MAYTE ALCARAZ
SI la memoria de España tuviera su propio álbum familiar, las fotografías de Doña Sofía coparían buena parte de sus páginas. Las imágenes de la Reina recorren la espina dorsal de nuestra historia, algunas en sepia y las últimas, a golpe de megapixel. En el salón del palacio de La Zarzuela donde su séptima nieta, la Infanta Leonor, posó recién nacida, los Reyes fueron captados, en la que es su última foto oficial, por el retratista Dany Virgili en la primavera del pasado año. El fotógrafo catalán, elegido por Don Juan Carlos, es autor de otras instantáneas más informales del Monarca y de deportistas españoles de prestigio como Butragueño y Ballesteros, éste último de triste actualidad. Las imágenes muestran a unos Reyes a punto —entonces— de abandonar la sesenta y ya felices abuelos. El trabajo tardó en hacerse un año y medio y en Zarzuela se aceptó de buen grado que el «artista mandaba». Incluso en la elección de la ropa, ya que Virgili es partidario de combinar las tonalidades del atuendo con las del fondo de la fotografías para que no «chirríen» los colores.
Nuevas fotos, quince años después
En verano de 2005 se contactó con el retratista para cambiar las últimas imágenes de los Reyes, hechas en 1991 por Alberto Schommer (autor también de las primeras, en 1978). Y en marzo del año pasado, por fin se colgaron en la página oficial de la Casa los nuevos retratos. El que ilustra estas páginas nos devuelve a Doña Sofía , junto al Rey, con un vestido de gasa «degradée» que viaja del gris al malva; atuendo muy de su gusto puesto que ya lo utilizó en la boda de la hija de José María Aznar, en El Escorial, y en el enlace de un príncipe jordano. La Reina recuerda a tantas abuelas españolas que más parecen una madre tardía que una septuagenaria: disfruta de la misma silueta que cuando tenía treinta años menos, probablemente fruto de la genética y de una dieta estricta —no le gusta la carne pero sí el pescado— que no le permite muchas alegrías con los golosos cócteles oficiales.
Esas imágenes son el colofón de una vida dedicada a España. Pero todo comenzó treinta años antes, cuando la joven Reina, al lado de su esposo, posaba en 1978 para Schommer tras la coronación. Entonces, llevan 16 años casados y son padres de dos chicas adolescentes y de un pequeño rubio llamado a ser Rey. La madre de esos Infantes, fiel a su estilo, luce un modelo de seda, de color chicle, similar al que se puso en la histórica ceremonia de subida al Trono, en las postrimerías del año 1975. El peinado de Doña Sofía, inalterable hoy salvo con algún retoque —mayor volumen—, es obra de una peluquera de confianza que aún hoy visita el Palacio de La Zarzuela.
En la visita a Isabel II
Dos décadas después (1996), Doña Sofía vuelve a ofrecernos una imagen oficial, obra de Sylvia Polakov, que sirve para cotejar cómo ha pasado el tiempo por la esposa de Don Juan Carlos, al igual que hacemos con nuestros propios retratos. Cuando se toma esa imagen, la Reina no tiene ya a todos sus hijos en Palacio, puesto que un año antes (18 de marzo de 1995) la Infanta Elena lo ha abandonado para casarse en Sevilla con Jaime de Marichalar. Luce la Reina un rico vestido de gala que ya había usado en una visita histórica diez años antes: el viaje a Gran Bretaña, uno de los más interesantes y fecundos del Reinado de Don Juan Carlos.