Jesús Hernández, junto a uno de sus últimos libros
Jesús Hernández, junto a uno de sus últimos libros - J.H.

Jesús Hernández: «La 28ª se llevó una paliza importante a manos de los nazis en Hürtgen»

El popular historiador analiza para ABC la participación de la División del «cubo sangriento» en una de las batallas más cruentas de la Segunda Guerra Mundial

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Para Jesús Hernández, la actuación de la 28ª División de Infantería en la batalla del bosque de Hürtgen fue más que valerosa. Al menos, dadas las circunstancias. Y es que, durante esta contienda (acaecida a partir del 14 de septiembre de 1944) la denominada unidad del «cubo sangriento» se vio obligada a padecer condiciones meteorológicas terribles y a combatir contra un enemigo bien posicionado en el terreno. Aquel sufrimiento, con todo, curtió a este grupo de hombres para su prueba final: la ofensiva de las Ardenas. «La 28ª se llevó una paliza importante a manos germanas en Hürtgen», afirma a ABC el historiador.

Jesús Hernández Martínez es uno de los escritores más conocidos en el ámbito de la divulgación histórica en nuestro país. A día de hoy su página web (¡Es la guerra!) cuenta con más de un millón y medio de visitas. Periodista e historiador, nació en Barcelona y se especializó en historia contemporánea.

Antes de que comenzara a escribir sobre la Segunda Guerra Mundial los libros sobre esta temática eran más bien escasos en España. Desde entonces ha publicado más de una quincena de obras en las que narra esta contienda mediante curiosidades y anécdotas que logran atrapar a primerizos y expertos. A su vez, cuenta con varios ensayos en profundidad sobre temas en los que su investigación ha sido pionera en nuestro país.

Una obra destacada: «Pequeñas grandes historias de la Segunda Guerra Mundial» -Temas de hoy-

1-¿Por qué tenía tanta importancia militar para los americanos este bosque?

En el avance hacía el Rin, en el otoño de 1944, el bosque de Hürtgen representaba una amenaza para el flanco derecho, aunque en verdad esa amenaza era sólo sobre el mapa. Los alemanes no podían lanzar un ataque de entidad desde allí, pero los Aliados estimaron que no había que correr ese riesgo. Además, en el bosque había varias presas del río Rur -no confundir con el Ruhr, el de la conocida cuenca- que los alemanes podían desembalsar en cualquier momento cuando los norteamericanos avanzasen sobre ese río.

«La idea era un ataque frontal, más parecido a lo que se había visto en la Primera Guerra Mundial»

2-La batalla se extendió durante varias semanas... ¿En cuántas fases dividiría la contienda? ¿En qué consistió cada una?

En realidad, la batalla se prolongaría desde el 14 de septiembre de 1944 al 10 de febrero de 1945, convirtiéndose así en la más larga de las dirimidas por el Ejército norteamericano en toda su historia.

Yo la dividiría en tres fases; una primera en la que los estadounidenses creen que va a conseguir tomar el bosque con cierta facilidad, que iría hasta el 2 de noviembre, cuando llega la mítica 28ª División de Infanteria, cuya insignia roja sería conocida por los alemanes como el “cubo sangriento”.

En esa segunda fase, la 28ª se llevaría una paliza importante a manos germanas, a pesar de que eran tropas de calidad discreta. La tercera fase, la definitiva, se lanzaría a principios de febrero tras el fracaso germano en las Ardenas y culminaría con la toma de las presas, a pesar de que los alemanes tuvieron tiempo de desembalsar el agua, sin grandes consecuencias.

3-¿Cuál era el plan inicial de los americanos a la hora de tomar el bosque?

La idea era un ataque frontal, más parecido a lo que se había visto en la Primera Guerra Mundial. En lugar de tratar de efectuar movimientos envolventes, los norteamericanos confiaron en que sus avances de infantería lograrían expulsar a los alemanes. Sin embargo, no tuvieron en cuenta que en la espesura del bosque no podrían hacer valer su superioridad en blindados, o contar con el apoyo de la aviación. En cambio, los alemanes les esperaban bien asentados en el sistema defensivo de la Línea Sigfrido. El partido se jugó en el terreno que mejor le venía a los alemanes.

«Pronto se vio que los norteamericanos habían entrado en una ratonera»

4-¿Por qué, a pesar de la resistencia, siguieron enviando unidad tras unidad a la zona?

Los historiadores militares no lo entienden. Pronto se vio que los norteamericanos habían entrado en una ratonera. En lugar de salir de ella y tratar de rodear ampliamente el bosque, o avanzar en otros sectores, siguieron enviándose allí cada vez más tropas. Supongo que fue por la típica incapacidad militar de reconocer una decisión equivocada a tiempo.

5-¿Cree un error que se intentara tomar con tanta insistencia este bosque?

Por supuesto. Como digo, Hürtgen no representaba una amenaza real para el flanco aliado. Los alemanes no iban a poder lanzar un ataque a gran escala desde allí. También se vio que el desembalse de las presas no provocó la catástrofe temida. Por tanto, no había necesidad de enfrascarse en una lucha tan larga, dura y desmoralizadora que acabaría costando más de 30.000 bajas. Claro que ahora es fácil decirlo, es la ventaja con la que jugamos los historiadores.

La 28ª, en Hürtgen
La 28ª, en Hürtgen

6-¿Cuáles eran las trampas más habituales utilizadas por los nazis contra los americanos?

Los alemanes emplearon trampas cazabobos, disimuladas en cualquier objeto, además de minas, fortines ocultos, alambradas, zanjas, estacas... Colocaban obstáculos en los caminos, haciendo el bosque impenetrable. Disparaban proyectiles a las copas de los árboles, para que las astillas volasen en todas direcciones. Además, la lluvia, la niebla y el frío se aliaron con los alemanes. Cualquier avance norteamericano se convertía así en una pesadilla.

7-¿Cuál fue la unidad que americana que más sufrió durante la contienda?

Sin duda, la 28ª División de Infantería, que quedó muy maltrecha. Además, tuvo la mala suerte de que el lugar a donde fue enviada a descansar y reponerse, en las Ardenas, sería en donde atacarían después los alemanes. Como anécdota, uno de sus hombres quedó tan traumatizado por la lucha en ese bosque de abetos que durante muchos años no pudo poner en su casa un árbol de Navidad.