Historia

La misteriosa causa que provocó la catástrofe del Titanic ¿Brutal mentira o enigma resuelto?

Sean Molony se hizo famoso hace una semana por plantear la teoría de que el hundimiento del «Buque de los sueños» pudo haberse visto favorecido por un incendio. No obstante, en las últimas jornadas varios expertos han criticado esta tesis

Vídeo: Se cumplen 104 años del hundimiento del Titanic - ABC

Fue el 10 de abril de 1912. A las 12 y 15, para ser más exactos. Esa fue la fecha y la hora mágica en la que el «RMS Titanic» salió del puerto de Southampton en dirección a Nueva York. Lo hizo como un coloso de casi 270 metros de eslora y algo más de 28 metros de manga. Y también con el orgullo de ser uno de los navíos más lujosos de la época. No en vano la naviera que lo había ideado (la «White Star Line») decía de él que era el «Buque de los sueños» o el «Rey del océano».

La prensa fue todavía más allá. La revista «The Shipbuilder», por ejemplo, logró popularizar la idea de que era imposible que se hundiera al llamarle «la nave insumergible».

Por desgracia, el «Titanic» no pudo hacer honor a su apodo cuando, en la noche del 14 de abril de ese mismo año, chocó contra un iceberg en mitad del Atlántico. Aquel témpano se clavó en su casco hasta matarle pues, oficialmente, abrió una brecha en el casco que condenó a unas 1.500 personas a dejarse la vida en el fondo de las gélidas aguas. Al menos, eso es lo que pensaba hasta ahora. Sin embargo, como ya contó ABC el pasado dos de enero, una nueva teoría está ahondando en la posibilidad de que otro problema influyera en el hundimiento del buque.

PARA SABER MÁS: Dicen haber hallado la causa oculta por la que realmente se hundió el Titanic

La tesis ha venido de la mano de Sean Molony, un periodista irlandés experto en la historia del «Titanic». Este explicó en un documental emitido en Channel 4 hace algunas semanas (llamado «Titanic: the new evidence» -«Titanic: la nueva evidencia»-) que se produjo un incendio en el navío que debilitó severamente su estructura. En palabras de este experto, las llamas se propagaron exactamente en el lugar en el que posteriormente impactaría el iceberg e hicieron que el hielo abriera el lateral del bajel con mucha mayor facilidad.

Molony sustenta su afirmación en dos imágenes inéditas que tiene en su poder y que muestran las «cicatrices externas» que el calor dejó en el casco. Sin embargo, esta nueva y curiosa tesis ha sido criticada en las últimas jornadas por varios expertos. Muchos de los cuales son partidarios de que todo el castillo que levanta el divulgador histórico se basa en mentiras, suposiciones y malas interpretaciones. ¿Qué es verdad y qué no?

La nueva teoría

En el documental, Molony es partidario de que uno de los motivos que precipitó la tragedia naval más conocida de la Historia (y que costó la vida a más de un millar de personas, entre las mismas multitud de mujeres y niños) fue un incendio que se produjo días antes de que el buque partiera del puerto de Southampton (al sur de Inglaterra).

Las llamas se habrían producido en uno de los almacenes de carbón (o carboneras) del «Titanic» (el que se hallaba entre las salas de calderas 5 y 6, concretamente) y habría costado varios días extinguirlo. Aunque finalmente fue apagado, el reportero afirma que las altas temperaturas debilitaron exactamente la parte del casco en la que, después, impactaría el iceberg.

Y no solo eso, sino que -en palabras de Molony- este incendio fue ocultado por el presidente de la «White Star Line», quien estaba más preocupado porque el navío saliese en los periódicos, que por la seguridad de los pasajeros.

El «Titanic», saliendo de puerto
El «Titanic», saliendo de puerto- ABC

Molony dice haber tenido a un álbum exclusivo de fotografías inéditas sobre el buque que le habrían hecho llegar a esta conclusión. Según ha señalado a varios medios intencionales como el «Times», en dos de ellas (realzadas mientras el bajel salía de puerto hacia Nueva York) se puede ver una marca exterior en el lateral de estribor del casco en el lugar en el que se habría producido el incendio. Una abolladura que indicaría que la estructura estaba lo suficientemente dañada como para abrirse con más facilidad cuando chocó.

