotros diseñaremos a nuestro gusto para convertirlo en nuestro hábitat.
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