Llegada de Cristóbal Colón a América, por Dióscoro Puebla, 1862
Llegada de Cristóbal Colón a América, por Dióscoro Puebla, 1862

Día de la Hispanidad«Madre de príncipes y de pueblos»: Lo que España ha aportado al mundo

Un español establecido en la corte de Prusia, el padre Denina, contestó a los enciclopedistas franceses con un brillante texto titulado: «Respuesta a la pregunta de qué se debe a España», en el que usaba argumentos y hechos para explicar

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«¿Qué se debe a España? Y desde hace dos siglos, desde hace cuatro, desde hace diez, ¿qué ha hecho por Europa?». Así planteaba el artículo sobre España de «La Enciclopedia Metódica» escrito por Masson de Morvilliers, que respondía a continuación a su propia pregunta: «Nada se le debe».

«La Enciclopedia Metódica», editada en Francia entre los años 1751 y 1772, bajo la dirección de Denis Diderot y Jean Le Rond d'Alembert, fue un ambicioso proyecto para recoger los principales conocimientos de la época. Un esfuerzo editorial sin precedentes en plena Ilustración, que fue exageradamente crítico con el papel de España en la historia de la humanidad. Influido por la leyenda negra sobre nuestro país, Masson de Morvilliers, el autor encargado del artículo sobre España, se dedicó a lanzar injustos juicios sumarios: «Tal vez sea la nación más ignorante de Europa. ¡Las artes, las ciencias, el comercio se han apagado en esta tierra!».

Por supuesto, desde la intelectualidad española no faltaron respuestas. Un español establecido en la corte de Prusia, el padre Denina, contestó a los enciclopedistas franceses con un brillante texto titulado: «Respuesta a la pregunta de qué se debe a España». Una contestación, completa y bien documentada, a la que se le podrían añadir un sinfín más de hazañas y descubrimientos.

Salvando la infinidad de pintores como El Greco, Velázquez, Esteban Murillo, Zurbarán, Goya, Sorolla, Picasso, Gris, Dalí o Miró; escritores como Cervantes, Garcilaso de la Vega, Lope de Vega, Góngora, Bécquer, García Lorca, Machado, Unamuno, Baroja, Pérez Galdós, Jiménez, Delibes, Valle Inclán, Rosalía de Castro, Calderón de la Barca, Ortega y Gasset, Espronceda, Zorrilla, Cela y muchos y muchos más; o de hombres de ciencia como Ignacio Bolívar, Ramón y Cajal, Marañón o Severo Ochoa… Salvando los nombres propios y la individualidades de las ciencias y las artes, ¿qué ha aportado España como identidad política al devenir del mundo?

Leyes más avanzadas de Europa

Luis Suárez, autor del libro «Lo que el mundo le debe a España» (Ariel), estima que la primera gran aportación es la decisión en el seno de la Monarquía Visigoda –remotísimo antecedente de lo que muchos siglos después sería el proyecto de los principales reinos hispánicos por crear un ente político– de asumir el catolicismo por encima del arrianismo, la peculiar interpretación germánica del cristianismo. En el III Concilio de Toledo (589) los visigodos asumieron el catolicismo, lo que les hizo someterse a una «Lex romana» y emplear el latín en vez de la lengua goda. Aquello fue una cuestión clave para el devenir de Europa y la fortaleza de la Iglesia Católica de Roma.

San Isidoro, que diría aquello de «feliz España, madre de príncipes y de pueblos», fue un claro ejemplo del papel que ejercieron los visigodos para salvar en lo posible la cultura clásica. Su biblioteca, aunque destruida con la invasión musulmana, pervivió este legado, al igual que su Escuela, que sería más adelante enraizada en la obra imperial de Carlomagno.

Miniatura de las Cantigas de Santa María que muestra a Alfonso X el Sabio dictando.
Miniatura de las Cantigas de Santa María que muestra a Alfonso X el Sabio dictando.

