Historia

Charles Manson, el «profeta de Satán» que asesinó a siete personas con su secta de niñas pijas

Después de que haya salido a la luz que este criminal está sumamente enfermo, repasamos las crueles muertes por los que fue condenado a cadena perpetua

Charles Manson
Charles Manson - Criminalia

No mató a nadie (al menos de forma reconocida). Sin embargo, Charles Manson cumple a día de hoy cadena perpetua por haber sido el «autor intelectual» de siete asesinatos. Entre sus víctimas (más bien las víctimas de sus acólitos, la «Familia Manson», como él les llamaba) se encuentra incluso la esposa del afamado director Roman Polanski, Sharon Tate, quien estaba embarazada de ocho meses en el momento de ser apuñalada. Sin embargo, este cruel personaje no ha pasado a la historia solo por las muertes, sino por toda la leyenda que se generó a su alrededor. De él y de sus seguidores (la mayoría, mujeres que fueron definidas después como «niñas pijas») se dijo que eran seguidores de Satán y que buscaban crear una revolución que acabara con el mundo.

Esta semana, Manson ha vuelto a ser alumbrado por los focos de la actualidad después de que varios medios informaran de que está gravemente enfermo y corre riesgo de fallecer en la cárcel en la que cumple condena.

Una juventud controvertida

Charles Miles Manson nació oficialmente el 11 de noviembre de 1934 en Cincinnati (EEUU), y desde sus primeros días de vida tuvo que sufrir la indiferencia de su madre y el abandono de su padre (un matón que se marchó de casa antes de que su pequeño viniese al mundo). «Kathleen Madddox sumaba 16 años cuando tuvo a Charles. Nunca realizó bien su papel de madre», explica a ABC Christian Campos, periodista especializado en sucesos y desapariciones, redactor de «El Caso», colaborador de varios programas de radio y cofundador de «Criminalia» (la mayor web de información sobre asesinos en habla hispana) junto a Juan Ignacio Blanco (antiguo director de «El Caso») y Francisco Murcia.

PARA SABER MÁS: «Criminalia», la web más completa de habla hispana sobre asesinos y casos criminales.

El mismo Manson no tuvo reparos en hablar de su controvertida infancia: «Soy un niño de la calle. El hijo de una niña perdida que salió de Kentucky abandonada por su marido». El pequeño Charles sintió durante aquellos primeros años verdadero amor por su madre. Pero aquello no parecía recíproco, pues la joven Kathleen aprovechaba cualquier descuido para olvidarse de él y perpetrar todo tipo de fechorías. Así sucedió cuando (a los seis años) le dejó junto a sus abuelos mientras robaba una gasolinera. El plan le salió mal, pues fue cazada por la policía y no tardó en dar con sus huesos en la cárcel. «Mi madre estuvo en prisión por robar a mano armada. Yo solía visitarla allí», recordaba el futuro asesino posteriormente.

Durante los cinco años en los que su madre estuvo entre rejas, Manson vivió con sus abuelos primero y su tía Joanne después. Siempre con la ilusión de volver a ver a Kathleen. Los sueños del pequeño parecieron cumplirse cuando, tras abandonar la prisión, la joven acudió a recogerle. «A partir de entonces vivieron una vida nómada viajando por lugares como Ohio o Kentucky. Una existencia que rayaba el límite del delito», explica Campos a este diario.

Podría ser una mala vida, pero al menos estarían juntos... O eso creía el niño pues, cuando Kathleen se enamoró de un hombre que odiaba a Charlie, decidió poner a este bajo la tutela de los servicios sociales. «Le prometió volver a por él, pero eso nunca sucedió», completa el cofundador de Criminalia.

Ese momento fue clave en la vida del niño, como él mismo señalaba luego en varias entrevistas: «Lo único que me enseñó mi madre es que todo lo que decía era mentira. Aprendí a no creer en nada ni en nadie». Por aquel entonces (el año 1947) Manson se dio a la fechorías y, siguiendo los consejos de su tio, empezó a comportarse como un auténtico delincuente. «Comenzó una vida de casas de acogida, reformatorios... Se envolvió en el sadismo de estos lugares y aprendió a luchar por su supervivencia», añade Campos.

