Hoy son tiempos para el cumplimiento de las obligaciones; en medio del caos aparente, del juego de las inevitables vanidades humanas, logreros habituales, notables que deshonran sus cargos y cazadores de oportunidades.
El guardián de las vanidades intelectuales nos libre de establecer comparaciones odiosas.
El guardián de las vanidades intelectuales nos libre de establecer comparaciones odiosas.
Más que un compañero de trabajo, es un compañero de vanidades».
El yo es la cruz de guía de la vanidad, el gran motor de los avances de Sevilla. Vanidad del hermano mayor ante la ciudad y de la propia hermandad ante las restantes.
Pidamos al Señor que custodie nuestros ojos para que rechacen y no dejen entrar en nosotros las vanidades, la vanidad y la nulidad, es decir lo que sólo es apariencia.
Tras la hoguera de las vanidades no hay por qué regresar a la presunción reactiva de encender el fuego con un pedernal. Aplíquese bien el extintor para apagar la hoguera de las vanidades.
Como un Cantinflas redivivo (pero sin gracia) leemos: «No hay razón, no hay razón y todo es absurdo» que, en mucho más de mil años de catolicismo, se había dicho: «vanidad de vanidades y todo vanidad».
—¿Cuál cree que es el origen del disparate que ha llevado a la construcción de instalaciones innecesarias en numerosos municipios y que ahora no podemos pagar?—Creo que el origen está en el título VIII de la Constitución al regular el
Seis meses después de su apoteósica inauguración el 1 de mayo, Shanghái dijo ayer adiós a la Expo de las vanidades.