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«Franco intentó crear la bomba atómica con ayuda de científicos nazis»

Lino Camprubi publica «Los ingenieros de Franco» (Crítica). Una obra a medio camino entre la historia, la ciencia y los avances técnicos que ahonda en la importancia que tuvieron estos tres campos a la hora de construir España tras la Guerra Civil

Tal y como ha desvelado el autor a ABC, a nuestro país llegaron a finales de los 40 científicos de la talla de Heinsenberg (en su momento a las órdenes de Hitler) para colaborar en el desarrollo de armamento y energía nuclear

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Hablar de los avances científicos y tecnológicos durante el franquismo implica -según la idea más extendida- hacerlo exclusivamente de las decenas de embalses que construyó Francisco Franco. Poco más ha trascendido en relación a este campo. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Y es que, el antiguo Jefe del Estado contó con un equipo de ingenieros cuyos avances edificaron el Régimen tal y como lo conocemos hoy.

Para luchar contra esa falsa (y extendida idea), el doctor en historia Lino Camprubi acaba de publicar «Los ingenieros de Franco» (Crítica, 2017). Una documentada investigación con la que busca, según afirma en declaraciones a ABC, que la sociedad «deje de preguntarse si existió o no ciencia y tecnología» durante el franquismo, y que empiece a cuestionarse «de qué tipo fue» y «cuál fue su relación con otros aspectos del período».

«Los Ingenieros de Franco» explica que no es posible entender el franquismo sin la investigación científica y técnica. Estudios que se sustentaron gracias a instituciones como la junta de energía nuclear que trató de conseguir la bomba atómica con ayuda de reputados científicos nazis de la talla Heisenberg, y que terminó renunciando a su objetivo por culpa de Estados Unidos.

Pero también investigaciones que consiguieron, en palabras del autor, que «se aprovechara hasta la última gota de agua que caía en España» con la construcción de más de dos centenares de embalses. Curiosamente, el proyecto de remodelar España a base de presas venía pergeñándose desde el Desastre del 98 y no fue, ni muchos menos, idea de Francisco Franco, a pesar de lo que se cree hoy en día.

Camprubi también dedica varios capítulos a ahondar en temas más concretos y técnicos como la importancia que tuvieron el Estrecho y el Peñón de Gibraltar durante la Guerra Fría. Algo ni mucho menos baladí, pues era la única en la que los EE.UU. podían detectar a los submarinos soviéticos que avanzaban desde las aguas de la Madre Rusia hasta el Atlántico. Una práctica vital para mantener controlada a la URSS.

Por ello, el franquismo trabajó durante esa década en la detección de sumergibles. El objetivo era -alianza por aquí, favorcillo por allá- tener una moneda de cambio con la que presionar a los americanos para que estos, a su vez, convenciesen a Inglaterra de que España debía mantener una cosoberanía sobre el Peñón. El plan, que se elaboró usando la OTAN como hilo conductor, no logró acabar con un conflicto iniciado en el siglo XVIII.

Finalmente, su obra también abarca desde la importancia de los fosfatos del antiguo Sáhara español, hasta la evolución de la industrialización o la importancia de la autarquía económica en el franquismo.

La bomba atómica de Franco

La bomba atómica española es un tema que, a pesar de las décadas que han pasado, sigue causando controversia entre los expertos. Como ya contamos en ABC en 2013. el interés de Francisco Franco por este artefacto comenzó tras las explosiones de Hiroshima y Nagasaki. Ambas fueron el detonante para que se crease en nuestro país una junta secreta a finales de los años 40. Grupo que nació con la idea de entrar en la era atómica por la puerta grande.

Como explicó en su momento el investigador José Lesta a este diario, el antiguo Jefe del Estado buscaba, así, «ejercer una presión real sobre el Magreb y convertir España en el único país europeo con armas nucleares después de Francia».

El proyecto (secreto, según Lesta) fue promovido en principio por el general Vigón y, posteriormente (a partir del 55), por el mismísimo Carrero Blanco. Este -después de que los científicos españoles terminaran su formación nuclear- fue completando poco a poco los pasos necesarios para contar con una bomba atómica. Entre ellos, la obtención de plutonio, que se logró mediante la ayuda secreta de Francia y a espaldas de EE.UU. y la URSS. «En la década de los 70, España disponía de los científicos para fabricar el artefacto, de las centrales nucleares necesarias, del material fisible -el uranio, presente en el país- y del componente tecnológico», completaba el autor en declaraciones a ABC.

