Jane Addams, la lesbiana que salvó a la inmigración de un cruel destino en Estados Unidos

Esta norteamericana impulsó el trabajo social como medida de desarrollo para combatir la pobreza y la injusticia entre clases

MadridActualizado:

«La verdadera paz no es simplemente la ausencia de guerra sino la presencia de la justicia», se expresó Jane Addams, reconocida pacifista ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1931, por su gran labor de inclusión social.

Desde finales del siglo XIX hasta la fecha de su muerte en 1935, la activista desarrollaría numerosos programas de ayuda destinados a los más vulnerables: pobres, mujeres e inmigrantes.

Europa estaba bajo el yugo de la muerte, el odio y la miseria que acompañaban a la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, al otro lado del Atlántico, aparentemente había una «tierra prometida» que albergaba esperanzas para los millones de personas que arribaban a Estados Unidos.

No obstante, la desesperación de toda esa gente por abandonar un continente convulso les impediría ver la otra cara cruel de un país -que aunque profundamente multirracial- sentía aversión por todos aquellos que desembarcaban con lo puesto.

Ante este fenómeno, Jane Addams con el movimiento «settlement» logró salvar a millones de inmigrantes del oscuro destino acechándoles en los barrios olvidados de Chicago. Su labor social promovería la inclusión social y denunciaría los actos de marginación, invitando a un voluntariado real a ser parte de la otra cara de Estados Unidos.

El llamado de Jane Adams

«Simplemente estaba harta de ella misma, de no saber qué hacer con su vida, con su energía de mujer joven, blanca, educada, de clase media-alta, en una indecisión paralizante entre lo que ella misma denominaría más tarde como el «imperativo familiar», la exigencia de una vida familiar dedicada al culto de la domesticidad o sus anhelos de una vida autónoma e independiente dedicada al activismo social», explica Silvia García Dauder en el libro «Psicología y Feminismo: Historia olvidada de mujeres pioneras en Psicología»

Tras una delicada operación de la espalda, Jane estaría postrada en la cama durante muchos meses. Desesperada y con necesidad de darle un nuevo sentido a su vida, -su familia esperaba que se casara y que tuviese hijos, pero ella era homosexual- decidió viajar por Europa. Una vez en el continente, pasaría breves estancias en diferentes ciudades, pero el tiempo suficiente para intuir que comenzaría un fuerte éxodo a Estados Unidos.

Addams estaría atenta a todas aquellas voces -especialmente femeninas- que eran testigos del sufrimiento que trajo consigo la Gran Guerra. Todas estas mujeres eran el eje de sus familias; porque mientras los hombres se mataban en nombre de la patria, ellas continuarían con el legado nacional.

«Durante los dos meses que pasé en Europa en el verano de 1915. Mujeres desoladas, a quienes la guerra había arrebatado todos sus cálidos intereses domésticos y sus queridos hijos, permanecían desamparadas en el brillo devastador de la memoria. Por culpa de esa luz despiadada tuvieron que mirar en las oscuras profundidades de la primitiva naturaleza humana y, de vez en cuando, una de esas mujeres desconsoladas eludía las estridentes llamadas del presente e insistía en que la guerra cortaba de raíz las relaciones humanas básicas, tan vitalmente necesarias para la supervivencia de la civilización», confesó Jane en su obra «El largo camino de la memoria de las mujeres».

Para Addams EE.UU podía parecer una solución, sin embargo también resultó ser parte del problema del sufrimiento de todas estas mujeres. «No entendía como los «amistosos estadounidenses» podían fabricar munición que se iba a utilizar para matar a cualquiera durante la Primera Guerra Mundial, en Europa, donde aún era muy natural que un alemán luchara contra un francés o un italiano contra un austríaco», expresó en su obra.

El devastador panorama que había resultado tras este conflicto bélico, le haría encabezar con fervor la causa pacífica, como presidenta de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, durante la década de 1919 a 1929.

La inmigración, el oro industrial

Entre los siglos XIX y XX, Estados Unidos se convertiría en la «tierra prometida» de una Europa desconsolada. Las historias de triunfo de otros paisanos animarían a emprender éxodos sin fecha de regreso.

