Cultura
James Dean pasea por Times Square un lluvioso día del invierno de 1955. Lleva las manos metidas en el abrigo -el cuello, subido por el frío- y un cigarro en la boca. A nadie le ha quedado nunca tan bien un pitillo pegado a los labios como a él. Su
TEXTO: JUAN PEDRO YÁNIZ FOTOS: ABCBARCELONA. Los saltos del libro a la piedra y de la piedra al libro son constantes en el deambular por Barcelona de Don Quijote, Sancho y... Cervantes. Por ello hay que empezar por las referencias literarias: en la
Deportes
No es, desde luego, el feroz grupo que mitificó algún día a los leones de San Mamés.
SEVILLA
—Sigue sin haber mucho sitio en el toro para las mujeres ¿verdad?—Es muy complicado, hay personas que todavía no se lo toman en serio.—Parece que se os condena a estar al otro lado del teléfono, a la espera de una llamada de urgencia o como
Tras vivir en el Barrio Latino de París, donde acabó casándose con una francesa, retornó a Madrid con ese halo legendario que mitificó ya en vida su figura.
Asegura que no es ningún superhombre, sino «alguien como cualquiera de nosotros, cuya imagen se sobredimensionó y mitificó».
En esta primera etapa se mitificó la figura de Rosalía de Castro y se comenzó a publicar el Boletín de la Academia Gallega.
La República ni evitó la guerra ni la supo ganar, mitificó a brutos como Líster o Largo Caballero y enterró en la frustración a dignos gestores políticos como Besteiro o Gil Robles -y, si me apuran, al primer Prieto-.
Opinion
LA crispación paroxística de la pasada legislatura mitificó el consenso como una especie de paraíso político perdido.
Había una niña que se llamaba Ana María. Miraba todas las tardes a su mar de Málaga y soñaba con ser Judy Garland y cruzar el arco iris. Anoche, en Sevilla, esa niña, convertida en una mujer llamada Pasión, por fin cruzó por todos los colores