Sin embargo, la muerte primero de Carrero Blanco, y posteriormente de Franco, hicieron que el proyecto cayera en el olvido. «El asesinato de Carrero frenó muy gravemente proyecto nuclear español», destacaba Lesta en 2013. Posteriormente, Estados Unidos logró que España firmase el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares en 1987. Un pacto mediante el que se comprometía a dejar de lado las investigaciones en ese tipo de armamento.

Lino Camprubi: «Franco intentó crear una bomba atómica con ayuda de científicos nazis»

1-En su libro afirma que no debería ser recurrente la pregunta que cuestiona si hubo o no ciencia y tecnología durante el franquismo.

Todavía sigue más o menos extendida la idea de que no hubo ciencia y tecnología en el franquismo. El problema es que muchos historiadores generales de la época siguen dando esa teoría por buena. Por suerte, creo que ese problema ya está superado por los historiadores de la ciencia y la tecnología.

Yo he pasado tres años en el departamento de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma, y lo que se hace en él parte de la base de que, efectivamente, sí se hicieron avances en estos campos durante el franquismo. Por ello, lo que busco con esta libro es dirigirme, además de al gran público, a los historiadores generales. Dejarles claro que debemos olvidar esa idea.

2-¿En qué tipo de ciencia (o avances científicos) se ahondó más durante el franquismo?

En la primera época, principalmente ciencias aplicadas. Era el modo de conseguir objetivos económicos para una España en reconstrucción tras la Guerra Civil. En la España de la autarquía se primó ese tipo de ciencia. Pero a lo largo del tiempo fueron destacando otras.

Cada capítulo del libro analiza un tipo de necesidad que había en España, y qué respuesta dieron los científicos o técnicos franquistas a esa necesidad. Un ejemplo es que, durante la Guerra Fría, era clave la detección de submarinos en el Estrecho de Gibraltar. Para ello la ciencia necesaria era la oceanografía física. Por eso se incidió en ella en nuestro país.

3-¿Cree que se podría haber avanzado más si los científicos exiliados hubieran permanecido en España?

Hubo un exilio exterior y un exilio interior (gente que se quedó en España, pero que no pudo continuar trabajando en lo suyo porque había sido depurada de las universidades, o porque sus investigaciones estaban mal vistas. Algo así sucedió con el evolucionismo. Hasta finales de los 50 no se pudo hablar de evolucionismo. La represión seguramente fue excesiva, y claro que se podría haber avanzado más sin ella.

Experimentos nucleares alemanes en 1945
Experimentos nucleares alemanes en 1945- ABC

4-¿Qué era el nacionalcatolicismo que tanto se extendió durante el franquismo?

Era la idea de que la historia de España era la historia de la Iglesia Católica, y que España era la realización de la Iglesia Católica en la Tierra. Esa era una doctrina que venía del siglo XIX. Pero hay que tener en cuenta el componente industrializador del nacionalcatolicismo. Un elemento que a veces se olvida, pero que ha sido puesto de manifiesto por varios expertos como Alfonso Botti.

En el libro intento hacer ver como el nacionalcatolicismo (la ideología oficial del Régimen) se transformó, durante el periodo, en un catalocismo franquista. Solemos entender el nacionalcatolicismo como una cosa arcaica y retrógrada, pero también tenía componentes industrializadores y modernizadores. Elementos que ganaron mucha fuerza durante el franquismo. Esa parte del nacionalcatolicismo es la que quiero entender mejor en el libro.

5-Entonces... ¿Cuál fue la vinculación del nacionalcatolicismo con la ciencia?

Es sencilla. Tras la Guerra Civil el argumento era que, para que España siguiese siendo católica y sobreviviera en un mundo capitalista, el capitalismo español tenía que ser capaz de competir en un mundo capitalista a nivel industrial y militar. ¿Cuál era el método para conseguir este objetivo? La evolución a través de la investigación en ciencias aplicadas. Por ello se fomentó.

«Los embalses no fueron idea de Franco, estaban planeados desde el desastre del 98»

6-¿Franco contó con algún ingeniero de referencia?

Para empezar, podríamos decir que el título del libro se refiere no solo a los ingenieros que tenía Franco, sino a los ingenieros que construyeron a Franco. Los principales fueron Antonio Suanzes y Eduardo Torroja. Ambos fueron ejemplos de planificación técnica y tuvieron una gran importancia política.

Suanzes fue el presidente del INI, el Instituto Nacional de Industria, y dos veces ministro de Industria. Fue uno de los padres de la doctrina de la autarquía en los ámbitos militares y de industria pesada. Es decir, de la autosuficiencia económica.

