Cuando un Maragall convoca a la Prensa se relamen de gusto los cigüeñales de las rotativas. Ese apellido imprime carácter, tanto que aún es capaz de provocar un revuelo de periodistas en lo salones de Barcelona. Un Maragall, sea Ernest o Pasqual,
La «crisis del 3 por ciento» fue, entonces, el titular de la «antepenúltima «maragallada»».
Habemus nueva «Maragallada». El imprevisible político catalán nos ha vuelto a doblar la mano a sus muchos seguidores con una nueva demostración de que su aptitud para la sorpresa y el despiste es infinitamente superior a la, indudablemente,
Habemus nueva «Maragallada». El imprevisible político catalán nos ha vuelto a doblar la mano a sus muchos seguidores con una nueva demostración de que su aptitud para la sorpresa y el despiste es infinitamente superior a la, indudablemente,
Nacional
CiU calificó de «maragallada» el día escogido por los socialistas, mientras que el PP expresó su sorpresa e ICV reconoció la «extrañeza» de la fecha elegida.
Todas estas preguntas conducen a pensar que estamos ante una -es decir, ante otra- «maragallada».
Sólo hizo falta una entrevista en un rotativo italiano -convenientemente filtrada a un medio español, para asegurarse su repercusión- para que todo el debate político catalán gire de nuevo en torno a él y su ahora repudiado Estatuto de
También me comentan que Lara, otro posible y futuro damnificado por la «maragallada» estatutaria, además de habérselo leído más que menos, éste sí que es consciente de lo que a los editores de libros y periódicos se les puede venir encima.
La moción de censura anunciada por Pasqual Maragall no parece asustar a nadie. Los convergentes aseguran estar tranquilos, defienden su gestión y su pacto con el PP, que constituye el principal argumento crítico de los socialistas. Ayer fue el
Catalunya
Qué es una maragallada» le preguntó el locutor. «Una decisión inesperada para quienes no son Pasqual Maragall» se apresuró a responder el President.