«A partir de entonces vivieron una vida nómada viajando por lugares como Ohio o Kentucky. Una existencia que rayaba el límite del delito»

Según palabras del propio Charles, en aquella época fue violado repetidas veces en los diferentes reformatorios por los que pasó, algo que también marcó su carácter. Todo aquello se mezcló como un cóctel en su interior y acabó convirtiéndole en lo que, posteriormente, fue: un sádico asesino.

Tras los reformatorios llegó la prisión, de la que entró y salió frecuentemente. «Pasé en la cárcel toda mi vida», afirmaba él mismo. «Ingresó en la penitenciaría en el 55. La primera vez, por robar un coche. Aquello fue su perdición, pues aprendió como ser un buen proxeneta. En el 58 quedó en libertad, pero volvió a ser condenado por tratar de cobrar un cheque robado por 38 dólares. Esta vez, 10 años», explica Campos. Al final, fue liberado en el 67. Para entonces solo conocía la vida entre rejas. De hecho, antes de salir a la calle dijo a un guardia: «No quiero marcharme. No tengo ningún hogar fuera». Y no le faltaba razón, pues a los 32 años había pasado casi la mitad de su existencia «a la sombra».

El «hippie» manipulador

En el año 1967, cuando Manson salió de prisión, se dio de bruces con un movimiento «hippie» en alza. Jóvenes que hablaban de amor libre, se sentían atraídos por la música y las teorías alternativas, y no tenían reparos ante las drogas.

Se sintió, en definitiva, como pez en el agua, pues había aprendido a tocar la guitarra y se había unido a la cienciología (entonces bastante apreciada) en prisión. Pronto se trasladó al meollo de aquella nueva forma de ver el mundo: el barrio de Haight Ashbury en San Francisco. Y allí comenzó a dar forma a su plan de convertirse en líder social. Un objetivo para el que le ayudaría su carácter. «Era superficial, mentiroso e inadaptable, pero también maleable y sabía perfilar a la gente con facilidad. Sabía lo que quería cada uno», explicaba posteriormente el que había sido su psicólogo en la cárcel.

«Se vio favorecido por la explosión de los “hippies”. Un movimiento contracultural que buscaba la independencia de la familia y de los cánones establecidos por los adultos», añade Campos. Esta mentalidad, unida a su palabrería, a grandes dosis de LSD y al sexo, hicieron que Manson se viera rodeado más pronto que tarde de una legión de seguidores formada mayoritariamente por mujeres. La «Familia Manson», como él mismo explicaba. Quizá, como forma de sustituir a esa familia real que jamás le había querido.

Manson, en 1960
Manson, en 1960- ABC

Aunque su número de seguidores fluctuaba, siempre solía rondar la treintena. Y todos ellos veían al pequeño Charlie (literalmente, pues tenía una estatura de 1,57) como un dios todopoderoso que jamás moriría y que les guiaría por el camino adecuado.

¿Cómo es posible que una persona así pudiera lograr tener una cantidad de fanáticos tan amplia a sus espaldas? La respuesta la ofrece Christian Campos: «Posteriormente surgió la teoría de que era a la vez un camaleón y un perro. Un camaleón, porque podía ser lo que las otras personas querían que fuera. Podía reflejar sus opiniones como si fuera un espejo, y eso le hacía ganarse su confianza. Era una especie de hombre de mil caras que sabía hacerse amigo de todos y congraciarse con los demás. Pero también era un perro porque se alimentaba del miedo de los demás. Cuando alguno de sus seguidores mostraba miedo, era castigado».

