Fotografía facilitada por la editorial Ariel del coronel Pedro Baños
Fotografía facilitada por la editorial Ariel del coronel Pedro Baños

Pedro Baños«Hitler también empleó a musulmanes extremistas, el problema viene cuando el monstruo se da la vuelta»

El experto en geopolítica publica el libro «Así se domina el mundo», un viaje a las entrañas de las relaciones internacionales desde conceptos universales. Un viaje a través de un planeta en ebullición, en el que «es cuestión de tiempo una guerra entre China y EE.UU»

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El coronel Pedro Baños, experto estratega, emplea ejemplos universales para explicar los entresijos del complejo juego de geopolítica. «El oso acorralado», «el portero de discoteca» o «las copas de champán» son algunos de los sugerentes títulos de los apartados de su nuevo libro, «Así se domina el mundo» (Ariel, 2017). Un acercamiento a las claves y secretos de la política internacional desde una perspectiva histórica y alejada de los rigores académicos: «Quería escribir un libro intemporal, dirigido a un público masivo al que le presento una serie de pautas geoestratégicas, que yo denomino “eternas” porque se repiten una y otra vez». Del Peloponeso a Siria, el mundo no ha cambiado tanto.

¿Qué errores ha apreciado usted que se repiten a lo largo de la historia?

Los errores siempre son las pasiones humanas. Los pecados capitales de la geopolítica son la ambición, la gula, la lujuria y, sobre todo, las ansias de decidir los destinos de los demás. Por más que tratemos de robotizar o digitalizar la sociedad, siempre habrá alguien que intentará dominarnos e imponernos sus ideas.

«Es cuestión de tiempo que se produzca una guerra convencional entre EE.UU. y China»

Dice usted en el libro que a lo largo de la historia cuando un país se ha sentido acosado fuera, se ha radicaliza dentro de sus fronteras. ¿Es el caso de Trump un ejemplo?

No creo que sea EE.UU. el acosado. El problema es que nos falla la perspectiva. Lo que nos venden es que Rusia nos está acosando, pero si ves un mapa de Rusia, con la distribución de bases de EE.UU. a lo largo del mundo, la que está siendo acosada es ella, que cada vez está más rodeada. No hay que olvidar que incluso se pretendió que Georgia y Ucrania entraran en la OTAN. China, por su parte, también se siente rodeada estratégicamente, al igual que Corea del Norte. En el libro defiendo, precisamente, lo importante que es dejarle una puerta de salida al enemigo, porque a un oso si no se le deja una salida en una cueva se convierte en el animal más peligroso del mundo.

¿Y cuál va a ser la salida para Corea del Norte?

Será la de siempre. Probablemente se les concederá más ayudas para paliar algo las hambrunas que sufre el país y se buscara mantener el status quo. Entre otras cosas porque China no va a permitir a Trump que vaya más lejos, ni va a facilitar nunca una unificación de las Coreas. Por mucho que se nos diga en esta diplomacia abierta, el que está detrás de Corea del Norte es China.

¿Qué detalles se nos pasa sobre el problema en Corea por no conocer bien su historia?

El pueblo coreano odia radicalmente a EE.UU y a los japoneses; no solo se trata de su estrafalario líder. En la guerra de los años 50 su población fue masacrada, y antes, Japón, en la II Guerra Mundial, realizó auténticas salvajadas con las esclavas sexuales y se llevó de Corea sus alimentos. Si aquí no hemos superado las heridas de la Guerra Civil, allí tampoco las de unos sucesos que ocurrieron todavía más tiempo después.

La trampa de Tucídides parece vaticinar que China y EE.UU. se acabarán enfrentando en algún momento. ¿Es algo inevitable?

Es cuestión de tiempo que se produzca una guerra. La guerra económica ya está en marcha desde hace mucho. China tiene unos problemas internos gigantescos que tendrá que solucionar en algún momento expandiéndose. Y EE.UU. no se va a quedar de brazos cruzados. ¿Una guerra convencional? Sí, probablemente en el mar de China. El gigante asiático está exactamente en la misma posición de Japón antes de la Segunda Guerra Mundial, con escasez de recursos y sobrepoblación. Es inevitable que vaya a por más recursos fuera de sus fronteras.

¿Se puede desarrollar una guerra entre grandes potencias sin recurrir a armas nucleares?