Este mismo autor explica que en España el feudalismo no se mantuvo dentro de las estrictas relaciones de fidelidad entre vasallo y señor, sino que era una cuestión mucho más compleja y avanzada. El vasallaje era un contrato que se ratificaba mediante juramento y solo por personas libres, en contraste con otros territorios europeos. Asimismo, en León nacieron, al restaurarse la legislación gótico-romana, las primeras leyes que permitían al siervo salir de esta condición. Algo que pronto se extendería al resto de Europa. Además, en la época de los Reyes Católicos, fue España el primer país donde se dictó una ley disponiendo la nulidad de cualquier vínculo de servidumbre que aún subsistiera.

También en España, concretamente Castilla, fue donde se crearon por primera vez órganos de representación de los tres estamentos, germen de las Cortes y del parlamentarismo. Algo que se hizo mucho antes de que en Inglaterra se constituyesen los Comunes, pues aquí los tres estados ya estaban en las Cortes de León desde 1188 y, más tarde, en los otros reinos hispánicos. En Inglaterra no llegarían sino hasta 1258. Eso sin olvidar que en la Corona de Aragón se produjo en la segunda década del siglo XIV un reconocimiento de que la potestad regia se garantizaba por medio de tres poderes: legislativo (Cortes), administrativo (Consejo) y Judicial (Audiencia o Chancillería). La importancia de la separación de poderes... ¡Cuatro siglos antes del supuesto descubrimiento de Montesquieu!

Otra aportación clave de los españoles en la Edad Media fue el propio mestizaje con musulmanes y judíos, que traían de Oriente algunas versiones del helenismo y de la sabiduría oriental. Sin ir más lejos, Gerberto de Aurillac, matemático y futuro Papa, usó un texto de al-Kwarizmi para trasladar a Europa los «guarismos» con el número cero, esto es, un avance para la ciencia. Misma vía usada para que los Traductores de Toledo rescatasen el pensamiento de Aristóteles valiéndose de textos orientales.

España fue, en definitiva, un puente entre Occidente y Orienta, del mismo modo que lo sería más adelante para Europa y América.

América y España

«La colonización americana es lo único verdaderamente grande que ha hecho España», decía José Ortega y Gasset sobre el Descubrimiento América, probablemente la mayor aportación de este país al mundo. La exploración de todo un continente y el haber transmitido el legado cultural europeo a su población, empezando por la lengua castellano, son sus grandes gestas.

La mayoría de los estudiosos e investigadores de estos temas sostiene de manera rotunda que en América no hubo escritura fonética antes de 1492. Por eso es tan importante recordar que en 1492 fue terminada la gramática de Antonio de Nebrija, la primera gramática europea desde Roma, que serviría de modelo para las de otras lenguas y marcó un hito en la maduración del castellano.

En este sentido, las universidades españolas fueron las primeras del continente americano, muchos años antes de las universidades anglosajonas que presumen de solera. Todavía hoy se debate sobre cuál fue oficialmente la primera, si la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Perú, o la Universidad Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo. Pues, ambas fueron creadas en la primera mitad del siglo XVI.

Entrada de Hernán Cortés a la ciudad maya de Potonchán en Tabasco en 1519
Entrada de Hernán Cortés a la ciudad maya de Potonchán en Tabasco en 1519

A la conquista de estos territorios le sucedió, en paralelo, un debate sobre Derechos humanos hasta entonces inédito. Frente al abuso de algunos conquistadores, fueron muchos los misioneros españoles que denunciaron la violencia desmedida y trabajaron para sacar adelante leyes más justas contra un tipo de esclavitud encubierta, las encomiendas. Sus esfuerzos quedaron materializados en las Nuevas Leyes de 1542, que reconocían a los indios como súbditos libres de la Corona española y abrió un debate inédito sobre derechos humanos en pleno siglo XVI.

Pese a sus defectos, estas leyes fueron precursoras dentro del derecho internacional y representaron una legislación vanguardista para su tiempo. Francisco de Vitoria, padre del Derecho Internacional, prendió de forma póstuma la conocida como controversia de Valladolid, celebrada entre 1550 y 1551, donde se enfrentaron quienes defendían que los indígenas tenían los mismos derechos que cualquier cristiano –tesis defendida por de Las Casas– contra los que creían que estaba justificado que un pueblo superior impusiera su tutela a pueblos inferiores para permitirles acceder a un grado más elevado de desarrollo, una idea capitaneada por Ginés de Sepúlveda.