«Tantos tontos tópicos». Aurelio Arteta. Ariel. 16,90 euros. Libro electrónico: 11,99 euros. «Nadie es más que nadie», «Seamos tolerantes», «Mi cuerpo es mío», «Condeno toda violencia, venga de donde venga», «No es nada personal»,
Cerró su célebre trilogía de África hace una década. Creía que lo había dicho todo, que no sentiría de nuevo la llamada del continente negro. No era así. Como el asesino regresa al lugar del crimen, volvió Javier Reverte (Madrid, 1944) al
Cerró su célebre trilogía de África hace una década. Creía que lo había dicho todo, que no sentiría de nuevo la llamada del continente negro. No era así. Como el asesino regresa al lugar del crimen, volvió Javier Reverte (Madrid, 1944) al
CULTURA
Diez años después de haber cerrado su célebre trilogía africana y de haber hollado los lugares más recónditos del planeta, el escritor Javier Reverte vuelve al continente que más ama con un nuevo viaje que le sumerge de nuevo en las esencias
A partir de ahí la trama sumerge al espectador en un mundo reconocible pero salpicado de constantes sorpresas, donde la acedía se alterna con el gag cómico (a veces, en el límite del esperpento) y nada es lo que parece.
CULTURA
El estupor y la desconfianza se propagan y la pequeña comunidad se sumerge en la historia colectiva, obligando a Lucas a luchar por salvar su vida y su dignidad.
CULTURA
El estupor y la desconfianza se propagan y la pequeña comunidad se sumerge en la historia colectiva, obligando a Lucas a luchar por salvar su vida y su dignidad.
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En su última novela, Alberto Vázquez Figueroa (Santa Cruz de Tenerife, 1936) sumerge a sus lectores en el infierno de la maldad en estado puro que encarnó la joven y bella Irma Grese, una de las nazis más sanguinarias de la historia.
TOLEDO
A partir de ahí la trama sumerge al espectador en un mundo reconocible pero salpicado de constantes sorpresas, donde la acedía se alterna con el gag cómico (a veces, en el límite del esperpento) y nada es lo que parece.
A partir de ahí la trama sumerge al espectador en un mundo reconocible pero salpicado de constantes sorpresas, donde la acedía se alterna con el gag cómico (a veces, en el límite del esperpento) y nada es lo que parece.