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La gran mentira de la falsa Atlántida que James Cameron ha ubicado en España

Los expertos rechazan la teoría de que la leyenda escrita por Platón se hiciese realidad en el yacimiento ciudadrealeño de Motilla del Azuer

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«Esto ni es un templo, ni aquí se veneró a Poseidón», así de tajante es Miguel Torres, el arqueólogo de Motilla del Azuer (Ciudad Real) después de ver el documental «El Resurgir de la Atlántida» dirigido por James Cameron. La producción de National Geographic quería encontrar la Atlántida y lo hace en un viaje a través del Mediterráneo. En España sitúa varios puntos clave donde pudo hacerse realidad la leyenda o hasta donde pudieron llegar los atlantes que, una vez inundada su gran ciudad, buscaron refugio en otra parte de la Península. Uno de ellos es el yacimiento situado en la localidad ciudadrealeña de Daimiel, conocido como Motilla del Azuer.

El yacimiento abruma, erigido hace 4.200 años, en la Edad del Bronce, por su altura y su estado de conservación. Hasta aquí se desplazó el equipo de National Geographic y, debido a la composición circular del recinto, aseguró que «parece la arquitectura atlante descrita por Platón», y se pregunta «¿será este el punto cero de la cultura atlante?». Torres, que lleva investigando, estudiando y explorando el yacimiento desde hace años, sólo puede esbozar una sonrisa de resignación ante tales afirmaciones, él tiene claro que «es una fortaleza que servía para proteger los recursos, desde cereales al propio agua. Y esto no es un lugar inhóspito, está construido a unos metros del río Azuer, sobre uno de los acuíferos más importantes de La Mancha y en un terreno perfecto para el cultivo».

Una de las joyas de esta Motilla del Azuer es el pozo que custodian los altos muros, tiene 15 metros de profundidad y está considerado el más antiguo de la Península Ibérica. El arqueólogo que custodia el yacimiento ha visto como el interés por este lugar ha crecido exponencialmente después de que se publicara el documental, por eso reconoce que les «ha beneficiado porque cada vez acude más gente a conocerlo, pero cuando vienen, les contamos la historia como es».

Muchas más motillas

La Motilla del Azuer no es la única de La Mancha. A lo largo del río que da nombre al yacimiento se levantan otras fortalezas en cuyo núcleo se extraía el agua de pozos y se protegían los alimentos tras la recolecta. Todos con un denominador común, el río próximo y una llanura fértil. Divisarlos es relativamente fácil puesto que en la llana explanada de manchega aparecen montículos de tierra que llegan a alcanzar los 10 metros de altura. Las motillas más importantes son las de Las Cañas (Daimiel), Los Romeros (Alcázar de San Juan), Los Palacios (Almagro) o El Retamar (Argamasilla de Alba).

«Sabemos que estas construcciones de las motillas son la respuesta de los habitantes de La Mancha en torno al año 2000 y 1800 a.C. a un problema de extrema aridez y tremenda sequía prolongada en el tiempo durante siglos», afirma Miguel Mejías, coautor del libro «Arqueología, Hidrogeología y Medio Ambiente en la Edad del Bronce de La Mancha: la Cultura de las Motillas». Esta situación extrema hizo que los ríos se secaran en su superficie e hicieran que los pobladores de la época buscaran el agua debajo de la tierra.

Hasta tal punto el agua era importante para ellos que la llegaron a utilizar para regar los campos situados a la vera de las motillas, un sistema de regadío que supuso un gran avance para los habitantes de La Mancha en la Edad del Bronce. Eran como «grandes oasis» alrededor de los cuales se asentaba la población manchega de aquel tiempo, señala Mejías