El investigador Gabriel Pombo añade en su libro «Instinto criminal» un ingrediente más: su capacidad para explicar su filosofía paranoide a sus acólitos cuando estaban hasta las cejas de droga. Una sustancia, por cierto, que también le ayudaba a mantener relaciones sexuales con toda aquella seguidora que desease. No en vano, él mismo se vanaglorió después de su amplio abanico de conquistas. «Jovencitas encantadoras corrían por todas partes, sin ropa, pidiendo amor. La hierba y las drogas alucinógenas se conseguían fácilmente en la calle. Era un mundo complemente diferente al que yo había conocido. Un mundo demasiado bueno para ser verdad. Era el sueño de un preso hecho realidad después de siete largos años encerrado. No lo dejé escapar. Me agarré a él y a la generación que lo disfrutaba».

La familia

La «Familia Manson» fue creciendo a partir de entonces. Charles, que de estúpido no tenía un pelo, procuraba atraer hacia él a chicas de buena familia que se sintieran descontentas y oprimidas por la sociedad. «Niña pijas» (como explica Jesús Palacios en su obra «Psychokillers: anatomía del asesino en serie»), en definitiva, que vieran en él a un revolucionario salvador que actuase casi como su padre.

Lo cierto es que lo logró y, al poco tiempo, consiguió trasladarse con su grupo (en el que acabó habiendo 3 mujeres por cada hombre) a vivir en lugares apartados como ranchos o viejos y abandonados escenarios de cine. Allí residían olvidando la televisión y la radio, comían aquello que tiraban los supermercados, e iban de orgía en orgía. Solo se movían de cuando en cuando en un viejo autobús escolar pintado de negro. Y todo, cuando Manson decidía que quería probar suerte como estrella del rock en otra ciudad. El mismo hombre que luego se proclamaría a sí mismo como el «Anticristo».

Al final, le núcleo de la «Familia Manson» estaba formado por los siguientes miembros:

Tres miembros de la Familia (Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie van Houghton)
Tres miembros de la Familia (Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie van Houghton)- APP

1-Mary Brunner

Fue la primera de la familia. Jovencita y pelirroja, había sido asistente de bibliotecaria en la Universidad de Berkeley y se vanagloriaba de ser una ecologista radical. Encontró en Manson un nuevo ídolo al que siguió sin dudar con apenas 23 años. En la comuna tuvo con él un hijo llamado Michael Brunner Manson. Esta mujer le ofreció su casa para vivir. Vivienda que, durante meses, compartió con otras 18 chicas. Posteriormente viajó con Manson por todo EEUU reclutando a más seguidoras.

2-Lynette Fromme

Otra bella pelirroja. Manson la conoció en Venice Beach, cuando acababa de discutir con su padre, por lo que fue fácil convencerla de unirse a la «Familia». Fue apodada «Chillona» por su tono agudo de voz. Posteriormente fue declarada como una de las más fervientes seguidoras de Charles.

3-Patricia Krenwinkel

Una pasante de abogado que vivía descontenta con su vida. Como ella misma declararía posteriormente, «conocí a Charles cuando vivía en la playa con mi hermana en casa de unos amigos. Estaba desesperada por tener a alguien a quien querer, a quien cuidar». Se unió a él cuando sumaba una veintena de primaveras a sus espaldas. Un ejemplo del estado emocional en el que estaba cuando se juntó con este macabro personaje es que, mientras hacían el amor y él decía que la quería, ella lloraba constantemente. Al parecer, porque no se había sentido amada jamás por sus familiares y amigos.

Susan Atkins
Susan Atkins- AP

4-Susan Atkins

«Es casi imposible comprender la demencia, y así es como vivía yo, en la demencia». Eso es lo que declaró años después de los asesinatos Atkins, otras de las más fervientes seguidoras de Manson. Según los fiscales, esta morena era también la más sádica de la banda, lo que le granjeó el apodo de «Sadie Mae». Un nombre que le puso el mismo Charles. Tuvo un hijo con un miembro de la comuna que el «líder supremo» bautizó como Zezozose Zadfrack Glutz.