La disuasión nuclear ha frenado hasta ahora las confrontaciones directas entre grandes potencias, no así las luchas a través de terceros países, como puede ser el caso de Siria. China y EE.UU. saben que el empleo de armas nucleares supondría el final del mundo. Pero creo que buscarán otra manera. En la actualidad se están desarrollando armas nucleares tácticas de menor potencia.

Otra constante a lo largo de historia es el factor económico detrás de todos los conflictos.

Uno de los apartados lo titulo: «Si quieres dinero prepara la guerra», parafraseando «si vis pacem, para bellum», porque realmente los grandes negocios siempre se han hecho en medio de los conflictos, la incertidumbre y la violencia. La industria militar es muy potente en algunos países y la guerra proporciona ventajas a los ganadores de todo tipo, desde recursos a territorios.

En la crisis de Cataluña parece que la respuesta económica se adelantó incluso a la política.

Los nacionalismos, en general, son excluyentes y supremacistas, además de egoístas. Piensan que separándose del resto vivirán mejor: porque nadie se quiere separar para vivir peor. La economía es fundamental para convencer a la gente de las ventajas de independizarse; si se demuestra lo contrario, como ha pasado en Cataluña, la gente pierde la fe.

Para conseguir la independencia hoy, no en vano, necesitas que alguien te apoyo en el exterior. Si nadie te reconoce, como en el reciente caso de la República Centroafricana, es como si no hubieras hecho nada.

«Rusia lo último que está interesado es en fomentar ningún tipo de secesionismo en Europa»

¿Crees que Rusia ha interferido en esta crisis?

Es difícil demostrar las injerencias rusas. El Gobierno español ha hablado de ataques online desde territorio ruso, no de ataques causados por Rusia. Dar con el origen es muy difícil, porque pueden ser hackers que están en Rusia y se alquilan al mejor comprador. No obstante, tampoco es descartable que fuera la propia Rusia, que son maestros de la desinformación desde principios del siglo XX. Lo que no veo claros son los objetivos geopolíticos de Putin en este caso. Rusia ha retirado este mismo verano el régimen especial a algunas de sus regiones de base musulmán, y tiene siempre caliente su problema en el Cáucaso con Chechenia, Daguestán, Ingusetia y, en menor medida, con Karacháevo-Cherkesia. Lo último que está interesado es en fomentar ningún tipo de secesionismo en Europa.

La desinformación no es algo nuevo en la historia, pero hoy en día ha calado el término «posverdad». ¿Es un fenómeno novedoso?

No sé a quién se le ocurrió lo de la «posterdad», porque ha existido siempre. Con la actual avalancha de información que nos impide pensar, prefiero hablar de la «multimentira». Ya no nos cuentan una única mentira, sino un montón, de modo que al final la gente no sabe diferenciar lo importante de lo que no. Por eso termina poniendo Gran Hermano a ver cómo se insultan. Estamos en tal grado de desinformación y manipulación que es imposible creerse nada. En los medios de comunicación falta análisis.

Sobre el periodo en el que España mantuvo la hegemonía mundial, ¿qué errores cometió en materia de geopolítica?

Uno de los defectos del Imperio español fue la sobreextensión de sus fronteras. Cuando amplias mucho tus dominios, más en esa época que las comunicaciones limitaban el control de territorios lejanos, en cierto modo te estás debilitando y estás ofreciendo a tus enemigos oportunidades para que te ataquen en tus flancos. Eso le ha pasado prácticamente a todos los imperios. Por otro lado, cuando un país se convierte en muy rico en poco tiempo, sin apenas trabajar, también se convierte en un país débil, que es lo que le pasó a España. Pensábamos que eso iba a ser eterno, pero todo lo que sube está abocado a caer.

Otro episodio histórico al que le dedicas un hueco es al poco conocido uso que hizo Hitler del radicalismo musulmán.

Es bastante desconocido el uso que hizo Hitler de los musulmanes extremistas, e incluso de los judíos que combatieron en sus ejércitos. Aquello demuestra, sobre todo, que cuando se ha querido se ha jugado a favor con el rigorismo musulmán. Lo empleó a su favor Hitler y lo han hecho igual otros líderes, como EE.UU en Afganistán o en Siria. El problema de crear un monstruo es que puede darse la vuelta en cualquier momento y atacarte. A los kurdos, sin ir más lejos, se les ha armado y se los han financiado, olvidando que tienen su propia agenda. Ahora hay que ver quién les obliga a volver hacia atrás y a renunciar a los pozos de petróleo, que era uno de sus sueños históricos.

La historia se repite muchas veces, y a veces en los mismos escenarios.