Torroja fundó el Instituto de las Ciencias de la Construcción Torroja. Era el instituto mejor financiado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Fue un actor político clave del franquismo por la industrialización, las viviendas baratas, las presas...

A su vez, fue un diseñador y un técnico de mucho prestigio internacional. Lo era ya incluso en los años 30, durante la época de la Segunda República. Fue muy respetado internacionalmente durante el franquismo y utilizó sus relaciones para ganar poder dentro del Régimen. Fue además uno de los impulsores de la estandarización de los elementos de construcción, por ejemplo. Algo clave para la prefabricación y que la construcción pasase de ser artesanal, a un trabajo de obreros sin cualificación.

7-¿Estos ingenieros franquistas ayudaron a la evolución de España?

Una de las cosas que hizo el franquismo fue industrializar forzosamente España y convertirla en una economía capitalista homologable a las de su entorno. Pero los ingenieros hicieron esta tarea con el disfraz de los Reyes Católicos, del Imperio y del nacionalcatolicismo.

Franco inaugura el pantano de Yesa
Franco inaugura el pantano de Yesa- YouTube

8-Habla de la importancia que podría haber tenido la energía nuclear para la independencia política de España...

Si. Ese fue un proyecto fracasado del físico José María Otero de Navascués. Este proponía la energía nuclear como alternativa al petróleo. Como España no producía petróleo y dependía de otros países, pensó que se podría usar el uranio (del cual había más en el país). Quiso fomentar esa “energía nacional”, que era como se vendía entonces.

El problema fue que, en 1955, Estados Unidos llevó a cabo una estrategia que posteriormente replicó en muchos otros países de Europa y el extranjero: para frenar los programas de energía nuclear nacionales vendió, a precios muy baratos, reactores nucleares fabricados en Estados Unidos que funcionaban con uranio enriquecido. Y la tecnología de enriquecer uranio era (en el mundo occidental) exclusiva de Norteamérica. Eso produjo una dependencia del material estadounidense.

Así pues, lo que empezó siendo un proyecto para conseguir la independencia energética de España en base a la energía nuclear, terminó cayendo en la órbita de la dependencia de la producción estadounidense.

9-¿Por qué el franquismo comenzó a investigar en secreto la energía nuclear?

Porque el objetivo primero era la bomba atómica. En España estos estudios comenzaron a finales de los 40. Hay que tener en cuenta que, tras las bombas de Hirashima y Nagasaki (lanzadas un año antes), todos los países querían hacerse con este arma por si, a partir de ese momento, la soberanía empezaba a jugarse en ese campo. España, como otros muchos países, creó una junta secreta que hizo pactos con otros países como Italia o Alemania. A estos países (los perdedores de la Segunda Guerra Mundial) se les prohibió investigar en el campo de la física nuclear.

«No se podía hacer nada sin España. Y eso lo sabía perfectamente Estados Unidos»

10-¿En qué consistieron esos pactos?

En España la junta de energía atómica cerró varios acuerdos con Alemania mediante los que llegaron a nuestro país científicos como Heisenberg (el padre de la bomba atómica nazi, que nunca se creó) para servir de asesores.

Este experto, al que se le prohibió investigar y enseñar en Alemania cuestiones nucleares, pasó en España seis meses. Junto a él vinieron más como Otto Fritz. España estuvo encantada de recibirles y hasta dieron conferencias. En nuestro país, todavía algo aislado en el 47 y el 48, contar con científicos de ese prestigio estaba muy bien valorado a todos los niveles.

Con Italia se hizo un acuerdo muy interesante de intercambio. España les envió uranio extraído de sus minas a cambio de que ellos formasen a expertos nacionales en física nuclear. Un campo en el que en nuestro país, hasta ese momento, no se había avanzado nada. Este tratado derivaría en la creación del primer grupo de físicos nucleares de España.

11-Entonces... ¿España trató de conseguir la bomba atómica con ayuda extranjera?

Si, España intentó conseguir una bomba atómica con ayuda de científicos nazis e italianos. Pero esos acuerdos duraron muy poco. En primer lugar, porque los alemanes comenzaron pronto a hacer sus propias investigaciones. Y, por otro lado, porque la tecnología para manufacturar uranio (convertirlo en material combustible) se importaba de Alemania.

Con Italia el problema fue que rompieron relaciones cuando se conoció que en España había menos uranio del que se creía. Además Italia tenía también un programa de independencia nuclear que abandonó por la mediación de Estados Unidos.

