ESTO
NO ES COSA DE NIÑOS
TEXTO IÑAKI MARTÍNEZ
Decorar el dormitorio de los más pequeños no es tarea sencilla. Debe ser acogedor y funcional y además versátil, para que se vaya adptando al crecimiento del niño
Es una de las tareas que con más ilusión afrontan los futuros padres. Preparar el cuarto del bebé que está por llegar se convierte en un ejercicio de amor, en el que la pareja intenta cuidar al máximo todos los detalles para que la nueva criatura se encuentre lo más a gusto posible.Pero tenemos que procurar no perdernos en esos detalles que, a veces, no nos dejan ver las verdaderas necesidades del bebé y de los padres, que son los encargados de cuidarle y atenderle.
Decorar el dormitorio infantil no es tarea de niños, pues no basta sólo con darle unos colores divertidos y frescos. El cuarto de un bebé debe servir, al menos, durante los primeros meses de vida del infante para tres menesteres básicos: albergar la cuna en la que dormirá; servir de lugar para cambiarle los pañales y guardar la ropa y demás enseres que amigos y familiares habrán regalado a los padres para la criatura. Por eso, es fundamental que en el cuarto podamos disponer un armario o cómoda con varios cajones en los que poner su ropita.
Hay que tener en cuenta que durante su primer año de existencia el bebé va a experimentar el crecimiento más asombroso de su vida: multiplicará por tres su peso al nacer, así que tendremos que tener ropa de varias tallas para ir empleándola a medida que nuestro hijo vaya creciendo. Esto implica que el armario, cajonera o cómoda debe ser espacioso.
Además, también tendremos que guardar una serie de elementos que utilizaremos, como el esterilizador de biberones, chupetes de repuesto, cremas y
colonias, pañales, complementos para el cochecito, mochila de paseo… en fin, que poco a poco el cuarto se irá llenando y echaremos en falta espacio para
guardar todas esas cosas.
Una de éstas, muy importante, es el cambiador de pañales. Durante los primeros meses de vidaal bebé se le cambia de pañal, por término medio, unas tres veces al día. Podemos tender a pensar que esta tarea se puede hacer encima de la cama, perola experiencia aconseja disponer de un aparato específico (el cambiador) para hacerlo. Es más cómodo para el bebé y para los padres y se termina amortizando enseguida.
El tercer menester para el que debe servir el cuarto es ser el dormitorio del niño. En un principio (los tres o cuatro primeros meses) la cuna será pequeñita, pero luego será ya más grande. Así que debemos prever un espacio suficiente para ello. Ésta debe de cumplir una serie de condiciones de seguridad como la separación entre barrotes o que no presente bordes angulosos. Las hay que disponen de un mecanismo que se puede bloquear a voluntad con lo que podemos balancear la cuna, para dormir al niño, o dejarla fija, cuando ya se ha quedado dormido.
Colores
En cuanto a los colores del cuarto, parecen ya olvidados los tradicionales azul y rosa (para niño y niña, respectivamente) y ahora es más habitual decantarse por elegir un tema basado en alguna serie o en algún personaje de dibujos animados y desarrollar toda la decoración en torno a él. Para poder renovar cada cierto tiempo el aspecto del cuarto, sin que suponga un gran gasto, podemos elegir un color base para las paredes y colocar después una especie de cenefa que siempre podremos cambiar.
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