La falsa locura de Ana de Sajonia: ni demente ni enferma sexual aunque lo diga la Wikipedia

Mujeres como Ana de Sajonia o Catalina de Aragón fueron víctimas de divorcios abusivos, productos de la Reforma protestante que permitía a dirigentes como Enrique VIII o Orange no responder ante nadie más que ellos

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La Wikipedia, una enciclopedia online fruto de la colaboración global, ha abierto las puertas del conocimiento a todas las clases sociales y a todos los países, a pesar de los inevitables errores de una información con escasos filtros. Claro que una cosa es un error en una fecha o una imprecisión y otra propagar tópicos. Algunas entradas de la Wikipedia son la mejor prueba de la vigencia de la Leyenda Negra contra lo español y el mundo católico.

Así es el caso de Ana de Sajonia, primera esposa de Guillermo de Orange, cuya entrada española en la Wikipedia (paradójicamente, más imprecisa y sensacionalista que la versión holandesa o la alemana) califica a la germana de mujer con «un carácter inestable, cambiante entre la melancolía, la violencia y el impulso suicida». Según la enciclopedia online, «su personalidad impredecible terminó cansando a su marido Guillermo y a la ciudadanía, que anuló su matrimonio». Una información conforme a lo que los intereses de Orange, inventor de la propaganda moderna, contó a Europa para evitar el escándalo y forzar el divorcio, incluso a riesgo de incurrir en mentiras.

Ni cuento ni final feliz

Mujeres como Ana de Sajonia o Catalina de Aragón fueron víctimas de divorcios abusivos, productos de la Reforma protestante que permitía a dirigentes como Enrique VIII o Orange responder únicamente ante las moldeables nuevas iglesias. Puesto que la separación entre Estado y religión nunca fue tan liviana. Sin embargo, el que Ana de Sajonia fuera repudiada y desprestigiada respondió al hecho de que al menos el pueblo sí necesitaba comprender que el poder no se había vuelto arbitrario. O al menos, no del todo.

Ana de Sajonia (Dresde, 23 de diciembre de 1544) era hija del elector Mauricio de Sajonia y de Inés, hija mayor del landgrave Felipe I de Hesse. Ambas familias íntimamente relacionadas con Lutero. Dada su alta dote y la nobleza de su sangre, Ana de Sajonia fue pretendida por los grandes señores protestantes del continente, incluso cuando una ligera cojera y un hombro más alto que el otro le daba un aspecto físico poco atractivo. Así y todo, fue finalmente Guillermo de Orange el que se casó con ella el 25 de agosto de 1561 mediante una dote de 250.000 florines, a pesar de que entre la familia de la novia hubo recelo a cuenta de la deuda que el líder holandés mantenía con Hesse.

Orange, pronto involucrado en una guerra contra su legítimo soberano, Felipe II, empleó sus amistades y sus negocios en Alemania para levantar ejércitos de mercenarios con los que inflamar, cada poco tiempo, las llamas de la rebelión en los Países Bajos. Su segundo matrimonio fue fundamental para ello.

Orange buscó la manera de divorciarse de Ana sin renunciar a su dote

Viudo desde 1558, Guillermo de Orange se casó con Ana de Sajonia para reforzar su relación luterana y agrandar su patrimonio. La dote de Sajonia, cimentada en las confiscaciones de tierras de la Iglesia y de nobles católicos, era de un gran volumen. No en vano, y aquí coinciden todas las versiones, el matrimonio fue desde el principio desafortunado y Ana cayó en varias depresiones, lo cual no evitó que la pareja tuviera cinco hijos.

Hacia 1571, la Casa Orange estaba prácticamente en la ruina y, con el Duque de Alba afianzado su poder en los Países Bajos, Guillermo estaba en uno de sus momentos más bajos, habiendo perdido recientemente a su hermano (Adolfo), sus posesiones y sus cargos. A consecuencia de ello, Orange buscó la manera de divorciarse de Ana sin renunciar a su dote, lo cual consiguió propagando los rumores más deformados y otorgándole un exagerado apetito sexual.

Si bien la Wikipedia afirma que el detonante del divorcio fue que quedó embarazada de su abogado, Jan Rubens, padre del célebre pintor, nunca se ha podido demostrar que la niña resultante, Cristina, no fuera en verdad de Guillermo. El líder rebelde mandó arrestar a Rubens para torturarlo. Ana fue presionado para que o confesaba su infidelidad o Rubens sería ejecutado. Como resultado de ello, se declaró culpable el 26 de marzo de 1571 y Guillermo la recluyó junto a la hija bastarda en el Castillo de Beilstein, apartada de sus tres primeros hijos. Jan Rubens, no obstante, fue liberado y pudo volver con su esposa legítima poco después.

El líder rebelde convenció a Europa de que Ana de Sajonia había perdido el juicio y se merecía aquel destino, del mismo modo que convenció a la mayoría de que Felipe II había recluido y asesinado a su hijo primogénito, Carlos de Austria, en el Alcázar de Madrid. El arte de la mentira era su mayor talento.

Cómo destruir a una persona

En el castillo de Beilstein (hoy, Alemania), asegura la historia «oficial», Ana de Sajonia se volvió «todavía más excéntrica, sufriendo alucinaciones y ataques de cólera». María Elvira Roca Barea, autora de «Imperiofobia y Leyenda Negra» y del reciente «6 relatos ejemplares 6», recuerda que «no existen pruebas acreditadas que puedan dar fe de dichas acusaciones más allá de los tejemanejes de su inteligente y poderoso marido por hacerse con todos los bienes y riquezas de aquella. La única opción que le quedaba al príncipe para poder casarse con otra mujer mucho más joven, sin renunciar a la fabulosa dote de Ana —que había salvado a los Orange-Nassau de la ruina—, pasaba por desacreditarla, por destruirla…»

Guillermo de Orange, el Taciturno, por Adriaen Thomasz Key
Guillermo de Orange, el Taciturno, por Adriaen Thomasz Key

Cuando Cristina fue apartada del lado de Ana, aquello fue un golpe crítico para la deprimida y destruida esposa de Guillermo, que intentó suicidarse a consecuencia de este maltrato psicológico. ¿Si Cristina no era hija de Orange para qué apartarla de Ana? Simplemente, por castigarla. Trasladada a Dresde en diciembre de 1576, en una estancia cuyas ventanas estaban amuralladas, vivió el resto de sus días hasta morir de agotamiento físico y mental, en 1577, a los 32 años de edad.

Orange, por su parte, se volvió a casar poco después. Primero con Carlota de Montpensier, que, pese a ser hija del católico Luis de Borbón, mantenía una estrecha relación con distintos personajes protestantes. Con ella empezó su relación incluso antes de estar completamente divorciado.

Exiliados los dos en Alemania, Carlota y Guillermo se desposaron en junio de 1575 en medio de las críticas de los círculos calvinistas, que no entendían qué veía el Príncipe de Orange en aquella monja católica que se había fugado de un convento de Francia. Carlota, que había sido abadesa en su juventud, murió de agotamiento mientras curaba las heridas que su marido recibió cuando un joven vizcaíno de pocas luces, Juan Jáuregui, intentó asesinarle en 1582. Aún se casaría una cuarta vez «El Taciturno», que por el camino dejó varios hijos fruto de relaciones extramatrimoniales.