El incontrolado calentón de este caciquil monterilla lo inhabilita moralmente para la responsabilidad pública, por más disculpas que -primero a regañadientes, luego forzado por el escándalo- haya tenido que improvisar para rebajar su exceso.
DURANTE la presentación de su libro Teoría pura de la República en la sede de la Fundación Caixa Galicia de La Coruña, don Antonio García Trevijano explicaba que república es un término equívoco pues se llaman repúblicas a tiranías como la
Después llegó el «Ana, gracias por lo que tú sabes», de Ruiz-Gallardón en Móstoles, que es precisamente donde un monterilla declaró la guerra a Napoleón.
Menos mal que no le dio por hablarnos de nación a pedanía, ni le llamó a Zapatero «mi estimado monterilla».