Según ha señalado Molony en el propio reportaje, el álbum es poco conocido y fue descubierto hace cuatro años. Pero no solo eso, sino que también se aventura a afirmar que este incendio fue confirmado por un bombero tras el accidente y que, de no haber sido por el triste suceso, el casco habría aguantado lo suficiente como para que otro navío pudiese llegar en ayuda del «Titanic». Y es que, al permanecer más tiempo a flote, muchas más personas podrían haberse salvado.

«Me pareció espectacular. No me podía creer que la abolladura no hubiese sido registrada»

La teoría ha sido corroborada por varios expertos como Guillermo Rein, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica del Imperial College de Londres (el especialista en combustión latente consultado por Molony). Este doctor ha señalado, en declaraciones a la BBC, que «la teoría es perfectamente creíble» y que, tras ver las fotografías, considera que la mancha se corresponde con una severa abolladura en el casco de unos 10 metros.

Un desperfecto que coincidiría, en primer lugar, con el lugar en el que estaban las carboneras; y, en segundo término, con «la región que chocó contra el iceberg». Algo que le ha sorprendido sobremanera. «Me pareció espectacular. No me podía creer que la abolladura no hubiese sido registrada».

Ataques

Desde que el documental fue publicado, son muchos los expertos que han cargado contra esta teoría. Uno de los que más ruido ha hecho a nivel mediático ha sido el historiador y presentador Tim Maltin, autor de tres libros históricos sobre el «Titanic». Tal y como ha explicado este experto a varios medios internacionales, la existencia de un incendio en el barco no es ninguna novedad. De hecho, señala que es un hecho que ha quedado más que recogido en varios libros de historia. Lo noticiable, en sus palabras, estaría en las supuestas fotografías descubiertas por Molony. «Todos saben de la existencia del incendio», ha señalado a la BBC.

«El impacto fue igual que el que habría provocado una bomba»

Maltin dice no haber visto las fotografías en vivo, pero cree -en base a las imágenes mostradas en el documental- que los defectos en el casco fueron fallos en la imagen «causados por el tiempo o el proceso de revelado». Un ataque que impacta directamente en la línea de flotación de la teoría de Molony. «No creo que muestren verdaderos daños. Si hubiera habido marcas causados por el calor hubieran salido en la prensa de la época y todo el mundo habría estado hablando de ello. Pero fue algo que nadie vio», añadió.

Maltin, además, afirma que -aunque el incendio se mantuvo activo durante varios días- siempre estuvo controlado. Con todo, sí reconoce que dañó la carbonera, pero no el casco y, ni mucho menos, la zona que luego recibió el impacto. «Aunque no se hubiese producido el incendio, el “Titanicse hubiese hundido de igual forma por los daños que le causó el iceberg. Quedó tan dañado, que los desperfectos provocados por el incendio fueron irrelevantes. El impacto fue igual que el que habría provocado una bomba», ha señalado el historiador.

Y réplicas

Sin embargo, el profesor Rein rechaza esta lógica. «Molony tiene dos fotografías que se tomaron con la misma cámara en diferentes momentos y, en las dos, la abolladura está allí». Según el doctor consultado por Molony, el acero aquel día alcanzó temperaturas de entre 700 y 800 grados debido al calor provocado por las llamas. «Ya a 400 o 500 grados hubiera perdido mucha resistencia», ha explicado.

A su vez, es partidario de que la combustión latente (la que se sucede sin llamas) es la más difícil de apagar y «de las más persistentes en el mundo». De hecho, es tan complicada de extinguir que suele reaparecer en los días posteriores. Algo que habría sucedido en el «Titanic».

Rein, además, afirma que las evidencias y la historia apoyan su teoría. Y es que, es partidario de que en la carbonera se sucedió una combustión latente debido a que, para apagar el incendio (y según las fuentes oficiales) los operarios trasladaron el carbón del almacén, a las calderas. El resultado fue un aumento de la velocidad de hasta 23 nudos, la cual llevó al bajel a marchar a toda máquina hacia su final.

Sala de calderas
Sala de calderas- YouTube

Esta tesis, además, solventaría otro misterio del «Buque de los sueños»: el por qué se ordenó el incremento de la velocidad. Algo totalmente desaconsejable en una zona en la que -según se había avisado- había icebergs.

Otro experto que también ha criticado ampliamente la tesis expuesta por el equipo de Molony ha sido el ingeniero naval Parks Stephenson. En declaraciones recogidas por la BBC, este experto ha indicado que el incendio, más que condenar a los pasajeros, les ayudó. Y es que, el carbón fue trasladado a babor (el lado contrario al que se recibió el impacto). Esto provocó que el buque escorase ligeramente hacia ese lado y, al impactar con el témpano de hielo, tardase más en irse a pique.