5-Leslie Van Houten

La más joven de todas. Tenía 19 años cuando se cometieron los crímenes. Procedía de una familia de clase media del sur de california. En principio era sociable y popular. De hecho, llegó a ser elegida como reina de la belleza en un baile de fin de curso. Sin embargo, cuando sus padres se separaron sus amigos la abandonaran. Al poco se quedó embarazada de un niño del que abortó ilegalmente. Entonces empezó a coquetear con las drogas. Conoció a Manson durante una fiesta con unos amigos. Con él se dedicó a leer el libro de las revelaciones. «Al principio todo era inocente», dijo. Al parecer, le creía una especie de mesías: «Charles representaba a veces la crucifixión. Decía que moriría por nosotros». En 2002 declaró: «Sé que el dolor se transmite a través de las generaciones. Quiero que las víctimas sepan que estoy profundamente avergonzada de lo que hice»

6-Charles («Tex») Watson

Uno de los pocos hombres de la «Familia». Nació en 1945 y, desde pequeño, se ganó el apodo de «Tex» por su pronunciado acento sureño. Universitario durante un breve período de tiempo, acabó dejando la facultad e interesándose por las drogas. Tras unirse a Manson, algunos miembros le definían como un auténtico proxeneta que usaba a sus «chicas de primera línea» para atraer a más hombres al grupo.

El desencadenante

Entre drogas, sexo y (según muchos) satanismo andaba el juego de la «Familia Manson» cuando sucedió un hecho que, a la postre, sería el desencadenante de los asesinatos.

«En julio de 1969, Tex Watson tenía una deuda de 2.400 dólares con un traficante de drogas negro llamado Bernard Crowe. Watson se negó a pagarle el dinero, y como el traficante comenzó a convertirse en una amenaza, Manson y otro miembro de la familia fueron al apartamento. Allí, hubo un enfrentamiento y Manson disparó a Crowe. En ese momento, Manson creyó que lo había matado», explica Campos a ABC.

«En julio de 1969, Tex Watson tenía una deuda de 2.400 dólares con un traficante de drogas negro llamado Bernard Crowe»

A pesar de ser un crimen, su muerte no habría tenido mayor importancia de no ser porque, posteriormente, Manson creyó que este sujeto pertenecía a los Panteras Negras. El miedo se apoderó entonces de él, pues creía que toda la organización caería sobre él sin piedad.

«A esto se unió que al día siguiente vio publicada una noticia en la que se decía que un Pantera Negra había sido encontrado muerto y relacionó este hecho con lo que había pasado el día anterior. Sin embargo, Bernard Crowe no estaba muerto y el Pantera Negra encontrado era una persona completamente distinta. A partir de entonces, Manson pensó que la venganza de los Panteras Negras estaba a punto de alcanzarles», añade el reportero a ABC. La situación sumió a Manson a un estado de paranoia más exagerado de lo habitual. Empezó a sospechar de todo aquel que no fuera de la familia y, a su vez, le empezó a urgir hallar dinero.

Primer asesinato

¿Dinero? ¿Odio? ¿Locura? ¿Satanismo? A día de hoy los expertos siguen preguntándose qué diablos llevó a la «Familia» a cometer su primer crimen reconocido. En todo caso, y fuera por la causa que fuese, el 26 de julio de 1969 varios miembros de este clan se personaron en la vivienda del productor Gary Hinman. Los elegidos por Manson para llevar a cabo la misión fueron Robert Beausoleil, Susan Atkins y Mary Brunner. Este macabro trío llegó a las dos de la mañana en la casa, entraron por la fuerza, secuestraron a Hinman, y le torturaron durante toda la noche. Oficialmente, se estableció que el objetivo había sido robarle 20.000 dólares que el líder del grupo (amigo personal de la víctima) sabía que tenía en algún lugar de la vivienda.

