A RAS
DEL SUELO Y A TUS PIES
TEXTO MERCEDES MARTÍN LUENGO
Las alfombras ponen la guinda a los pies del salón en un despliegue de tonos, texturas y formas. Ellas reproducen sobre el suelo las últimas tendencias en decoración e interiorismo. La moqueta, caída en desuso, vuelve a pegar con fuerza.
Las alfombras imprimen calidez y nobleza al salón, donde su principal función es enmarcar y delimitar ambientes. Cuando salón y comedor comparten
espacio, se puede optar por integrar ambas zonas con un mismo diseño. Por el contrario, elegir modelos diferentes satura más el conjunto, pero aporta mayor
dinamismo a la estancia. Además, este elemento decorativo tiene la capacidad de crear contrastes. Si nos decantamos por un mobiliario moderno, una
alfombra clásica puede aportar el contrapunto, y al revés.
En base a su elaboración se distingue entre alfombras tapizadas y de nudo. Kilims, modelos petit point y jarapas dan buena cuenta de las primeras, mostrando diseños tejidos sobre una superficie plana. Las segundas se identifican con las alfombras de pelo cortado y las de bucle, donde la calidad del motivo y su desgaste dependen de la cantidad y densidad de sus nudos. Las anudadas a mano son las más caras, pero también las más delicadas.
Entre los materiales tradicionales destaca la lana, fibra natural muy duradera, saludable y agradable de pisar. El lujo prende en la seda y la piel, y las más contemporáneas se decantan por el algodón en variedad de estampados y colores. Las fibras sintéticas, económicas y resistentes, nos tientan con sugerentes diseños y son la opción para los alérgicos a la lana. También tienen mucha aceptación las fibras vegetales, en especial el sisal, el ratán o el yute.
Mezclar materiales es otra de las propuestas que aunan tradición y tecnología. Prosperan así alfombras de pelo en lana y viscosa o modelos en papel y algodón, como las de la firma .nlandesa Hanna Korvela. Se presentan en 18 colores tras haberse sometido a un tratamiento anti-suciedad. Alfombras continuas o persas siguen encarnando lo clásico, pero se someten a nuevas lecturas.
La sobriedad y la elegancia viene dada por alfombras de piel en negro, marrón y beige, al tiempo el pelo largo pervive como imagen del confort y la sofissticación. La pasión por las fibras vegetales acentúa el triunfo de los colores naturales, a los que se suman crudos, tierras y grises. Frente a su neutralidad, se hacen hueco atrevidos estampados, entre los que no falta el cashemire, que confieren mucha vitalidad al espacio. En esta línea se enmarcan los colores ácidos que inundan de luz el suelo, en especial el naranja, el pistacho y el fucsia. Las alfombras ribeteadas, sobre todo con cuero, también están en el candelero, al igual que los motivos étnicos, los relieves y las rayas asimétricas.
Las alfombras redondas e irregulares eclipsan a cuadradas y rectangulares. En forma círculo dentado de color rojo, el estilo kitch encuentra su máxima expresión. La estética pop inspira diseños multi-rayas de diferentes anchos y en vivos colores, así como divertidas creaciones en blanco y negro. Muchos de estos modelos están fabricados en plástico o poliéster. El mestizaje decorativo encuentra en la alfombra un aliado de lujo, ya que puede contribuir a dar un toque étnico o exótico al salón con un modelo en yute o sisal o piel de potro. Los motivos .orales, con o sin estridencias, marcan tendencia. Se llevan sobre todo las flores de gran tamaño.
|