Pero el asunto Emin no hubiera dado más de sí si las sábanas de esta cama no hubieran estado algo más que revueltas.
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Tracey Emin, internacionalmente famosa por su provocadora instalación consistente en una cama sucia, usa tampones en una de las obras de su nueva retrospectiva en la galería Hayward, de Londres.
La despectiva furia de Harry Mount en «The Telegraph» es muy ilustrativa: «La obra de Emin no tiene talento, elegancia o belleza.
La artista británica Tracey Emin ha vuelto a dar una vuelta de tuerca en su obsesión por el sexo al mostrar en su nueva exposición, que se inaugura este fin de semana en la galería White Cube, de Londres, a una mujer masturbándose.
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La creación de Emin estará colgada junto a retratos, paisajes italianizantes y acuarelas.
Tratándose de Tracey Emin, ya se sabe que éstas van sobre sexo, sexo y sexo.
Me gustaría que más gente tuviera ese tipo de visión», dijo Emin al hacerse el anuncio.
Curiosamente, el nombre «stuckista» proviene de la misma Tracey Emin, quien fue novia de un cofundador del movimiento, Billy Childish, a quien le solía decir que él estaba «stuck» (fijado) a una idea obsoleta del arte.
Andy Warhol dijo una vez, con una mezcla de aplastante sinceridad y cinismo, que «un buen negocio es el mejor arte», y ése es el punto de partida de la exposición que la galería Tate Modern de Londres dedica al legado del Pop Art. «Pop Life.
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Para la artista británica, su manera de crear tomando como referencia su propia vida no se ha convertido en un arma de doble filo, pues «lo que se ve colgado en las paredes es arte, por eso está en una galería. Es lo que la gente tiene que