Y que tenemos otraalternativa a la disciplina que la miseria.
Antes o después alguien nos contará como fueron los entresijos de un tiempo en el que nos creímos los amos del universo sin ser más que los adjudicatarios de una parcela en la pequeña miseria de cada día.
Antes o después alguien nos contará cómo fueron los entresijos de un tiempo en el que nos creímos los amos del universo sin ser más que los adjudicatarios de una parcela en la pequeña miseria de cada día.
Gente
Yo, que ya he dado unas cuantas vueltas por el mundo, les aseguró que la miseria que he visto en la India es estremecedora. Pero, al menos yo, no logré acostumbrarme a la miseria absoluta con la que iba tropezando en la calle.
Gente
Yo, que ya he dado unas cuantas vueltas por el mundo, les aseguró que la miseria que he visto en la India es estremecedora. Pero, al menos yo, no logré acostumbrarme a la miseria absoluta con la que iba tropezando en la calle.
CUANDO Enrique Jardiel Poncela mandó a la imprenta la cuarta de sus novelas, La «tournée» de Dios (1932), lo hizo con una dedicatoria singular: «A Dios, que me es muy simpático». Como Jardiel se permitía el lujo de estar mal visto por la
CUANDO Enrique Jardiel Poncela mandó a la imprenta la cuarta de sus novelas, La «tournée» de Dios (1932), lo hizo con una dedicatoria singular: «A Dios, que me es muy simpático». Como Jardiel se permitía el lujo de estar mal visto por la
TOLEDO
Toda familia esconde un esqueleto en el armario, una momia en el desván, un espanto (espantajo a veces) en ese viejo arcón que antes o después acabará en rastro o almoneda. En el caso de la obra teatral que acabamos de ver en el Teatro Rojas y
Hemos tenido que aprender un poco a la fuerza, por lo que compartir nuestras miserias tecnológicas va a ser toda una terapia.—Hay quien no sabe poner una lavadora o utilizar un smartphone.
INTERNACIONAL
Sin embargo, las miserias de Dadaab no se limitan tan solo a su exceso de población.