Judas Iscariote, de amarillo, recibiendo la paga por la Traición. Fresco de Giotto di Bondone,
Judas Iscariote, de amarillo, recibiendo la paga por la Traición. Fresco de Giotto di Bondone,

El traidor origen de los lazos amarillos: el color de Judas al servicio del independentismo

El nacionalismo catalán, siempre ojo avizor en lo que se refiere a la reinvención del pasado, no ha tardado mucho en dar una explicación histórica al símbolo. Se ha recordado que el amarillo tuvo gran significación en la Guerra de Sucesión española

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El independentismo catalán se mueve en territorio emocional. Una suerte de religión donde hay que creer en dogmas sin cuestionarlos, confiar ciegamente en la pureza de lo que está por venir (la corrupción, los recortes sociales e incluso las colas en el autobús se marcharán con España) y, tarde o temprano, comulgar con enormes ruedas de molino. Como toda religión, la fe nacionalista también ha asumido una serie de rituales y símbolos que, como explica Jordi Canal en su libro «Con permiso de Kafka» (Península Atalaya), adquiere el rango de obsesión en algunos casos.

Así es el caso de la Diada, una celebración que hasta 2012 no tenía gran afluencia, pero que en la actualidad se ha convertido en la fiesta grande del independentismo, para conmemorar «la triste memoria de la pérdida de nuestras libertades el 11 de septiembre de 1714, y la protesta y resistencia activa contra la opresión». Una fecha que muchos de los miembros del PSUC criticaron por recordar una derrota y basarse en una imprecisión histórica: Barcelona se rindió el día 12 de septiembre al mediodía y no el 11, que fue cuando comenzó el asalto final.

La importancia de los símbolos

Las referencias a la mítica fecha se han convertido en una máxima conforme se ha radicalizado el nacionalismo en los últimos años. En el tricentenario de esta fecha, celebrado con gran despliegue de medios en 2014, se inauguró en el nuevo Born Centre Cultural un mástil de 17,14 metros de altura con una bandera catalana de 17,14 metros cuadrados. Del mismo modo, una bandera estrellada fue izada por la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural en San Cugat del Vallés a las 17.14 de una tarde de julio de 2017.

Hasra la fecha el lazo amarillo significaba solidaridad hacia las personas que sufren espina bífida y a las mujeres que padecen Endometriosis (una enfermedad benigna crónica que afecta al 10-15% de mujeres en edad reproductiva)

En Campdevánol, se celebró la Diada de 2014 con una carrera solidaria de 1.714 metros. En la ciudad de Camprodón, aquel día repicaron las campanas a las 17.14 horas. Asimismo, en el campo de fútbol del FC Barcelona se ha hecho costumbre en cada una de las mitades de los partidos usar el minuto 17 con 14 segundos para sus reivindicaciones políticas.

El diputado catalán Eduard Pujol con un lazo amarillo
El diputado catalán Eduard Pujol con un lazo amarillo - INÉS BAUCELLS

A raíz de la huida de España de Carles Puigdemont y varios miembros del Govern, así como la prisión de Oriol Junqueras y otros implicados en la organización del 1-O y en la declaración unilateral de independencia, se han elevado como símbolo de referencia para los independentistas los lazos amarillos.

La fecha fundacional de este símbolo, hasta ahora empleado como apoyo a las personas que sufren espina bífida y a mujeres que padecen endometriosis (una enfermedad benigna crónica que afecta al 10-15% de mujeres en edad reproductiva), tuvo lugar el 17 de octubre del pasado año a consecuencia de una invitación de la ANC por Twitter para exhibir los lazos en solidaridad con los llamados Jordis.