Gráfico de datos de inmigración en EE.UU
Gráfico de datos de inmigración en EE.UU

Durante el marco de la Primera Guerra Mundial, el movimiento intercontinental era imposible. De esta manera, irlandeses, rusos, y principalmente italianos abandonarían sus países de origen con el corazón en un puño; pero con la vaga esperanza de un futuro mejor. Nada más pisar tierra, los inmigrantes estaban destinados a ocupar todos los puestos en la industria.

Los europeos habían escapado del infierno de la guerra y sus consecuencias, para arribar a otro; pero sin el amparo de saberse rodeados de su gentes y de su cultura. Sin embargo, sin ellos la gran economía norteamericana no sería posible; pues gracias a la mano de obra barata del europeo, la producción crecería como la espuma. No obstante, frente a este fenómeno positivo también resurgiría la aversión hacia todos los extranjeros que llegaban sin capital de inversión.

«Settlement houses» la luz del túnel

El desarrollo del trabajo social en Estados Unidos fue cobrando fuerza gracias a Jane Addams. Su pionero proyecto de protección a los inmigrantes impulsaría a otras organizaciones –fundamentalmente privadas- a velar por la integridad sanitaria, laboral y educativa de estas comunidades.

«La institución que dirigió tuvo que ver mucho con la acogida a los inmigrantes que llegaban a los barrios obreros de Chicago procedentes de todo el mundo y que sufrían una situación que tan bien describió Upton Sinclair en la «La jungla»», explicó Miguel Miranda en el ensayo previo a la obra de Jane Addams.

Todos aquellos que llegaban a ocupar puestos de trabajo en el sector industrial, vivían aislados de un Estados Unidos próspero; en barrios marginales y bajo condiciones infrahumanas.

Hull-House hoy es un museo
Hull-House hoy es un museo - Hull-House Museu

Una sola vivienda era el núcleo de «desarrollo» de muchas familias. Esto implicaba una alta exposición a numerosas enfermedades –especialmente brotes de tuberculosis-, su rápida propagación así como la imposibilidad de aislamiento.

Las medidas que proporcionaba el Gobierno eran insuficientes para cubrir las necesidades de estas comunidades marginadas. De esta manera, algunos grupos cristianos buscaban tratar la pobreza visitando a las familias inmigrantes; y durante los encuentros procuraban auxiliarles a través de la predicación del ejemplo. No obstante, la moral seguía sin resolver la situación asfixiante.

Como seguían sin producirse avances, Jane Addams decidó implementar otra alternativa a la buena voluntad de las organizaciones cristianas: el trabajo social.

Hull-House, la esperanza en Chicago

Addams estableció una especie de casas de vecindades, más conocidas como «settlement houses». El primer centro se fundó en Chicago y se llamó Hull-House. Éstas centrarían todos sus esfuerzos en mejorar la calidad de vida de estos grupos y defenderlos del abuso de las empresas.

«Fue requerida para actuar como mediadora en varios conflictos laborales de empresas importantes a causa de su prestigio y la confianza que inspiraba entre los trabajadores industriales, que trataban de mejorar con múltiples huelgas sus penosas condiciones laborales», explicó Miguel Miranda.

Asimismo en la Hull-House se extendieron las oportunidades de trabajo a hombres y mujeres, abogaron por sus derechos laborales, lograron la prohibición del trabajo infantil –los niños pequeños se veían obligados a llevar unas monedas a casa por la extrema necesidad-, establecieron planes de pensiones para las viudas, introdujeron reformas sanitarias, crearon el seguro social e implementaron la educación obligatoria.

«El futuro de Estados Unidos se determinará por el hogar y la escuela. El niño se convierte en lo que se le enseña, por lo que debemos vigilar lo que enseñamos y cómo vivimos», expresó Jane Addams.

Para el año 1920 la obra social de Addams se había expandido por todo el país, al menos 500 «settlements» estaban operando a favor de las comunidades inmigrantes.