12-¿Por qué se hizo pública posteriormente esta junta?

Esta junta se hizo pública en el 51 porque, en ese momento, lo que se estaba fomentando en el mundo no eran los usos militares de la energía atómica, sino los usos pacíficos. A partir de entonces se empezó a normalizar la investigación.

Heisenberg, el padre de la bomba atómica nazi
Heisenberg, el padre de la bomba atómica nazi- WIKIMEDIA

13-Tampoco se olvida en su obra de los embalses. ¿Fueron idea de Franco?

Los embalses vienen de una tradición anterior al franquismo. Los primeros planes y las primeras instalaciones se empezaron a hacer en la época de Primo de Rivera. Posteriormente se proyección continuó durante la Segunda República.

Al final, los planes llegaron al franquismo prácticamente intactos. Por tanto no fueron ni una obsesión, ni una idea de Franco. Lo que sí que se añadió durante el franquismo fue la producción hidroeléctrica (que ya existía, aunque dependía hasta su llegada de empresas privadas).

La idea de los pantanos era anterior. Ya durante el desastre del 98 hubo un grupo de españoles como Joaquín Costa que entendieron que había que dejar de depender de economías coloniales y empezar a producir aquí. Tenían la idea de que España era un secarral y había que regalarla. Y para ello hacían falta presas. De esta tradición es de la que vienen los embalses.

14-¿Fueron realmente útiles?

Sí que es cierto que, a partir el franquismo, se aprovechó cada gota de agua que caía en España. Y eso tuvo efectos reales sobre la economía.

15-También explica en su libro la importancia de Gibraltar durante el franquismo.

Muchas veces se afirma que Gibraltar es solo una roca llena de monos y que no debemos pelear por ella. Sin embargo, estratégicamente tuvo gran importancia en el campo de la guerra antisubmarina durante la Guerra Fría. Gibraltar es el único estrecho que regula el paso entre el Mediterráneo y el Atlántico y, a partir del 45, era uno de los pocos que permitía a los submarinos rusos entrar en el Atlántico.

Por ello, establecer sistemas de detección y defensa antisubmarina en Gibraltar era una prioridad durante la Guerra Fría. Era, según la marina estadounidense, uno de los frentes de vanguardia durante la contienda. Tanto para España como para Inglaterra, la cuestión de la soberanía cobró un significado nuevo al entrar en el conflicto.

«Establecer sistemas de detección y defensa antisubmarina en Gibraltar era una prioridad durante la Guerra Fría»

16-Gibraltar ya había cobrado anteriormente importancia en el ámbito submarino...

Sí, durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Los submarinos son interesantísimos porque añadieron una dimensión nueva a la historia humana: las profundidades del océano. Militarmente ofrecieron a los mandos la posibilidad de apoyar a las tropas sin ser vistos. La peculiaridad del Estrecho de Gibraltar es que, ya por entonces, era una zona en la que resultaba muy fácil detectar a los submarinos. Por eso cobró una importancia significativa.

17-¿Por qué España se empezó a interesar en la defensa antisubmarina durante esta época?

Gibraltar es una roca, pero el Estrecho es mucho más grande, y en aquella época el norte de Marruecos era protectorado español. Es decir, que las dos orillas pertenecían a España. Eso aumentó la importancia de los puertos españoles para cualquier operación de investigación científica y de creación de una instalación militar. No se podía hacer nada sin España. Y eso lo sabía perfectamente Estados Unidos. Los americanos querían instalar en ese punto un sistema de detección de submarinos. Y tanto Inglaterra como España querían aprovecharse de la situación.

El interés de España en la defensa antisubmarina del Estrecho no era militar. Si un submarino llega hasta Cádiz, te puede lanzar un misil igual. España avanzó en ese campo para utilizarlo como moneda de cambio con Estados Unidos.

Submarino atómico (1950)
Submarino atómico (1950)- ABC

18-¿Impidió Inglaterra que España entrara antes en la OTAN para no perder Gibraltar?

Creo que una de las razones principales de Gran Bretaña para negarse a la entrada de España en la OTAN (Estados Unidos estaba dispuesto a ello desde los 50) era la posible soberanía compartida de Gibraltar.

Franco esgrimía entonces que, como España estaba comprometida en la defensa de occidente contra el comunismo, y Gibraltar era una base de la OTAN, lo lógico era entrar en la organización y tener una cosoberanía del Peñón y una cogestión de la base militar. Inglaterra, por su parte, esgrimió que Franco era un dictador para evitarlo.