Más allá de que el lazo es un signo universal de solidaridad, la cuestión principal es por qué el nacionalismo catalán ha elegido el color amarillo. Tal vez la respuesta más obvia es que el amarillo no había tenido hasta ahora significado político en España y el amarillo resulta un color familiar para el catalanismo (la señera es amarilla y roja; al igual que la bandera española). No así en el extranjero, donde se ha asociado en distintos momentos, especialmente en Estados Unidos y Canadá, al ejército y a los soldados ausentes. Como explica Jordi Canal en el mencionado libro, canciones de fragancia militar como «The yellow rose of Texas» (La rosa amarilla de Texas) o «She wore a yellow ribbon» (Ella llevaba un lazo amarillo) han gozado de gran popularidad. En este mismo sentido, la película «Argo» (2012), de Ben Affleck, recordó hace pocos años que durante la crisis de los rehenes de Irán y en las guerras del Golfo los lazos y cintas amarillas tuvieron un uso activo en EE.UU.

El amarillo en la Historia

El nacionalismo catalán, siempre ojo avizor en lo que se refiere a la reinvención del pasado, no ha tardado mucho en dar una explicación histórica a posteriori del empleo de lazos. Se ha recordado que el amarillo tuvo gran significación en la Guerra de Sucesión española, presentada como guerra de secesión por los nacionalistas. El azul borbónico de Felipe V contra el amarillo imperial austríaco. «En 1705 parece que algunos barceloneses se colocaron lazos amarillos en el sombrero como protesta contra las autoridades borbónicas. Hubo detenciones e incluso algún ajusticiado por esta causa», señala Canal.

«En esta situación publicaban su parcialidad adornándose con el color amarillo .../... y creando discordias entre las familias alineándose unos a un Príncipe y otros a otro»

Concretamente, fue el virrey de Cataluña Francisco Antonio Fernández de Velasco y Tovar el que prohibió el uso de escarapelas amarillas en Cataluña para evitar crear discordias entre las familias separadas en bandos:

«...porque esparcían sus máximas en corrillos y contínuas tertulias desbaratando la pasión, que les hacía vivir ya no bien hallados, al parecer, en la quieta libertad que poseían, porque ya sólo atendían a su aduladora idea de que podían vivir con más anchuras. En esta situación publicaban su parcialidad adornándose con el color amarillo .../... y creando discordias entre las familias alineándose unos a un Príncipe y otros a otro». Lo cual recuerda una vez más que aquella guerra fue un conflicto fratricida.

Grupo de hombres judíos obligado a marchar portando una enorme estrella amarilla en público
Grupo de hombres judíos obligado a marchar portando una enorme estrella amarilla en público

La historia del amarillo, claro está, se hunde en lo más profundo del pasado. El color amarillo estaba vinculado en la Antigua Grecia a los dioses solares Helio, Apolo, Sol, que eran representados con cabellos rubios. Una de las primeras connotación negativas hay que buscarla en la Guerra de Troya, donde la manzana de oro es el origen de la discordia y la envidia entre pueblos.

No obstante, fue en la baja Edad Media cuando empezó a ser asociado a la desgracia. En «Enciclopedia de los símbolos», Udo Becker explica que, en las culturas populares europeas, el amarillo era símbolo de la envidia y la arrogancia a modo de vinculación con la figura de Judas, que empezó a ser representado en la iconografía de esta manera. Ya fuera con mantos, pañuelos o alguna prenda de color amarillo.

En algunas regiones de Europa, esta asociación demoníaca (el amarillo era Judas y, al mismo tiempo, Lucifer, por el azufre) se vinculó al destierro y a los marginados de las sociedades. Los proscritos y también las prostitutas eran obligados a ponerse en la cabeza un pañuelo de este color. Una ordenanza de Hamburgo de 1445 les ordenaba llevarlo, si bien una ley de Leipzig de 1506, concretaba que debía ser un mantón. Las madres solteras, un gorro, los herejes, comparecían frente a la inquisición con un capote de esta tonalidad, mientras que los mendigos, los mahometanos y los judíos también debían usarlo. Sin olvidar que a los bufones de la corte y los locos se los vestía tradicionalmente de amarillo, a modo de esperpento.