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Las claves del 11 M
El suicidio impidió que volviera a «fluir la sangre como ríos»
Dolores Martínez

De no haberse quitado la vida el 3 de abril de 2004, Serhane ben Abdelmajid Fakhet, Jamal Ahmidan, Mohamed Oulad Akcha, Asrih Riffaat Anouar, Rachid Oulad Akcha, Abdenabi Kounjaa y Allekema Lamari, autores de la matanza del 11-M, hubieran seguido matando. «Convertiremos vuestro país en un infierno y haremos fluir vuestra sangre como ríos. Hemos demostrados nuestro poder para golpearos de nuevo y ensañarnos con vosotros tras los benditos ataques del 11-M». Esta «última advertencia al pueblo español y a su Gobierno» fue hecha por el jefe del grupo terrorista, Ben Abdelmajid Faket, en un comunicado que, redactado de su puño y letra, fue enviado a ABC horas antes del suicidio.


El explosivo que almacenaban en el número 40 de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés tenía un destino: la comisión de al menos cuatro atentados. En la documentación recuperada figuran las direcciones de una finca judía llamada «La Masada», una hospedería judía denominada «Hospedería Sinagoga» -las anotación estaban manuscritas por Rachid Oulad Akcha- y el centro de estudios «Colegio Estrella Toledano», dependiente de la comunidad judía de Madrid. En otro papel manuscrito, cuyo autor es el procesado Mohamed Bouharrat, recogía la dirección del Centro Infantil Británico llamado «Brains», en el barrio madrileño de La Moraleja. También se hallaron dos hojas con explicaciones sobre cómo llegar a la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y con indicaciones sobre el intercambiador de Moncloa, en Madrid.


Bomba con pelos


Prueba de que el asesinato de 191 personas era el punto de partida de la campaña terroristas, es el intento de hacer volar el AVE Madrid-Sevilla. Fue el 2 de abril de 2004, un día antes del suicidio de Leganés. En la vía férrea, a la altura del kilómetro 61.200, en la localidad toledana de Mocejón, los criminales colocaron un artefacto compuesto por 137,5 metros de cableado paralelo multifiliar, 12 kilogramos de dinamita Goma 2 Eco, así como un detonador. La bomba fue descubierta por los servicios de seguridad de Renfe. El análisis del explosivo permitió descubrir varios pelos de Asrih Riffaat Anouar, uno de los siete suicidas de Leganés.


El piso franco que tenían en esta localidad fue descubierto a las 16,45 horas del 3 de abril de 2004 a través del repetidor situado en la calle Holanda. La antena telefónica situó el número de un móvil, ya objeto de investigación, en la calle Carmen Martín Gaite. La vivienda fue rodeada por agentes vestidos de paisano pero, aun así, uno de los islamistas, Abdelmajid Bouchar, al bajar la basura, «mordió» a la Policía. Huyó a toda velocidad al tiempo que, a gritos, advirtió a sus compinches de la presencia policial.


A continuación, los terroristas, desde la casa, abrieron fuego contra los policías, que repelieron la agresión. Se decidió entonces desalojar a los vecinos y la zona quedó acordonada. A las 20,58, dado que los criminales no respondían a las reiteradas conminaciones de deponer su actitud, los máximos responsables policiales ordenaron al GEO que interviniera. Volaron de forma controlada la puerta y lanzaron gases lacrimógenos al tiempo que pedían a los terroristas que se entregasen. La respuesta fue una tremenda explosión que acabó con la vida del geo Francisco Javier Torronteras. La víctima 192 del 11-M.


En esta acción suicida, los criminales hicieron uso del explosivo -la cantidad total no se ha podido fijar- que almacenaban para seguir matando.

Las Claves

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