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Economía
Un año de crisis

La evolución de la economía mundial y, desde luego, de la española, está hoy más que nunca dominada por la incertidumbre. Casi cinco meses después del estallido de la crisis de las hipotecas «subprime» en Estados Unidos todavía no se conocen con certeza los efectos y consecuencias de la misma, pero lo que está claro es que cuanto más se prolongue la incertidumbre mayor será la desaceleración económica.
En España, además, la crisis de las «subprime»ha llegado en un momento en el que el modelo de crecimiento económico, basado en la construcción y el consumo, daba ya muestras de agotamiento, con lo que la desaceleración será mayor, según coinciden en señalar los expertos.
Y el año además se estrena con un fuerte repunte de la inflación, tanto en Estados Unidos como en Europa, como consecuencia de la subida de los precios del petróleo y de los alimentos.

Aunque todavía no se conocen los efectos definitivos de la crisis hipotecaria, un primer impacto está ya claro, la restricción del crédito. Pese a los intentos de los bancos centrales de ambos lados del Atlántico por inyectar liquidez al sistema, la falta de confianza de los inversores está clara y las condiciones para conseguir un préstamo son cada vez más duras sobre todo para determinadas actividades, como es el caso de la construcción.
De este modo, aunque la Reserva Federal estadounidense ha comenzado un camino de rebaja de tipos de interés, y el Banco Central Europeo ha paralizado su escalada alcista, el trabajo de la restricción del crédito lo están haciendo las propias entidades financieras, que han endurecido las condiciones.

Tipos de interés e inflación
En cuanto a la evolución del precio oficial del dinero a lo largo de 2008, las opiniones de los expertos están divididas. Las autoridades monetarias se encuentran en la encrucijada de decidir si suben los tipos para controlar una inflación desbocada, o los bajan para impulsar un crecimiento económico muy debilitado. En todo caso, al menos en la zona euro, las oscilaciones al alza o a la baja serán moderadas, según coinciden en señalar los expertos.
En este contexto internacional, la economía española, que cierra 2007 todavía con un fuerte crecimiento económico, una media del 3,8% en el conjunto del año, según coinciden en señalar la mayoría de los expertos, se enfrenta a un ejercicio mucho más sombrío.
Las previsiones sobre la evolución de la actividad económica en 2008 son variadas y oscilan en más de medio punto de crecimiento. Las más optimistas son las del Gobierno, que con unas elecciones a la vuelta de la esquina descartan cualquier catastrofismo. En todo caso, el Ministerio de Economía ha reconocido que España crecerá en torno al 3% en 2008, casi un punto menos que en 2007. Pero son más los organismos nacionales e internacionales que apuestan por crecimientos inferiores, del entorno del 2,6 ó el 2,7%.
Respecto a los precios, los ciudadanos españoles soportarán niveles de inflación similares o incluso superiores al actual al menos durante la primera mitad del año, aunque el cierre podría ser algo mejor. Todo depende, sin embargo, de la evolución de la cotización internacional del petróleo, así como de los precios del cereal, que será difícil contenerlos si continúa utilizándose como biocombustible.
Las perspectivas sobre el empleo tampoco son muy halagüeñas. El Gobierno prevé que se creen 300.000 nuevos puestos de trabajo, pero hay quienes creen que es insuficiente para acoger a los nuevos activos.

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