Por JUAN PEDRO QUIÑONERO
Nadie sabe si la «burbuja» estallará pronto; pero la agresividad de los «conquistadores» suscita la misma fascinación que las aldeas capaces de renacer.
En Londres, Financial Times (FT) se pregunta si no estamos en vísperas del «estallido de la burbuja» española. De entrada, enumera una relación intachable de éxitos económicos de la última década. Luego consulta a varios economistas, como José Luís Feito, Rafael Pampillón, Antoni Espasa, entre otros, enumerando los riesgos crecientes. Pampillón declara: «Los fundamentos del crecimiento económico son extremadamente débiles». Para Feito, el crecimiento de tipos podría precipitar la recesión. No sin cierta fascinación, FT reconoce que nadie sabe cuándo pudiera estallar la «burbuja», dejando en suspenso la pregunta: ¿Dentro de un año? ¿Antes? ¿Después?
Otra referencia periodística global, el New York Times publica un artículo entusiasta sobre la implantación mundial de las grandes empresas españolas. Holger Schmieding, del Bank of America, declara: «España ha sido la mayor beneficiaria del euro». Alejandra Kindelán, del Grupo Santander, glosa el «saber hacer» internacional de los empresarios españoles. Juan Gich, de Lehman Brothers, afirma: «Los nuevos empresarios españoles están convencidos de que pueden conquistar Europa».
En ese terreno internacional, Agefi, en Luxemburgo, publica una nota agridulce, afirmando que «Bruselas ataca el patriotismo económico», aludiendo al comportamiento gubernamental, aliado táctico del Gobierno francés, aislado en la UE.
La coyuntura política no suscita tanto entusiasmo. En Londres, el Times habla de la «obstinación» del PP ante el 11-M. En París, Le Figaro insiste en la gravedad de la «crispación política». Le Monde se limita a informar, lacónico: «Las negociaciones del Gobierno con la organización separatista ETA proseguirán sin el apoyo de la oposición conservadora». En Zúrich, la Neue Zürcher Zeitung insiste en la «crispación» y «obstinación».
Por su parte, el Washington Post (WP) publica un largo artículo sobre las minúsculas aldeas de Aguaviva y Las Parras de Castellote (Aragón), que presenta con mucha simpatía por intentar experiencias no sé si inéditas: recurrir a la inmigración para intentar escapar a la muerte demográfica. WP recuerda que las experiencias han tenido efectos positivos y negativos. Pero el diario de las elites washingtonianas saluda la valentía del alcalde Luis Bricio.