«Durante toda una noche y a la mañana siguiente Hinman fue golpeado, torturado e insultado por Beausoleil y sus acompañantes sin conseguir que hablara. Durante la madrugada, el propio Manson pasó junto a la casa», explica Jesús Palacios en su obra «Psychokillers: anatomía del asesino en serie».

Charles Manson
Charles Manson- ABC

Al final, fue imposible extraerle la información, así que Manson ordenó a sus acólitos que le asesinaran y se deshiciesen del cuerpo. «Beausoleil apuñaló dos veces en el pecho al productor y compositor. Aquella noche, además, Charles le cortó una oreja con una espada dejándole una herida de 13 centímetros», explica, en este caso, el fundador de Criminalia.

El primer crimen se había completado y, aunque había sido instigado por Charles, este no se había manchado las manos directamente. Lo que no sabía es que eso no le valdría para evitar la prisión posteriormente. Aunque en principio evitaron a las autoridades, la policía terminó atrapando a Beausoleil, a quien le cayó una buena cantidad de años entre rejas por sus barbaridades.

Hacia la gran masacre

Un mes después de aquel asesinato se sucedió la vorágine de muerte por la que sería conocida posteriormente la «Familia». Fue en la noche del 8 de agosto de 1969. Aquel día, y con un objetivo desconocido a día de hoy (se habla de perpetrar rituales satánicos) Charles Watson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Linda Kasabian se personaron frente al número 10.050 de Cielo Drive, un lujoso chalet ubicado en el carísimo distrito de Berverly Hills. Esta vez no iban por dinero, sino que su objetivo era matar a los inquilinos. Por entonces allí vivía la bella Sharon Tate, esposa del popular director Roman Polanski. Aquella noche, además, había quedado con unos amigos: Abigail Folger, Voytek Frykowski (novio de la primera) y el peluquero Jay Sebring. Además, cuando los asesinos llegaron, estaba fuera un tal Steven Parent.

¿Por qué eligieron la casa? ¿Iban buscando a la esposa de Polanski? Mucho se ha debatido sobre este tema. Sin embargo, Campos es partidario de que se toparon con Tate por casualidad: «A Manson no le interesaba -ni sabia- quienes eran los habitantes de esa casa. La eligió porque había ido allí cuando estaba empeñado en ser una estrella del rock. Entonces pertenecía a un amigo suyo relacionado con el mundo de la música. Un amigo que le rechazó como cantante. Era una especie de venganza. Se sentía herido por el trato que había recibido. Pero allí ya no vivía él». En todo caso, aquella vivienda se convirtió esa noche en el infierno sobre la tierra para sus ocupantes.

Sharon Tate, en 1969
Sharon Tate, en 1969- AFP

La macabra función comenzó de manos de «Tex» Watson. Lo primero que este hizo fue subir a un poste y cortar el tendido eléctrico para dejar incomunicados a los habitantes de la vivienda. Sabedores de que el alegre grupo acababa de ser condenado a enfrentarse sin ayuda a ellos, se dispusieron a superar la verja de seguridad armados con cuchillos, un revólver y varios metros de cuerda. Con un sencillo salto de nuestros infames protagonistas llegó -como una nube de tormenta- el horror sobre el número 10.050 de Cielo Drive.

Dirigiéndoles, desde lugar seguro, estaba Manson. Verdadero artífice de aquel teatro de marionetas.

Los asesinatos

La primera víctima fue Steven Parent, quien salía en ese momento de la vivienda en su coche. Watson se paró frente al vehículo, hizo aspavientos con los brazos para que el ocupante (de apenas 18 años) frenara y, cuando este se detuvo, le metió cuatro cartuchos de revólver en pleno pecho. Después, como si tal cosa, ordenó a las chicas que vigilaran los alrededores mientras él accedía a la casa por una puerta trasera. Aunque al final tuvo que acabar con una cristalera para lograrlo. A los pocos minutos, todos menos Linda, que se quedó vigilando, entraron. Comenzaba el segundo acto.