Por otro lado, también ha cargado contra algunos supuestos testigos del incendio: «El daño que el iceberg causó al barco, que (uno de los testigos) describe, fue en un lugar que nunca fue tocado por el fuego. El golpe no fue en los cuartos de carbón, fue en el cuarto de calderas».

La verdad del incendio ¿Qué se sabe?

La principal fuente que habla del incendio es Charles Hendrickson, un bombero que participó en las labores de extinción del fuego y que fue interrogado posteriormente por una comisión dedicada a averiguar la causa del accidente. En sus palabras, las llamas fueron vistas después de que el «Titanic» partiese hacia el puerto de Southampton (de donde debía salir hacia Nueva York). Es decir, el 2 de abril de 1912.

Concretamente, el «Titanic» partió de Belfast el día dos con dirección a Southampton después de hacer algunas pruebas de funcionamiento. «El barco llegó al puerto de Southampton poco después de la una de la madrugada del día cuatro y quedó amarrado en el fondeadero número cuarenta y cuatro. Las líneas White Star utilizaban este puerto para su servicio de pasajeros desde 1907. Una de las razones para su elección eran sus fondeaderos 43 y 44 que, con sus doce metros de calado podían alojar los buques de línea de mayor tamaño.», explica Jorge Oller Arenas en «La historia del Titanic y los grandes transatlánticos».

Esquema que muestra las cubiertas del barco
Esquema que muestra las cubiertas del barco- J.O.A.

Esta teoría es compartida a día de hoy por los autores del libro «101 Things You Thought You Knew about the Titanic». «El fuego empezó entre las carboneras [o contenedores de carbón] ubicada entre las salas de calderas número 5 y número 6», añaden los autores de esta obra. La idea concuerda con los testimonios del bombero, quien afirma que las labores de extinción comenzaron «la primera vez que vi Southampton».

Las salas a las que se refieren tanto el testigo, como los expertos actuales, se encontraban ubicadas aproximadamente a la altura de la primera chimenea del «Titanic». Lógicamente, en la zona más baja del casco.

«En las profundidades de la nave se situaba la cubierta “G”, la mayor parte de ella en la denominada obra viva de un barco, que es la situada bajo el nivel del mar. Esta cubierta contenía la motorización del buque, las calderas, la maquinaria de refrigeración, generadores eléctricos, tanques de agua fresca, el nacimiento de las chimeneas y la sala de máquinas. La altura de esta cubierta equivalía a la de tres cubiertas superiores. Tan grandes dimensiones eran necesarias para alojar la enorme maquinaria», explica Oller. En esta zona, además, se ubicaban las dependencias de los bomberos.

En lo que no le falta razón a Molony es en que el incendio fue grave, duró varias jornadas, y la única forma que hubo de extinguirlo fue desplazando el carbón a toda prisa a otra parte del buque a «paladas», como el propio Hendrickson señaló.

División entre las carboneras y las respectivas salas de máquinas
División entre las carboneras y las respectivas salas de máquinas- ABC

«El incendio no se apagó mucho antes de que todo el carbón desapareciese. [No se apagó] hasta que yo y tres o cuatro hombres que estábamos allí acabamos de sacarlo de la caldera», añadía frente al comité de investigación. El bombero también dejó claro en su declaración que el calor produjo desperfectos en la pared del casco. Más concretamente, una «deformación» que intentó reparar «frotando un poco de aceite negro».

En lo que respecta a fuentes, tampoco le falta razón a Molony cuando afirma que este incendio fue ocultado por las autoridades del buque -al menos en un principio-. Y es que, cuando la misma comisión interrogó a Maurice Clark, el oficial de seguridad del «Titanic», uno de los temas a tratar fue el que no se hubiera redactado un informe sobre el suceso. Este señaló que no se llevó a cabo porque «no es raro tener estos pequeños fuegos en las calderas». Algo que contrasta radicalmente con la opinión del bombero, quien señaló que, en los cinco años que había trabajado para esa naviera, jamás vio que se produjera un fuego de esas características.

La declaración del bombero

LAURA ALBOR
LAURA ALBOR- ABC

La declaración del inspector de seguridad

LAURA ALBOR
LAURA ALBOR- ABC
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