Segunda Guerra MundialEl triste adiós del último héroe que ridiculizó a los nazis en el campo de concentración de Sobibor

Thomas Toivi Blatt, el último preso con vida que escapó de este centro de muerte ubicado en Varsovia tras protagonziar un intento de fuga sumamente rocambolesco, ha fallecido a los 88 años

MadridActualizado:

El 14 de octubre de 1943. Esa fue la fecha mágica en la que un grupo de 300 prisioneros pusieron en jaque a la maquinaria de muerte nazi escapando del campo de concentración de Sobibor (ubicado en Varsovia). De aquel valiente contingente, el cual había ideado un plan de fuga más propio de una película de ciencia ficción que de la realidad, solo se salvaron 50. El resto, por desgracia, fueron capturados y devueltos a la prisión para ser castigados con una severa reprimenda (en la que se incluyó, en muchos casos, la muerte). Sin embargo, este acto demostró que los centros de muerte no eran tan seguros como las SS creían y avergonzó sumamente a Adolf Hitler.

No me escapé de Sobibor, todavía sigo allíThomas Blatt

Esta historia de superación, olvidada en los archivos y en los libros de historia, ha vuelto a salir a la luz debido a una tragedia: la muerte de Thomas Toivi Blatt, uno de los judíos que logró sobrevivir a la fuga de este campo de concentración y huir hasta un lugar seguro. Este antiguo reo falleció el pasado fin de semana a los 88 años convirtiéndose así en el último de los presos que protagonizó esta huida en dejar este mundo. A su vez, el antiguo prisionero se hizo famoso décadas después por testificar contra John Demjanjuk, un soldado ucraniano del ejército alemán acusado de crímenes contra la humanidad por haber participado (presuntamente) en el asesinato de cientos de personas en Sobibor durante 1943.

Concretamente, Blatt dejó este mundo el pasado sábado por la mañana en la casa en la que actualmente residía (ubicada en Santa Bárbara, California). Así lo explicó uno de sus amigos, Alan Heath, quien señaló a su vez que el anciano se marchaba dejando tras de sí unos últimos años de vida en los que las pesadillas y la depresión por lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial habían amargado su existencia. No era para menos pues, desgraciadamente, este judío perdió a sus padres y a su hermano en las cámaras de gas de Sobibor, lugar en el que murieron unos 250.000 reos entre 1942 y 1943 a manos del temible Zyklon-B.

Una vida de sufrimiento

Blatt llegó a este mundo el 15 de abril de 1927 en Izbica, una ciudad ubicada al suroeste de Polonia. Para su desgracia, se encontraba en el país cuando, el 1 de septiembre de 1939, el ejército alemán cruzó la frontera con el objetivo de conquistar la región. Cuatro años después, y al igual que tantos otros, fue enviado junto a su familia al campo de concentración de Sobibor.

Su llegada fue sumamente penosa, pues -según les bajaron del tren- los soldados acabaron con la vida de su hermano Henryk y de sus progenitores. Según afirmó en uno de sus libros, nunca se olvidaría de las últimas palabras que le dijo a su madre: «Y tu que no me dejaste beber leche ayer porque teníamos que ahorrar». «Daría cualquier cosa por ser capaz de volver hasta ese momento, cambiarlo, abrazarla y decirle que la quiero», escribió posteriormente.

Blatt, en la última etapa de su vida
Blatt, en la última etapa de su vida- Wikimedia

Seis meses después de su llegada a Sobibor, Blatt participó en el plan más descabellado para escapar de un campo de concentración. Ideado por soldados soviéticos, este consistía en asesinar secretamente a los principales oficiales de las SS ubicados en el campo el 14 de octubre. Posteriormente, y con la ayuda de un «Kapo» (cargo que se le daba a los presos que colaboraban con los nazis en estos centros de extermino) pretendían salir por la misma puerta haciendo creer a los soldados restantes que tenían órdenes de salir a trabajar fuera del recinto.

Sin embargo, tras ser descubiertos, los presos se limitaron a usar su ingente número para tirar abajo las alambradas del campo de concentración. A continuación, 300 de ellos corrieron hacia un bosque de los alrededores para escapar de las garras de sus carceleros. No obstante, las miembros de las SS salieron tras ellos y capturaron a unos 250. Blatt fue uno de los que logró huir y sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial. Luego emigró a los Estados Unidos, donde se estableció en California. Desde 1980, a su vez, viajó a Sobibor en varias ocasiones para «limpiar» e investigar los huesos de prisioneros que aparecían en la zona.

El juicio a un nazi

Años después, Blatt participaría también como testigo en el juicio que se llevó a cabo contra John Demjanjuk entre 2009 y 2011. Ucraniano de nacimiento, este anciano fue finalmente condenado por colaborar en el asesinato de miles de prisioneros de Sobibor. Sin embargo, murió en 2012 afirmando que nunca había servido en un campo de concentración.

A pesar de que su testimonio fue determinante para demostrar la culpabilidad de este sujeto, el antiguo reo declaró antes de viajar a Alemania para el proceso que no sabría si podría reconocerle. «No recuerdo las caras de mis padres en este momento. ¿Cómo pude recordarlo? Todos ellos eran verdugos, todos los ucranianos [que se alistaron en el ejército alemán]».

Años después, Blatt recordó en una entrevista la depresión y las pesadillas que le solían sobrevenir cuando tenía que hablar de su paso por Sobibor. «Nunca me escapé de Sobibor. Todavía estoy allí. Mi punto de referencia siempre es Sobibor», señaló. Y todo ello, a pesar de que Heath le recuerda a día de hoy como una «persona tranquila y modesta» que, a pesar de lo que «le había sucedido a su familia, se repetía constantemente que no había que odiar a los alemanes y había que saber perdonar». En la actualdiad es posible recordar a este héroe gracias a los dos libros que escribió.