Lo primero que vio Watson al llegar fue a Frykowski durmiendo. Instantáneamente, le encañonó con el arma y le dijo lo siguiente: «Soy el Diablo. Estoy aquí para hacer los negocios del Diablo. Entrégame tu dinero». A continuación, le ataron.

Krenwinkel
Krenwinkel- ABC

Posteriormente el grupo encontró a Tate, Folger y Sebring. Este último, viendo la situación, trató de hacerse con la pistola y comenzó un forcejeo con su agresor. Al final, todo terminó con un disparo que atravesó la axila de Sebring y le dejó seminconsciente en el suelo. Con el primer héroe caído, le tocó el turno a Frykowski. Este se revolvió y -tras recibir cuatro cuchilladas de Atkins y dos disparos y un culatazo de Tex- quedó tumbado sobre el piso. Aquella paliza enardeció al resto de las víctimas, que entendieron que solo vivirían si se enfrentaban a sus enemigos.

Así vivió Krenwinkel aquellos momentos: «Había un hombre con el que Watson estaba peleando. Era Sebring. Le tenía en el suelo y estaba intentando atarle. Le dijo a Susan que inspeccionase las habitaciones de atrás y, entonces, todo se precipitó. Comenzaron a pelearse. Empezó una pelea entre Tex y aquel hombre. Él le disparó. Todos los demás empezaron a estar aterrorizados. Intentamos atarles a todos. Mientras lo intentábamos, Abigail perdió el control y se escapó. Yo corrí tras ella con el cuchillo en la mano».

«Fue una barbaridad. Tate recibió 16 puñaladas. Sebring un disparo y siete heridas de cuchillo. Abigail 28 puñaladas, y Krenwinkel, 51 puñaladas y dos disparos»

El caos acabó rápido con los brutales asesinatos de todos.

«Fue una barbaridad. Tate recibió 16 puñaladas. Sebring un disparo y siete heridas de cuchillo. Abigail 28 puñaladas, y Frykowski, 51 puñaladas y dos disparos. Además, en la pared los asesinos escribieron con la sangre de la embarazada la palabra “Pig” (“Cerdo”) y colgaron su cadáver y el Sebring del techo. Una escena macabra», explica Campos a ABC. Después de aquella matanza, todos regresaron con Manson tras deshacerse de la ropa y las armas. Además, trataron de limpiar todas las huellas dejadas en la casa.

Se había perpetrado el segundo crimen reconocido de la «Familia Manson». «Éramos como robots. Era lo que teníamos que hacer», dijo posteriormente Krenwinkel.

El crimen definitivo

La mañana siguiente, los asesinos la dedicaron a descansar. Sin embargo, posteriormente comenzaron -una vez más- su macabra danza de la muerte.

Aproximadamente a medianoche cogieron su coche y se detuvieron en el número 3301 de Waberly Drive, en un distrito de Los Ángeles. En este caso, en el vehículo llegaron Watson, Manson, Linda Kasabian, Susan Atkins, Leslie Van Houten y Glem Grogan. Todos iban armados con cuchillos salvo el líder de la secta (que portaba una espada y una pistola). La casa pertenecía al matrimonio LaBianca. Y en ella se encontraban Leno y su esposa Rosemary.

Tras acceder a la vivienda, el grupo ató a Leno y Rosemary. Luego les exigieron un dinero que ellos le entregaron. Al poco, los asesinos se marcharon afirmando que ya habían acabado... pero, desgraciadamente, solo acababan empezar. Minutos después entraron de nuevo e iniciaron la masacre. «Watson le quitó al hombre la parte superior del pijama y le apuñaló cuatro veces en la garganta con un cuchillo de cocina que había encontrado en la casa. Luego, le dejó clavado este en la herida y repitió la operación ocho veces más con su propia arma», señala el cofundador de Criminalia.

