D. Martínez / N.Villanueva
Rabei Osman «El Egipcio», también niega que conozca a los otros dos ideólogos de los atentados
-«¿Conoce a Youseff Belhadj?».
-«Nunca».
-«Conoce a Hassan El Haski?»
-«Nunca».
-«¿Conoce a Serhane «El Tunecino»?».
-«Mi relación con Serhane era porque fue profesor mío de español en la mezquita de Estrecho. Yo era un alumno más en sus clases».
Las primeras respuestas del acusado al interrogatorio de su defensa se oyeron a primera hora de la tarde. Antes, por la mañana, el juicio había arrancado, como estaba previsto, sin que ningún abogado -ni de la defensa ni de la acusación- planteara cuestiones de nulidad, estrategia más que habitual de las partes en macroprocesos como éste.
La determinación del presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, para evitar incidentes de este tipo dio sus frutos. El magistrado lo dejó claro en todo momento: «No caben en este procedimiento cuestiones previas. Las partes pueden hacer las alegaciones que crean conveniente por escrito ante la secretaría del Tribunal y en sus informes».
Intentó desvincularse
La vista, pues, arrancó y, con ella, la comparecencia de Rabei Osman. Su estrategia se centró en negar cualquier relación con los coprocesados, salvo en los casos en los que las pruebas de su relación son tan evidentes como la mantenida con Serhane «El Tunecino» o Fouad El Morabit. Todo su empeño durante el interrogatorio fue desvincularse de los que, como él, también son considerados ideólogos de la matanza de Madrid. Es el caso de Youssef Belhadj y Hassan El Haski, ambos miembros destacados del Grupo Islámico Combatiente Marroquí, organización a la que Rabei Osman estaría vinculado a través de Mourad Chabarou, uno de los interlocutores en las conversaciones telefónicas intervenidas.
También negó conocer al procesado Larbi Ben Sellam (el único acusado de inducción al suicidio), a quien, según las investigaciones policiales, dejó el testigo de la célula de Madrid al marcharse de España en febrero de 2003. Desde entonces hasta un año después, «El Egipcio» dijo que no tuvo contacto con ninguna de las personas que conoció en España, excepto con su mujer y con Chabarou (con quien trabajó en Tarazona). Con este último hablaba sólo, dijo, para contarle sus problemas matrimoniales. No obstante, en las grabaciones se escucha a Rabei Osman decir que «los hermanos Serhane y Fouad... se han ido todos. Todo ese grupo está con dios». Nada que ver con su mujer.
Por el contrario, sí admitió tener contacto con Fouad El Morabit, al que conoció en la mezquita de Estrecho. Como a veces Rabei Osman dormía en la calle, su amigo marroquí se ofrecía a lavarle «alguna ropa en la lavadora» y añadió que durante el tiempo que estuvo fuera de España intentó sin conseguirlo ponerse en contacto telefónico con él. También negó conocer la existencia del piso de la calle Virgen del Coro, donde muchos de los miembros de la célula islamista se reunían.
Afirmó que llegó a España desde Alemania porque tuvo conocimiento de que en 2001 había en España un proceso de regularización de inmigrantes y quiso aprovecharlo. Ese fue el único motivo por el que, dijo, eligió España.