Manson sale de testificar
Manson sale de testificar- ABC

Luego le tocó el turno a su mujer. «Rosemary murió asfixiada por una almohada que le habían puesto sobre la cara. Además de por varias puñaladas. Se sabe que sus convulsiones hicieron que la lámpara de la mesilla se cayera. Al escuchar este ruido, Tex le asestó hasta 41 puñaladas en total», añade Campos. A continuación, y cuando se dieron cuenta de que Van Houten estaba asustada en la habitación, la obligaron a hacer lo mismo.

De esta forma explicó lo sucedido la chica. «Tex entró. Yo me quedé en el estudio. No me podía mover. No tengo ningún recuerdo de la Sra LaBianca muriendo. Todo lo que recuerdo es estar en esa habitación. Pero Manson quería que todos tuviésemos las manos sucias. Yo acuchillé a la Sra LaBianca en la base de la columna unas 16 veces». Perpetrado el crimen, Watson grabó en el abdomen del marido la palabra «Guerra». Además, utilizó la sangre de la mujer para escribir en la pared «Muerte a los cerdos», «Sublevaos» y «Caos».

Después de estos asesinatos, la «Familia Manson» fue finalmente capturada. Pero, tras ellos, ya habían dejado muchos cadáveres y una huella imborrable que causó auténtico pavor en los famosos y ricos de la zona. No en vano, al poco tiempo se vendieron en una armería de la región 200 pistolas y había que esperar dos semanas para encontrar un cerrajero. Habían creado, en definitiva, una leyenda tras de sí.

Cinco preguntas a Christian Borja

1-¿Por qué se dice que Manson era satánico?

Si atendemos a lo que dijo el fiscal Vincent Bugliosi en el juicio, estaríamos hablando de crímenes con vinculaciones esotéricas. El fiscal expuso una serie de móviles en los que señalaba que Manson había desarrollado una visión apocalíptica de la sociedad basada en el capitulo 9 de la Biblia, la cienciología y las canciones de los Beatles.

Segun Bugliosi, Manson creía que estaba a punto de estallar una sangrienta revolución en la que el hombre negro se sublevaría contra los blancos y les vencería. Según pensaba, se escondería entocnes con su familia hasta que pasara la guerra racial. Cuando la batalla hubiese acabado, decía que los negros les suplicarían ser su guía. El seria entonces una especie de ángel exterminador (el que se menciona en el Apocalipsis).

La idea -oficialmente- era hacer creer que los asesinatos los habían cometido los negros para que comenzara más rápidamente esa lucha. Por eso dejó escritas con sangre palabras con las que los Panteras insultaban a los blancos, como “Cerdo”.

Manson desmintió esta teoría en su libro “Sin conciencia”. Aunque el fiscal estaba convencido de ella.

Manson, antes y después de entrar en prisión
Manson, antes y después de entrar en prisión- APP

2-¿Existe alguna otra teoría?

Sí. Existe otra que afirma que todo lo que querían era liberar a Robert Beausoleil, que había sido detenido en el primer asesinato. Su lógica habría sido que, si cometían varios asesinatos de una forma parecida, las autoridades pensarían que Beausoleil no había podido ser el criminal y le dejarían libre.

«Es el único entre los asesinos en serie cuyos seguidores mataban por él y que está condenado a cadena perpetua por ello»

3-¿Por qué se le condenó a cadena perpetua si no mató a sus víctimas?

La personalidad de Manson es curiosa. Es el único entre los asesinos en serie cuyos seguidores mataban por él y que está condenado a cadena perpetua por ello. En principio se le condenó a muerte, pero tras la abolición en California, se le conmutó. Está condenado por matar, pero no mató a nadie.

4-¿Marcó Manson el fin de la era «hippy»?

Esa época murió con Manson. Él, de alguna forma, sirvió como ejemplo de los daños provocados por ese movimiento en EEUU. Se podría decir que Manson era una de las claves que propicio el fin de una época de excesos y el camino hacia la rectitud. Una epoca que viviría su cenit en los 80 con Reegan.

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